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"Aunque tenga el 70 % de inmunidad, preferiría recibir la segunda dosis"

La suspensión de AstraZeneca para menores de 60 años deja a cerca de 200.000 personas a la espera de cómo se completará su inmunización

Todos los empleados de la farmacia de Meliana están vacunados con AstraZeneca. | GERMÁN CABALLERO

Menores de 60 años y vacunados de una dosis con AstraZeneca. Son personal educativo, de emergencias, farmacéuticos, fisioterapeutas o cuidadores no profesionales. Son el daño colateral de la suspensión de la inyección del fármaco de Oxford y sobre los que se centra una parte del debate, entre la ciencia y la decisión política (como casi todo lo que ha envuelto a la vacuna), para saber qué ocurrirá con su inmunización completa frente a la covid.

«Yo me pongo la que me digan y lo que me digan haré», dice Francisco Gil, farmacéutico en Meliana. En su oficina de farmacia todos los empleados están vacunados con la vacuna de AstraZeneca/Oxford. Paco García es uno de ellos: «De momento, parece que está en el aire, pero bueno, todos los medicamentos tienen sus efectos secundarios, lo que no podemos hacer es ir a la contra».

«Quiero mi segunda dosis», le corea de fondo Mari Carceller, quien añade que, al menos, «tenemos el consuelo de que con una dosis tenemos un 70 % de inmunidad, aunque preferiría tener la pauta completa». A su lado, Mari Carmen Valdés incide en los efectos adversos «mínimos» y recuerda: «Hay quienes se toman el ibuprofeno como rosquilletas y todos los medicamentos tienen su riesgo».

En total, según informaron desde la Conselleria de Sanidad, hasta el momento de la suspensión para menores de 60 años habían 277.000 personas vacunadas con AstraZeneca, una cifra que continuó subiendo ayer ya que se sigue inmunizando a quienes están entre los 60 y 65 años. De estos, no todos tendrían en el aire la segunda dosis ya que una parte importante han sido vacunados en los últimos tres días por grupos de edad (más de 90.000) y otra parte (sin cifras) inmunizada en los operativos de personal esencial se encontraba en esta franja etaria.

Confianza en los especialistas

El colectivo que más dosis ha recibido de AstraZeneca, con más de 100.000 (y que tiene a la mayoría de su plantilla por debajo de los 60 años) es el educativo. Pablo Herrero, profesor de Matemáticas del IES Lluís Vives de València, asegura no estar preocupado, pero opina que «si un tratamiento tiene dos dosis, lo normales es que se acabe, pero confío en lo que digan los expertos».

En la vacunación educativa también recibió el suero anglosueco Teresa, monitora de comedor, quien admite estar «muy asustada». «Me costó ponerme la primera y lo de ahora es una vergüenza, ¿qué van a hacer con nosotros?», protesta. Sin embargo, asegura que cuando les llamen (si les llaman) para la segunda dosis, lo consultará con el médico «y haré lo que me diga».

En esa línea, desde el sindicato mayoritario de la concertada, FSIE, pidieron dar «una respuesta inmediata» sobre la segunda dosis mientras que desde CSIF instaron a Educación a «incrementar el seguimiento» sobre los docentes vacunados.

Víctor Soler ha recibido la vacuna por ser cuidador familiar de una persona dependiente. Su principal crítica es el cambio en las indicaciones: «No entiendo que hace 15 días se pudiera retomar y ahora se vuelva a decir que se para, no tiene mucho sentido». Su preocupación está en «si nos ponen una segunda dosis que no sea AstraZeneca porque no hay estudios de esto».

Álex Padilla, fisioterapeuta, también ha sido vacunado con el suero suspendido en menores de 60 años. «Yo prefiero que me pongan la segunda dosis que quedarme solo con una», asegura al tiempo que dice que no le hace «ninguna gracia que primero dijeran que menores de 55, luego se pare, luego hasta los 65, luego solo los menores».

La decisión ha suscitado críticas entre los expertos. «Hay una crisis de reputación del laboratorio AstraZeneca, pero también una falta de transmisión adecuada por parte de las autoridades que resta la confianza del público», explica el director de la Cátedra de Vacunología Doctor Balmis de la Universidad de Alicante, José Tuells. «El beneficio supera al riesgo si se tiene en cuenta la baja posibilidad de trombosis y la enfermedad tan devastadora», añade.

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