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Achacan a la masificación turística el cierre de la cala del Francés de Xàbia

Los dueños de la pinada piden al ayuntamiento que cree una ruta por la línea de costa, que obligaría a trepar por los acantilados y no es segura

La cala del Francés de Xàbia, en una imagen tomada el pasado verano. | A. P. F.

La cala del Francés de Xàbia, en una imagen tomada el pasado verano. | A. P. F.

Los dueños de la pinada litoral por la que discurre la senda que lleva hasta la cala del Francés de Xàbia no han tomado la decisión de cerrar este tramo costero, uno de los más bellos de la Comunitat Valenciana, de la noche a la mañana. La familia Lambert presentó un escrito hace meses en el ayuntamiento en el que advertía de que la masificación estaba deteriorando estos terrenos de gran valor natural y paisajístico. Anunciaba que tras el verano colocaría un nuevo vallado y una puerta cerrada con llave.

De ahí que en el consistorio no haya sorprendido que los propietarios de estos terrenos le hayan echado ahora el candado a la cala del Francés. Este verano este litoral hasta hace no tanto íntimo (solo lo conocía un puñado de vecinos de Xàbia) se ha llenado de bañistas. Ha habido incluso acampada ilegal. Los dueños de la pinada temían que los turistas dejaran la basura y que pudiese declararse un incendio. Tenían más que claro que tras el verano darían cerrojazo a esta otrora recóndita cala.

También instaron al ayuntamiento a que creara y señalizara una ruta por la línea de costa. Los bañistas llegarían a pie desde la Caleta o Cala Blanca. Pero este acceso no es seguro. Los turistas deben trepar por los acantilados y meterse en el mar. La senda ahora cerrada es la entrada natural a la cala del Francés.

La decisión de la familia de echar el candado a este tramo litoral reactiva el debate entre la necesidad de hacer compatible el uso sostenible y público del litoral. Las calas tienen una «capacidad de carga» limitada. El ayuntamiento lo sabe de sobra. Y de ahí que en los últimos veranos baje las barreras y no deje entrar coches a las playas de la Granadella y la Barraca. A los bañistas no les duele caminar un buen trecho. Estas calas merecen el esfuerzo.

El cierre de la cala del Francés plantea la duda de si en este tramo litoral se está cumpliendo la Ley de Costas. El artículo 28 deja claro que, «en ningún caso, se permitirán obras o instalaciones que interrumpan el acceso al mar sin que se proponga por los interesados una solución alternativa». El cierre de la cala del Francés impide acceder a toda la franja litoral comprendido entre la Caleta y la cala Sardinera. La alternativa de caminar por el abrupta línea de costa no es viable.

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