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Cambio climático

Alcaldes y vecinos rechazan el derribo de construcciones en el litoral y piden otras soluciones

El Perelló, Sagunt, Dénia o Tavernes critican que se plantee derruir las urbanizaciones en primera línea y reclaman soluciones como arrecifes o regenerar las playas con arena- “No es mi culpa que el mar alcance mi casa, es una mala gestión pública”, señalan los vecinos

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Así ha cambiado la playa del Perelló en los últimos años Fotos: Google Earth

Regenerar las playas con arena, plantar arrecifes artificiales o recuperar el cauce de los ríos, pero que el derribo de las construcciones sea la última opción sobre la mesa. Es lo que reclaman los ayuntamientos y vecinos afectados por el decreto aprobado esta semana por el Consejo de Ministros, que modifica el Reglamento General de Costas de 2014 y garantiza la aplicación de la nueva ley de Cambio Climático de 2021. 

El texto reza que todas las concesiones sobre el dominio público marítimo-terrestre (al lado de playa) tendrán una duración máxima de 75 años. Tras este tiempo deberán ser derribadas. Este plazo incluye el inicial como el de las moratorias. La idea, según el plan del Ministerio, es adaptar los planes del litoral a los eventos climáticos extremos y especifica que, una vez acabado el tiempo de uso, estas propiedades “serán derribadas”. También plantea establecer criterios más flexibles para los deslindes, y sitúa el límite hasta donde alcancen las olas en los mayores temporales conocidos, como el paso de la borrasca Gloria en 2020, que desdibujó el litoral mediterráneo.

Este nuevo reglamento no ha gustado a los propietarios y tampoco cuenta con el apoyo de los municipios más afectados por la regresión de las playas. Manuel López es portavoz del movimiento cívico Mediterránea, que agrupa a 33 asociaciones de vecinos y urbanizaciones afectadas, y critica “no es nuestra culpa que el mar alcance nuestras casas, es una mala gestión pública”. Los propietarios reclaman "reformar la ley de costas de abajo a arriba", y piden que se pongan otras soluciones sobre la mesa, como regenerar las playas con arena, plantar arrecifes artificiales para mitigar el impacto de borrascas extremas o recuperar el cauce de los ríos para que los sedimentos alimenten las costas y frenen la regresión.

Manifestaciones por todo el litoral valenciano

El movimiento cívico Somos Mediterránia se manifestará este sábado seis de agosto a las 20 horas en diferentes puntos a lo largo de todo el litoral valenciano por un nuevo reglamento de costas que consideran demasiado duro. El movimiento reclama un cambio legislativo y modificar la ley de costas para que se regenere la arena de las playas con los "millones de metros cúbicos de arena que retienen los puertos y embalses en sus espigones".

Inversión en las playas

Los alcaldes tampoco ven con buenos ojos los derribos de propiedades. Luis Zorrilla, de El Perellonet critica que "si lo que estamos intentando hacer es proteger las playas y hacemos una inversión de 60 millones en regenerarlas con arena, no le veo ningún sentido a destruir los edificios", añade que "lo hecho, hecho está y si hay familias viviendo ahí no se deberían mover". Zorrilla remarca que derribar las propiedades debería ser la última solución de todas y que debería paliarse "con arena, plantando arrecifes o buscando otras soluciones".

En el caso de Tavernes de la Valldigna, una de las playas con mayor regresión, la nueva ley de Costas pondría el punto de mira en dos edificios ubicados en la zona de la Goleta. La ausencia de arena en ese punto hace que, al primer mínimo temporal, las olas ya golpeen sobre los muros que dan a la playa, lo que sería suficiente para cambiar el deslinde y que los jardines de los mismos pasaran a ser de dominio público.

El alcalde de Dénia se muestra a favor de derribar las construcciones levantadas a sabiendas de que invadían dominio público "Quien no ha hecho lo que tocaba debe atenerse a las consecuencias"

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Sin embargo, hay que tener en cuenta que con la actual ley, Costas ya habría podido revisar el deslinde hace tiempo en ese punto, porque las olas han golpeado contra los edificios más de cinco veces en cinco años. El concejal de Urbanismo, Josep Llàcer, hace hincapié en otro aspecto, y es que el Ministerio para la Transición Ecológica está redactando en estos momentos un proyecto para regenerar la playa de la Goleta y que gane entre 30 y 35 metros de arena, una actuación que hará que las olas ya no lleguen a las edificaciones, por lo que "no tendría sentido que iniciara el expediente para modificar el deslinde", señalaba. El edil recordaba, además, que el proceso no es automático, sino que "que puede durar años" e insiste en que "en Tavernes ya lo podrían haber hecho y no lo han hecho".

El alcalde de Sagunt, Darío Moreno, es comprensivo con que el Ministerio aplique el reglamento para hacer frente al cambio climático, pero también es firme a la hora de defender a los propietarios que pudieran verse afectados  tanto en la zona  norte del término municipal, de les Cases de Queralt, como al sur del Port de Sagunt,  en el antiguo poblado del Grau Vell.

El socialista asegura que "entendemos la perspectiva global del Ministerio para intentar ganar agilidad si con el cambio climático deben eliminar situaciones que supongan un peligro para las personas, pero defenderemos nuestra forma de vida y los intereses de la ciudadanía, hay que encontrar el equilibrio. Y nuestra forma de vida es el Grau Vell y Les Cases de Queralt", remarcó.

El alcalde de Dénia, Vicent Grimalt, del PSPV, expresó también sus reticencias. "No me parece lógico ni estoy de acuerdo con que se tiren viviendas que se construyeron con licencia y que en ese momento estaban fuera del dominio público, de la servidumbre de paso y de las líneas que tira Costas". Grimalt criticó que se intenten derrumbar construcciones de primera línea de playa que, como las de les Deveses de Dénia, eran antigua casitas de pescadores y se levantaron hace más de un siglo. "Esos propietarios no tienen la culpa de que luego se hicieran escolleras que han cambiado la dinámica litoral y esas playas sufrieran erosión y hasta desaparecieran. En les Deveses, había una playa de 150 metros de ancho. Ahora el mar se mete dentro de esas casas".

El alcalde sí se mostró partidario de demoler las construcciones que se han levantado a sabiendas de que se invadía el dominio público. "Quien no ha hecho lo que tocaba debe atenerse a las consecuencias. Esas edificaciones deben tirarse, pero no de aquí a 75 años, sino ya mismo".

Los propietarios agrupados en la asociación Somos Mediterránea reclaman intervenir sobre los puertos y embalses, porque "el grueso de los materiales y sedimentos para regenerar las playas está acumulado ahí. Explican que el Golfo de València "tiene suficientes metros cúbicos de arena para regenerar las playas valencianas un siglo". Para López, basta con la regeneración de las playas o el uso de arrecifes artificiales que mitiguen los golpes de grandes temporales.

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Las playas valencianas se enfrentan a graves problemas de regresión Eduardo Ripoll

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