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"Sin festejos a la vista es muy difícil mantener la ganadería"

Dos ganaderos de Picassent y El Puig relatan la grave situación que atraviesan debido a la crisis de la covid - Los hierros han perdido siete millones de euros, al bajar un 95 % el número de actos taurinos - La Federación espera concretar el 17 de agosto con la Generalitat la nueva hoja de ruta

Pedro Peris y su hija Laura, en la finca ubicada en el Puig de Santa Maria.

Pedro Peris y su hija Laura, en la finca ubicada en el Puig de Santa Maria. Pascual R. Peris

«No tengo ningún festejo a la vista en la época más taurina del año. Estamos mal porque si no lidiamos, no hay ingresos y es muy difícil mantener la ganadería», sentencia Pedro Peris, penúltimo eslabón del hierro más antiguo de la Comunitat Valenciana. La familia Peris empezó a criar animales bravos en 1870 con Ramón Peris Blat, tatarabuelo del actual representante de la vacada, al frente: «Si él levantara la cabeza, se volvería a esconder porque no hay derecho al desprestigio al que han abocado la fiesta taurina», afirma tajante, sin miramientos.

La vacada de Peris se erige en el término municipal del Puig, cerca de la autovía de Barcelona. El olor rancio a toro, el murmullo caníbal de las moscas y el susurro destronado de la bravura son los acordes de una tarde cualquiera en esta vacada: «Mis toros son una joya genética y mi obligación es mantener el legado que existe desde mis tatarabuelos hasta mis hijos, la séptima generación», expone Peris mientras abre los sacos con barras de pan para darles de comer a sus animales. Una montaña de melones cerca de las corraletas se intuye preparada para echarla al pasto: «No puedo dar mucho pienso ahora porque es muy caro, les sirvo subproductos y lo que nos dan de las fábricas de naranjas y melones», aclara Pedro Peris con seriedad.

Sus hijos, Laura y Samuel Peris, y su mujer María Jesús también le ayudan en las labores ganaderas. «He intentado estudiar veterinaria pero, por la falta de ingresos que ha ocasionado la pandemia, lo he tenido que dejar», expone Laura, con un guantazo de realidad, la situación familiar que atraviesa a sus 21 años. Su objetivo -explica- es continuar el proyecto «cueste lo que cueste» porque es su vida: «Me he criado en la ganadería y si me quitan mis toros, me quitan mi ser», sentencia.

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Peris y Machancoses, dos ganaderías de bous al carrer que resisten la falta de festejos Pascual R. Peris

"Conservar estos toros es sinónimo de patrimonio, como los trinquets, las bandas de música o las Fallas"

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Las palabras de Laura tienen el mismo compromiso con el que sus antepasados formaron la vacada. El mismo con el que Ramón Peris y sus hijos trajeron a pie vacas de Albacete o viajaron andando hasta Alicante para ofrecer festejos populares en una época dorada.

«Para dar de comer a los animales he tenido que matar otros. La carne del toro de lidia es la más barata en el matadero pero la más cara en el plato del restaurante. Nos han pagado a 60 céntimos el kilo en canal y eso es una ruina», exponen con un tono derrotero, triste.

«Conservar estos toros autóctonos es sinónimo de patrimonio, es como mantener los trinquets, la muixeranga, las bandas de música o las Fallas», manifiesta Pedro desde arriba de los corrales, bajo la mirada fiera y los movimientos acechantes de Toallito, uno de los mejores animales de su divisa junto a Cazador: «Los dos son muy espabilados», advierte desde la distancia.

Ahora, la ilusión de los Peris está en trasladar la explotación a Bétera, a una finca más grande, para «mejorar» la cría del bravo: «No hago caso a los antitaurinos, ser ganadero es una ilusión y yo me gasto mi dinero para que mis toros sobrevivan», concluye.

"He invertido todos mis ahorros en salvar mis 100 animales durante el coronavirus", mantiene Dani Machancoses

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«La quinta ola nos ha dejado a cero»

A 50 kilómetros de esta ganadería, en Picassent, junto a la falda de Alfarp, se encuentra el hierro de Dani Machancoses, quien también ejerce las labores de presidente de la Asociación de Ganaderos de Bous al Carrer de la Comunitat Valenciana. Además, su padre, su tío y su primo siempre se han dedicado a criar toros: «La quinta ola nos ha dejado otra vez a cero. La mayoría de festejos se han suspendido y solo tengo cuatro fijos este verano en Onda, Sarrión, Monserrat y Port de Sagunt», apunta.

La finca es un paraíso luminoso, tibio y amplio con tres hectáreas dedicadas a la cría del bravo que comparte con su hermano José Vicente: «He invertido todos mis ahorros en salvar mis 100 animales durante el coronavirus», sostiene.

Dani, con las uñas agrietadas y ese color moreno del que trabaja diariamente en el campo, explica que por las mañanas está a media jornada en un granja de ovejas para «poder preservar mi divisa», a pesar de haber tenido que llevar al matadero a un 15 % de su vacada: «Los hierros de la Comunitat han perdido unos 7 millones de euros en total y el número de festejos ha bajado en un 95 %», adelanta el criador.

Manchancoses, que mira sus vacas en el cercado con recelo de enamorado, apunta que el año pasado tuvieron una ayuda de la Diputación de València de unos 45 euros por animal y la conselleria de Agricultura esta preparando unas de 126 euros por animal este 2021, «pero todavía no han llegado». «Queremos que las ayudas sean anuales para que la ganadería de bravo sea igual que la de vacuno de leche o de carne. Ellas las tienen para mejorar las explotaciones o por competitividad y nosotros, no», incide.

Finalmente, mientras observa a sus becerros, el ganadero reivindica que la C.Valenciana realiza unos 9.000 festejos al año -antes de la covid-, con un impacto económico de 130 millones, aunque el peso cultural y el tesoro genético de los bous al carrer, asegura, es «mucho mayor».

"Mis toros son una joya genética y mi obligación es mantener el legado de mis tatarabuelos", sostiene Pedro Peris

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El objetivo de las peñas es que los toros vuelvan a la calle en octubre

Pese a las restricciones y las cancelaciones por el repunte de contagios, las peñas taurinas siguen trabajando para celebrar festejos en recinto cerrado durante agosto y septiembre, los meses de temporada alta.

Así lo explica Vicente Nogueroles, presidente de la federación de peñas de la C. Valenciana. «El protocolo actual es el mismo que cuando se inició la nueva temporada en mayo en Meliana», indica. A saber: actos en recinto cerrado con un aforo máximo de 4.000 personas, dos entradas y salidas, control de acceso y temperatura, asistentes con mascarilla y prohibición de entremezclarse los espectadores de arriba del cadafal con los de abajo.

Nogueroles avanza que municipios como Moncada, Museros, Turís, Burriana, Alcalà de Xivert, Nules o Borriol mantienen sus actos programados para agosto y septiembre. Hasta el momento, Alcàsser, Silla, Picassent oCasinos han cancelado los actos previstos en julio y agosto.«Depende de la incidencia del momento en cada pueblo y son las peñas y los ayuntamientos los que al final deciden si tiran adelante o suspenden», indica el presidente de la Federación autonómica del sector.

Las peñas tienen prevista una reunión el 17 de agosto con la Generalitat para, con las nuevas restricciones que se publicarán unos días antes, sentar las bases de los festejos de octubre. «Nuestro objetivo es que en octubre vuelvan los toros a la calle. El 70 % de la población estará vacunada y eso quiere decir que podremos volver a la normalidad de los festejos», incide Vicent Nogueroles con una visión optimista de cara al futuro. A. C.

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