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Negocios tradicionales

Ladrillos como los de antes en una empresa familiar de Ràfol de Salem

Una exposición del fotógrafo Juan José Todolí recrea el día a día de la empresa Hermanos Fenollar, ubicada en la Vall d’Albaida, que mantiene desde los años 60 un horno a carbón

Ladrillos apilados una vez han pasado por el horno Hoffman. | JUAN JOSÉ TODOLÍ

Es una fábrica de las de antes, regentada por tres hermanos —David, Adolfo y César— y dos primos suyos —Víctor y Arturo— en Ràfol de Salem, un municipio de la Vall d’Albaida cuya población fija no llega a las 450 personas. La plantilla de esta firma familiar manufactura ladrillos y baldosas de forma artesanal. Se alejan de la mecanización de las grandes plantas mucho más actuales, donde las máquinas desarrollan todos los procesos.

Uno de los dueños recoge tierra con un tractor. | JUAN JOSÉ TODOLÍ

Su día a día ha sido retratado por el fotógrafo Juan José Todolí, especializado en exposiciones de temática social. Las imágenes pueden observarse en una exposición ubicada en el ayuntamiento de la localidad hasta el próximo 30 de septiembre.

Ladrillos como los de antes en una empresa familiar de Ràfol de Salem

David Fenollar es uno de los responsables del negocio. Ayer atendió a Levante-EMV y explicó que «nosotros mantenemos un horno Hoffman, que data de los años 60. Lo instaló mi padre. Mi bisabuelo tenía uno de tipo moruno, de esos ya no quedan. La diferencia entre nuestra maquinaria y las actuales de túnel es que en las nuevas el fuego siempre está en el mismo sitio. Aquí no, hablamos de un brazo de 50 metros donde lo que corre es el fuego. Creo que en la Comunitat Valenciana quedan tres hornos de este tipo y no sé si están activos».

Ladrillos como los de antes en una empresa familiar de Ràfol de Salem

«No es un trabajo fácil. Nosotros tenemos que entrar dentro del horno, convivir con el calor. No es una cosa de un día, podemos tardar una semana en llenarlo, varios días para cocer la materia, otros más para vaciarlo. Quién está aquí tiene que saber lo que hacer, se alcanzan temperaturas de 900 grados», prosiguió.

A su vez, Fenollar explicó que sus principales clientes son fábricas más grandes, que no pueden fabricar el tipo de piezas que ellos sí manufacturan: «No sé si habrá muchas diferencias con otras fábricas más modernas, quizás cambie el tono de color, el nuestro es más claro». «Lo que sí es cierto que es que cada vez quedan menos empresas pequeñas, la rentabilidad es menor y no creo que los jefes de las grandes compañías estén tan implicados como nosotros, la verdad», apostilló con un poco de sorna.

«Fue un reto»

Juan José Todolí visitó las instalaciones de Cerámicas Hermanos Fenollar Pla mientras los operarios hacían su trabajo: «Conocí la existencia de este horno y me hablaron de su forma de trabajar. Me fascinó la idea de ir con mi cámara. Fue un reto, porque las fotografías se tomaron mientras ellos hacían su trabajo. Es decir, estaban en penumbra al ser un túnel escavado en la tierra, con mucho calor. Intente no interferir en sus tareas diarias para no molestar».

El autor de las fotografías que acompañan este texto comentó que su objetivo ha sido poner en valor el trabajo artesano: «Al principio era una día en mi cabeza, pero sabía que iba a salir muy bien. He podido mostrar un lugar (el rejolar) que siempre han tenido a la vista en el municipio, pero que era un gran desconocido para sus habitantes».

Todolí vio la fábrica y comentó la idea de coordinar una muestra a la actual alcaldesa Carolina Mengual. La primera edil atendió a este diario y explicó que «fuimos a visitar un jardín del municipio y al pasar frente a la fábrica me comentó lo que quería hacer. No dudé en ofrecerle mi apoyo. Conozco a la familia de Cerámicas Fenollar de toda la vida. Hoy en día en otras muchas empresas todo está industrializado, pero en la suya no. Ha sido una buena idea describir su trabajo. Explicar que aún quedan sitios en los que las cosas se hacen de manera artesanal. Hemos comprado las fotografías, se quedan en Ràfol. Cuando acabe la exposición les buscaremos un sitio permanente».

«Es la última fábrica, hubo hasta seis»

Carolina Mengual también comentó ayer que no dudó a la hora de patrocinar la exposición, de comprar las fotografías, porque forma parte de la historia local: «Es la única fábrica de este tipo que queda en en nuestro municipio y antiguamente llegaron a convivir hasta seis empresas de de cerámica en la localidad. Cuentan con un horno Hoffman y solo quedan tres en la C. Valenciana. Los actuales dueños son la cuarta generación y mantienen la tradición de sus ancestros».

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