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El cambio de equilibrios en el Consell complica a Puig el final de la legislatura

Los socialistas ven deslealtad en los socios por eclipsar los acuerdos de Puig con Andalucía

Los dos vicepresidentes, Mónica Oltra y Héctor Illueca, durante su encuentro del martes. | LEVANTE-EMV

Dos decisiones muy relevantes, en las que han tenido mucho que ver los dos vicepresidentes del Consell, Mónica Oltra, de Compromís, y Héctor Illueca, de Unides Podem, han removido en apenas una semana los equilibrios internos en el seno del Consell que parecían bien sujetos desde el nacimiento del segundo Botànic.

La creación de una comisión política que tutele la elaboración del presupuesto y permita a los tres partidos del Botànic estar en la cocina de las cuentas de 2022 junto al anuncio de abrir el debate de la tasa turística apuntan a una especie de alianza interna entre los dos vicepresidentes que complica internamente el tramo final de la legislatura al jefe del Consell, el socialista Ximo Puig.

El término ‘pinza’ no gusta a nadie y todos niegan que exista algo así. Pero sí se admite una mayor sintonía política entre Oltra e Illueca de la que la vicepresidenta tuvo en los dos años anteriores con Rubén Martínez Dalmau.

Pero lo trascendente es que en una semana la participación de Illueca al reclamar la comisión política y la tasa turística, en los dos casos junto a Oltra, ha tenido más impacto político en el Consell que en dos años de Dalmau, coinciden en los dos partidos.

De momento, los movimientos, aún incipientes, han confirmado los peores temores en Presidencia que se remontan a la entrada de Unides Podem en el Consell, cuando se recelaba ante la posibilidad de que se produjera una desestabilización del ejecutivo. No ocurrió con Dalmau, pero puede ocurrir con Illueca, por lo que están expectantes ante los movimientos internos.

En la coalición morada aseguran que Illueca va a ser mucho más vicepresidente político que conseller de Vivienda y que tendrá una posición propia en todos los temas importantes, más allá de la gestión de su departamento, con competencias escasas. Unas veces ‘beneficiará’ a Oltra y otras a Puig, pero lo que es seguro es que no será un aliado del jefe del Consell como muchos han visto en la figura de Dalmau.

En Compromís apuntan a la necesidad de visibilizar dentro del Consell el «voto popular» y recuerdan que entre la coalición valencianista y Unides Podem sumaron 659.000 votos en las últimas autonómicas frente a los 644.000 de los socialistas -que tienen más escaños- por lo que la voz de los dos partidos tiene que tener más peso en la toma de decisiones. Y recuerdan que el año pasado, cuando se complicó la pandemia y Oltra pidió más cogobernanza a Puig, Dalmau se puso de perfil y se convirtió en un aliado interno de Puig.

Una ‘pinza’ al menos estratégica porque ambos partidos están obligados a marcar territorio y a enfrentarse cuando llegue el momento porque comparten buena parte de su espacio electoral.

Todo ello en unos días de acusaciones cruzadas de deslealtad y con los socialistas muy molestos con los socios, especialmente con Compromís, después de que los dos vicepresidentes eclipsaran con la tasa turísticas los acuerdos sobre financiación alcanzados por Puig en Sevilla, en un asunto que, además, es muy relevante para Compromís como es el cambio del modelo de financiación.

Los socialistas hablan de boicot

El enfado entre los socialistas es importante y lo ocurrido el martes se interpreta como un boicot. Y no es la primera acusación de deslealtad de la semana. El lunes, en una entrevista en la radio autonómica, Oltra aseguró que el cambio de modelo de negociación del presupuesto era muy necesario porque en otros años se habían incluido subvenciones nominativas con una composición partidista, lo que consideró «una deslealtad tremenda».

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