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"No es un Erasmus conocido, pero Bosnia será siempre mi otra casa"

El Servicio Español para la Internacionalización de la Educación galardona a José Rafael Catalá, estudiante de la Universidad Católica de València, que realiza parte de sus estudios en Móstar

José Rafael posa ante el puente sobre el río Neretva, destruido en la guerra. l-emv

José Rafael Catalá no aspiraba a vivir la experiencia Erasmus durante su etapa universitaria pero recientemente el Servicio Español para la Internacionalización de la Educación (Sepie) le ha galardonado por su testimonio sobre su movilidad a Bosnia-Herzegovina, un destino que ha encandilado al joven valenciano y al que llegó por la más pura casualidad.

Estudiante de la Universidad Católica de València, este joven de 23 años y natural de Muro d’Alcoi explica que fue su amigo Víctor Calvet quien le animó a acompañarle para hacer su Erasmus , invitándole a superar ciertos reparos. Así, de forma casual, como él mismo indica, fue admitido y acabó viajando en plena pandemia hasta el corazón de los Balcanes, a la histórica ciudad de Móstar, donde ha estudiado parte del doble grado de Magisterio y Ciencias de la Educación Física y el Deporte que espera finalizar este curso.

Tal ha sido el enriquecimiento y provecho que ha sacado de su Erasmus, que ahora el Sepie —organismo público adscrito al Ministerio de Universidades que actúa como agencia nacional del programa europeo Erasmus+— le ha seleccionado entre alumnos de las universidades de toda España por su experiencia internacional, por lo que fue reconocido en la última Jornada Anual de Difusión Erasmus+ 2021, celebrada el pasado diciembre en Madrid.

Aunque admite que no es bueno con el inglés y que en su caso le costó dar el salto desde su pueblo del Comtat hasta el extranjero —ya lo notó cuando empezó a estudiar en València—, el joven afirma que en Móstar ya se siente «como en casa» y que incluso en alguna ocasión personas que acababa de conocer pensaron que era nativo de allí.

Al galardón, cada universidad presenta los perfiles de sus candidatos junto a un relato de cómo han vivido su Erasmus, y el joven asegura que, si bien envío un escrito, salir seleccionado ha sido «totalmente inesperado» para él. Catalá admite que la experiencia es «muy enriquecedora», más en una zona como la de los Balcanes, donde tuvo lugar la última gran guerra europea y más concretamente en la ciudad de Móstar, convertida en símbolo de una de las masacres que la Historia no debe volver a permitir. Allí se vivió el conflicto en toda su crudeza pero hoy en día conviven la población musulmana, católica y ortodoxa, con pocos enfrentamientos más allá del fútbol, según admite el estudiante de la UCV.

Aprendizajes por tres

«Es interesante saber de las tres partes, conocer las culturas, debatir con ellas, ver cómo conviven y se ayudan entre ellos…», explica José Rafael, que afirma que quiso descubrir el país «sin prejuicios» y dejando a un lado las historias que le contaba su entorno antes de marcharse de Erasmus.

«Aunque sí hay un pequeño choque cultural, no es difícil adaptarse y tienen una mentalidad abierta», indica. «Es gente muy cercana, muy humilde, y familiar… es como si estuvieras en casa y todos te conocieran», admite. De hecho, estuvo tan a gusto el curso pasado, que el pasado septiembre volvió otra vez de Erasmus y ahora finaliza otro cuatrimestre en la Facultad Džemal Bijedi de una universidad «muy pequeña», según explica. Como muestra: en la actualidad y al ser invierno, solo tiene una decena de Erasmus, seis de ellos españoles, entre los que se encuentra Catalá.

«Siempre recordaré Bosnia como mi segunda casa», apunta, sobre un país en el que la pandemia se vive de manera más relajada que en España, ya que tampoco se da una ola de contagios de magnitud similar. «No es como los destinos Erasmus más famosos, es más tranquilo: puedes conocer Bosnia, los Balcanes, sus culturas, ver cada rinconcito de esta ciudad, diferenciar los dialectos y probar la comida, que es parecida entre todas las comunidades pero se cocina diferente», expone el joven. «Bosnia-Herzegovina me ha hecho aprender lo mejor de cada una de ellas, aprender a convivir con mi cultura y con otras y, además, a socializar con cada una de ellas», reconoce el estudiante valenciano.

«Está siendo muy bonito e inolvidable, siempre trataré con respeto a un país que me ha cuidado», asegura este joven que espera en un futuro poder cursar el máster de Secundaria para convertirse en profesor y buscar trabajo, bien en España o en el extranjero. «Una vez ya he estado fuera, donde sea, voy», defiende con rotundidad.

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