El surf ha ido ganado adeptos en los últimos años por sus beneficios tanto físicos como mentales, pero más allá de las ventajas que puede tener como deporte, su práctica puede servir también como terapia y herramienta de inclusión para menores con discapacidad o vulnerables. Con este objetivo surgió la colaboración entre la escuela Mediterranean Surf School, ubicada en la playa de la Patacona (Alboraia) y la ONG Kind Surf, una entidad de carácter socio-medioambiental fundada por la modelo Almudena Fernández para ayudar a jóvenes en riesgo de exclusión social utilizando este deporte como terapia.

Tras su primera jornada de surf adaptado en 2012, crearon en 2017 un programa de continuidad, que ofrece becas de tres meses a menores con diversidad funcional, aunque también de familias sin recursos, financiadas gracias, principalmente, a una subvención de la Generalitat y a patrocinadores privados, como la Fundación la Caixa. Así nació Kind Surf Valencia, explican desde la organización, que en estos momentos ofrece diferentes actividades, entre las que destaca ese programa de continuidad, que ofrece clases semanales de surf o paddle surf adaptadas a las necesidades de estos menores.

Las sesiones se ajustan a las necesidades de cada participante. Se hace un estudio previo con las familias, profesores, centros o educadores de los menores y se diseña un programa acorde para cada persona porque cada participante es diferente, explica Arantxa, psicóloga de la organización. El resultado y los beneficios que obtienen estos menores son «brutales», afirma esta profesional.

Mejoras cognitivas

La práctica de este deporte ha mejorado las condiciones de los participantes a nivel cognitivo, con beneficios sobre la planificación motora, los reflejos, la atención, la percepción, la comunicación, la autorregulación, la autonomía, la visión espacial, el habla o el desempeño escolar. También ha mostrado tener beneficios emocionales y sociales, relacionados con la autoestima, la confianza, la satisfacción personal, el empoderamiento, la interacción social o la inclusión, así como físicos, con la mejora de la tonalidad muscular, fuerza, equilibrio, coordinación, motricidad o resistencia.

«El surf combina y conecta muy bien la parte física con la intelectual», afirma Hugo Sánchez, responsable de Mediterranean y parte del equipo de Kind Surf, quien se muestra orgulloso de todo el trabajo desarrollado y espera poder seguir ampliando el servicio que ofrecen. Desde el inicio de las actividades en 2012, los diferentes programas ofrecidos por Kind Surf en Valencia han beneficiado a unos 4.000 menores con discapacidad o en riesgo de exclusión.

Además de los programas de continuidad, la ONG, junto con Mediterranean Surf, ofrece jornadas puntuales de surf enfocadas a entidades o asociaciones que realizan salidas de ocio fuera de sus instalaciones, clases sueltas y un programa de formación, con prácticas de voluntariado en la misma organización.