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"La arena que se llevará a las playas durará muy poco, es despilfarrar 1.200 millones"

Acció Ecologista Agró alega contra el proyecto para extraer sedimentos de Cullera y regenerar 17 puntos del litoral

La playa de Sagunt es una de las que recibirá arena del banco de Cullera D. Tortajada

Acció Ecologista Agró ha presentado hasta once alegaciones al proyecto de extracción de arena de un yacimiento frente a Cullera para la reposición de sedimentos en 17 playas. El colectivo ambientalista entiende que la arena depositada “tendrá una duración muy reducida” por el efecto de los temporales, cada vez más intensos y recurrentes. De ahí que reclamen soluciones a largo término que no impliquen "el despilfarro de los más de 1.200 millones de euros de presupuesto con impactos ambientales inasumibles”. La noticia, adelantada por Levante-EMV el pasado mes de agosto, tiene un plazo fijado de unos diez años para su ejecución.

Los ecologistas proponen altenativas como la movilización de los sedimentos retenidos en los embalses o la retirada de infraestructuras para restablecer las dinámicas costeras. La restauración ambiental con soluciones basadas en la naturaleza es otra de las opciones. Así, reclaman la paralización del proceso que entienden debería someterse a una Evaluación Ambiental Estratégica y no ordinaria. Además, piden al Ministerio para la Transición Ecológica un plan integral para las zonas afectadas por los problemas de erosión y daños a los ecosistemas litorales. La extracción de arena obligará a un exigente plan de vigilancia ambiental periódico durante los trabajos, pero también una vez concluídos por la contaminación, la turbidez, de residuos o de calidad del agua.

Los ecologistas reclaman un plan integral para las zonas afectadas

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El grupo conservacionista insiste en “la falta de motivación del proyecto” y “la ineficacia demostrada, a través de diversos informes y estudios académicos, de las aportaciones de arena en los tramos previstos como destino de los materiales de extracción”. Y van más lejos al señalar los perjuicios socioeconómicos “atentan contra la soberania alimentaria”. “Admiten que se destruirán algunos de los caladeros de pesca más importante de la Cofradía de Pescadores de Cullera, que estima una reducción de sus ingresos alrededor del 50 %”, apuntan.

Aunque la intervención fue planificada en 2010 y obtuvo la Declaración de Impacto Ambiental favorable en 2013, esta acabó caducando seis años después al no estar definido de forma determinante el destino de los puntos donde se centrarían las tareas de recuperación. El yacimiento se encuentra a unos diez kilómetros de la costa, en un área extensa de unos 26 kilómetros cuadrados, y a una profundidad de entre 60 y 80 metros con valores medios de 65 metros. El material explotable está constituido en su mayoría por arenas medias, con un tamaño de grano adecuado y de gran calidad.

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