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Furió graba su legado en San Carlos

Las hijas del artista valenciano donan a la Real Academia de Bellas Artes treinta estampas que completan la colección de la institución

Furió graba su legado en San Carlos

La Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de València continúa, más de 250 años después de su nacimiento, siendo puntal de la Historia del Arte valenciano. Sus fondos siguen creciendo, en parte, gracias a las donaciones de obra de reconocidos artistas.

La última incorporación a su colección ha sido una importante donación de obras del grabador valenciano Ernesto Furió Navarro (1902-1995).

El pasado 18 de julio se procedió a la firma de los documentos de entrega de 30 estampas (grabados), realizados por Ernesto Furió que complementan la serie de otras 61 obras -45 grabados y 16 dibujos- de los que ya gozaba la extensa colección de la Academia.

Además, las hijas del artista Concepción y Ernestina Furió han aportado a los fondos de la institución valenciana 66 planchas originales de cobre y de zinc.

Con todo este conjunto, la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos se constituye en la institución de referencia para la obra del maestro valenciano «de tan importante trayectoria», explican desde la Academia.

Además de sus estampaciones con referencias a los monumentos más significativos de la Comunitat Valenciana, «el magisterio de Furió ocupó un espacio muy importante en la docencia de la escuela de Bellas Artes durante los años de la postguerra», explican. En aquel tiempo, «bajo la autarquía y la más absoluta incomunicación, los jóvenes que se iniciaron a los estudios artísticos encontraron a través de las técnicas calcográficas la posibilidad de expresarse frente al colorismo 'post-sorollista' que en aquel entonces representaba un retroceso respecto a los avances de la modernidad», señalan fuentes académicas.

Tanto Manolo Gil (1925-1957) como los demás miembros del Grupo Z (1947-1950) -Jacinta Gil, Federico Montañana o Custodio Marco- utilizaron las técnicas y los procedimientos aprendidos de Furió para enfatizar una serie de creaciones negras en las que el claroscuro monocromático se exaltaba frente a las imposiciones luministas de los otros profesores de la Escuela.

También entre sus discípulos predilectos figuró Eusebio Sempere (1923-1985) que durante aquellos años desarrolló las técnicas con preciosos grabados figurativos.

La obra de Furió siempre ha gozado de una amplia estima entre los valencianos, hasta el punto de que, una parte de sus imágenes grabadas, fueron reproducidas litográficamente por una importante editorial, de tal suerte, que pueden contemplarse en numerosos interiores. Según añade la Academia, como se autoriza a que esta pueda realizar tiradas no venales con fines académicos procedentes de las planchas aportadas, «no sería descartable que en el futuro pudieran realizarse y ser presentadas también para disfrute de los valencianos».

Esta es la segunda donación importante recibida por la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos durante 2019 el pasado mes de enero recibió de Fernando Villalonga pinturas originales de Muñoz Degrain, Ignacio Pinazo, Joaquín Agrasot, Manuel Barrón y Paul Brill, entre otros.

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