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Director musical

Timonel de la élite musical

El valenciano Òscar Colomina es el nuevo director musical de la Yehudi Menuhin School (Reino Unido), una de las escuelas de música más prestigiosas del mundo - Daniel Barenboim es el presidente del centro, que educa a estudiantes de 7 a 16 años

Timonel de la élite musical

Timonel de la élite musical

Un halo de sobriedad y misticismo envuelve sus muros desde su fundación en la década de los 60. La quietud del edificio solo es interrumpida por instrumentos de cuerda y pianos que interpretan obras clásicas desde bien entrada la mañana hasta las 18 horas, cuando suele servirse la cena. La Yehudi Menuhin School no difiere del estereotipo de «internado» que el cine ha mostrado al público gracias a películas como El Club de los Poetas Muertos (1989). La formalidad y las reglas de comportamiento también forman parte de este colegio al que solo consiguen llegar unos 79 alumnos, de entre 7 y 16 años de edad.

Òscar Colomina (Massarrojos, 1977) ha sido nombrado vigía musical de esta escuela, considerada actualmente como uno de los baluartes de la excelencia instrumental de Europa. «El reto principal es transformar la institución», asegura el valenciano, que se incorporará el próximo mes de septiembre como nuevo director musical de este centro inglés de élite. Colomina fue director titular de la Joven Orquesta Cuidad de Salamanca entre 2011 y 2014, y ha dirigido orquestas y conjuntos desde que decidiera salir de València.

En 2006 inició un trasiego de viajes a la capital inglesa que todavía no ha acabado, ya que fue contratado como profesor de composición en la prestigiosa Royal Academy of Music de Londres, donde todavía prevé continuar como docente. Al menos, de momento. «El consejo de gobierno de la escuela entiende que mi actividad docente en la Royal Academy tiene suficiente relevancia artística como para garantizar su continuidad. Estamos negociando como redefinir mi rol para hacerlo compatible con mis nuevas responsabilidades», detalla.

Según el valenciano, la Yehudi Menuhin School se enfrenta actualmente a «cambios tecnológicos, políticos y sociales» que debe encarar sin perder de vista su identidad como escuela de élite. «Incluso el propio modelo profesional del músico está cambiando», asegura el valenciano que incide en la importancia de adaptar este modelo formativo, con una larga tradición en Reino Unido, a las dinámicas del siglo XXI.

Educación humanista

El violinista americano de origen bielorruso Yehudi Menuhin fundó la escuela en 1963 en la capital inglesa. Un año después la trasladó al municipio de Stoke D'Abernon, en el condado de Surrey, donde permanece en la actualidad. Las clases de instrumentación y teoría musical se combinan cada día con las asignaturas de ciencias, literatura o arte. La escuela ofrece lecciones de violín, viola, arpa, contrabajo, cello, piano, clavecín, guitarra, composición y canto a jóvenes que buscan la excelencia musical, sin perder de vista otras disciplinas artísticas, como la pintura o el arte dramático.

«La Yehudi Menuhin School nació de la visión de uno de los grandes intérpretes musicales del siglo XX como era Menuhin. Su propia experiencia personal le hizo aplicar unos principios educativos humanistas basados en la multidisciplinariedad. También era muy consciente del tipo de diversidad que es posible dentro de una pequeña comunidad como esta», señala, ya que una gran proporción de su alumnado es internacional, así como su profesorado.

Desde que llegara a Reino Unido durante los primeros años del nuevo siglo, Colomina ha vivido el crecimiento de la aversión de una parte de los ciudadanos ingleses hacia la imagen «corporativa» de la Unión Europea, algo que el valenciano ha visto como una «contradicción».

«La atmósfera abierta y cosmopolita -mayoritaria hace unos años- que contribuyó enormemente a los éxitos recientes de Inglaterra parece que hoy vaya en contra de esta reacción. En mi opinión, la gran contradicción de este fenómeno es que generará todavía más desigualdades. Pienso que la situación en el país es parte de una reacción emocional de mucha gente contra los desequilibrios de la globalización y la forma punitiva con la que se gestionó la gran crisis que empezó en 2008. El ´Brexit´ es la incógnita de la década, y lo peor es que puede dañar el futuro de miles de personas», señala.

Pese a lo que pueda suceder, Colomina espera continuar en Reino Unido con el objetivo ahondar en su faceta como profesor. «En esta escuela todo está centrado en el desarrollo holístico de los alumnos. La calidad del profesorado es la que hace latir el corazón de la escuela».

Por este centro han pasado verdaderas «estrellas» de la música como Nadia Boulanger, Nikolai Demidenko, Mauricio Fuks, Bernard Greenhouse, Murray Perahia, Itzhak Perlman, Mstislav Rostropovitch o Andras Schiff. De hecho, el prestigioso maestro Daniel Barenboim -que visitó el Palau de la Música el pasado mes de febrero- es el presidente de la institución desde 2013.

La escuela saltó a las páginas de los medios y tabloides ingleses hace unos años, después de que se relacionara al primer director del centro, el pianista Marcel Gazelle, en un caso de abuso sexual a menores en la misma escuela. Antiguos estudiantes denunciaron públicamente a Gazelle, fallecido en 1969, a través de la televisión británica. Sin embargo, el escándalo, ocurrido hace cuatro décadas, no ha conseguido empañar la trayectoria de la escuela.

Dirigirá en el Palau

Colomina volvió a tierras valencianas el pasado mes de marzo para visitar a su familia en Massarrojos, donde se inició en sus estudios musicales, concretamente en la Agrupación Musical. Sin embargo, espera regresar el 23 de junio para dirigir por primer vez la Orquesta de València (OV) en el Palau de la Música. Los intérpretes tocarán una obra que lleva su firma, Entfaltung. «Ese concierto abrirá mis relaciones con el auditorio. Estoy muy agradecido a su director, Vicent Ros, por reconocer mi trayectoria y darme esta gran oportunidad. En la orquesta tengo a muchos amigos, compañeros de estudios y personas con las que compartí escenario y proyectos en mi etapa como violinista durante los años 90. Les tengo mucho afecto. Con Traub he coincidido en algún momento puntual, sin más», comenta el valenciano.

El maestro Yaron Traub dejará la OV un mes después del paso de Colomina por el auditorio. El profesor valenciano coincide con el nuevo rumbo del Palau, ya que actualmente el auditorio trata de conectar con un mayor abanico de público. Una tarea que espera que se potencie con la entrada de un nuevo director artístico en 2018. «La calidad artística tiene que ser combinada con la intención de dar apoyo a otros directores y compositores que permitan crecer a la orquesta», concluye.

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