Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Los guardianes de la Jara de Cartagena

Esta flor en peligro crítico de extinción ha sido encontrada con el gen más puro en La Pobla de Vallbona, donde se está insertando

Una Jara de Cartagena en el medio natural.  | CIEF

Una Jara de Cartagena en el medio natural. | CIEF

Los vecinos y vecinas de La Pobla de Vallbona tienen un tesoro de la naturaleza en su término municipal y pocos lo conocen. Es la Jara de Cartagena, una subespecie de la Cistus heterophyllus que solo crece en costas mediterráneas y que cuenta con una historia que bien merece todos los esfuerzos que las administraciones están haciendo por su conservación. Se trata de una planta en peligro crítico de extinción, blindada legislativamente y para la que trabaja un equipo entero del Servicio de Vida Silvestre y Red Natura 2000, donde se integra el Centro de Investigación y Experimentación Forestal que está velando por la supervivencia de la planta que hoy emerge en el Camp de Túria.

Los guardianes de la Jara de Cartagena

La Jara se apellida de Cartagena porque fue allí donde se describió esta especie. Sin embargo, un incendio en 1990 quemó una veintena de plantas y la especie desapareció. A partir de entonces, todas las que germinaron después eran híbridas, sin la genética pura que la caracterizaba y que fue encontrada en La Pobla de Vallbona hace solo unos años.

Los guardianes de la Jara de Cartagena

«De ahí la importancia de conseguir, mantener y promover el crecimiento de esta planta», explica Pablo Ferrer Gallego, miembro del CIEF. Se encarga de producir la planta de forma artificial, por ahora, hasta que pueda reproducirse por sí sola. Así que, a través de plantaciones en el campo, han logrado controlar la situación para evitar la extinción. «Las plantas que producimos en viveros las plantamos en el campo. Deben sobrevivir y crear semillas que nosotros no hemos manipulado. A partir de ahí, deben germinar de forma natural y que se hagan adultos para que se expanda», explica Ferrer.

Esta reinserción de la especie en el medio natural fue impulsada en 2015, una vez se aprobó un plan de recuperación específico para la Jara de Cartagena. Sin embargo, el impulso llegó mucho antes, en 2009, con la aprobación del decreto 70/2009 donde se recogía un catalogo de especies de flora amenazada. «Ahí se creo el equipo para recuperarla y redactamos el proyecto de recuperación», explica el técnico. De hecho, en 2018 fue incluida como única planta de entre las seis especies biológicas más importantes en riesgo de extinción de toda España, por delante del lince ibérico.

A partir de ahí, además del trabajo de campo, se han llevado a cabo todo tipo de actividades educativas en pos de concienciar, promover y potenciar la supervivencia de la Jara.

La última de ellas fue la semana pasada en la misma Pobla de Vallbona que ha devuelto la pureza a la planta. Allí se ha llevado a cabo una jornada de custodia de la planta: dado que el Servicio de Vida Silvestre y red Natural 2000 produce las plantas, que están financiadas por el Fondo de Desarrollo Rural (Feader) y cuando han alcanzado un determinado tamaño, se entregan a los vecinos y vecinas que voluntariamente se han ofrecido para formar parte del programa. Ahora las tendrán todo el verano, hasta octubre, cuando sean transplantadas al medio rural en una jornada de reunión de todos los voluntarios.

La actividad en La Pobla de Vallbona es una de las muchas que realizan. Lo hicieron también con el Oceanogràfic y con Serra, para su introducción en el Parque Natural de la Sierra Calderona.

Ahora, según Ferrer, es un «momento bueno» a nivel autonómico y nacional. «El riesgo de extinción está en la ley, pero ya no es real para nosotros», concluye.

Compartir el artículo

stats