La Audiencia Provincial de València juzga desde ayer a tres hombres de un clan familiar de Torrent acusados de un delito de tentativa de asesinato por disparar contra un joven y su padre, de una familia rival, en febrero de 2016.

Las dos víctimas resultaron heridas de bala, el mayor de ellos de gravedad ya que uno de los impactos le alcanzó el riñón. El origen de esta violenta acción, por la que se enfrentan ahora a penas superiores a los nueve años de cárcel, fue una cuestión tan banal como unas flatulencias como adelantó en exclusiva Levante-EMV en su día.

«Fue todo porque los críos se tiraron un pedo, pero eso no es para que 'el Mone' escalabre a mi sobrino. La película es como se la cuento señoría», explicó uno de los procesados gesticulando continuamente durante la vista oral. Este miembro del clan de «Los Marcos» reconoció que bajó armado con una garrota cuando se enteró que habían agredido a su sobrino, pero negó ser el autor de los disparos, al igual que los otros dos acusados. «A mí no me hace falta una pistola para armarla», apuntó.

Respecto a las detonaciones, dos de ellos aseguran que las escucharon estando en la calle, y que de forma instintiva corrieron a refugiarse en casa temiendo que los tiros iban destinados contra ellos. Asimismo, relataron que estando ya a su lado un policía, al que le pidieron ayuda, se escuchó otra serie de disparos, aunque dicho supuesto agente no ha sido identificado. Por su parte, el tercero afirma que estaba en su casa y que cuando llegó al lugar ya había pasado todo.

Los hechos ocurrieron en la noche del 21 de febrero de 2016 en la calle Xenillet de Torrent cuando dos jóvenes de dos familias enemistadas tuvieron una discusión por sendas flatulencias. Al altercado inicial, aparentemente banal, se sumaron más personas, entre ellas un hombre de 59 años y su hijo de 32, quienes posteriormente resultarían alcanzados por los tiros. El joven con un disparo en la pierna y su padre, con tres impactos, requirió asistencia quirúrgica y permaneció hospitalizado casi un mes.