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Entrevista

Nacho Lavernia: "El objetivo ha de ser mejorar la ciudad, no que el diseño valenciano se conozca más"

Fue un pionero en la renovación del diseño español y ahora es una de sus figuras más respetadas del sector

Nacho Lavernia fue Premio Nacional de Diseño en el año 2012

Nacho Lavernia fue Premio Nacional de Diseño en el año 2012 eduardo ripoll

Para sustentar la candidatura a la Capitalidad Mundial del Diseño para el año 2022, la Associació València Capital del Disseny desarrolló un trabajo de investigación de más de ??? páginas que resume en 80 hitos el pasado y el presente del diseño valenciano. Uno de los nombres que en más ocasiones aparecen en esta investigación es el de Nacho Lavernia (València, 1950). Pese a eso, él piensa que no ha contribuido más que los demás a esta capitalidad. «Si hay responsables, somos muchísimos, unos diseñando, otros con la enseñanza, las empresas, los medios... Con los años, aquí se ha creado un caldo de cultivo y un mundo relacionado con el diseño que ha ido mejorando y solidificando y que ha generado todo esto. Las cosas generalmente salen bien si no se fuerzan. Si se fuerzan, no van a ningún lado, como paso con la Fórmula 1 y estas cosas que son mentira».

A alguno ya le da miedo que esto de la Capital Mundial del Diseño sea otra de esas «mentiras» como las de antes.

No, porque un evento como la Fórmula 1 solo deja el ingreso que puede producir durante el tiempo en el que tiene lugar el evento. En este caso los resultados de la capitalidad deben empezar a notarse ya. Estoy de acuerdo con los organizadores cuando dicen que lo importante no es el evento en sí sino el proceso, el haberlo puesto en marcha, porque el diseño es una herramienta útil para mejorar la calidad de vida de las personas, de la ciudad y de muchas cosas. La capitalidad es una herramienta, no un evento, y creo que va a tener más recorrido y ser más beneficioso que un macroevento de esos.

¿Qué ha de primar más en la València Capital Mundial del Diseño, la utilidad o la estética?

El diseño tiene que ser las dos cosas, hace falta funcionalidad y estética. Lo que hay que plantearse es hasta qué punto a partir de aquí se pueden mejorar cosas en la ciudad, o simplemente se va a embellecer y ya. Yo creo que se puede mejorar la calidad y la funcionalidad del mobiliario urbano, o las paradas de autobús o tantas cosas, pero también mejorarlas desde el punto de vista estético. ¿Qué alcance puede tener? Pues dependerá de cómo se involucren las administraciones y las empresas. Pero en eso, por lo que estoy viendo, soy muy optimista.

¿Vuelve a estar el diseño valorado por las instituciones como en los 80?

Creo que sí hay cierta vuelta. No son las mismas circunstancias porque entonces apoyar el diseño era una bandera de modernidad, de cambio, de no ser la sociedad atrasada, gris y cutre de la dictadura. Ahora no hay esa necesidad, pero sí una sensibilidad que se parece a la que hubo entonces. En los últimos años, tanto a los gobiernos del PSOE como los del PP se les llenaba la boca con que el diseño era importantísimo, pero hasta ahora no habían hecho nada. Ahora sí creo que en la Generalitat y el ayuntamiento esa sensibilidad ha cambiado.

La organización que otorga la capitalidad ha valorado en València la «aplicación del diseño mediterráneo para mejorar la vida de los valencianos». ¿Existe el diseño mediterráneo o valenciano?

El diseño valenciano es valenciano porque se hace en València, y punto. Ni siquiera creo que en el diseño italiano, alemán o escandinavo, porque no lo son tanto por la manera de diseñar sino de fabricar. Cada uno diseña según su industria. El diseño es un concepto extraordinariamente universal y en este momento de globalización todos vemos las mismas marcas, productos y gráficas. ¿Qué nos hace a los valencianos un poco especiales? Pues que hacemos más diseño de muebles o de productos para el hogar que en otros sitios, porque aquí hay más industria de eso.

¿Está mejor ahora el sector que en los 80?

Ahora hay muchas más empresas que en los 80 usando el diseño y usándolo bien. Tanto a nivel gráfico, como diseño de producto o de envases. Ahora hay muchas empresas haciendo «packaging», incluso grandes distribuidoras como Mercadona o Consum. Eso en los 80 era impensable. Siempre tenemos motivos para quejarnos, pero ha mejorado un montón.

En el «boom» del diseño de los 80 parecía valorarse más lo original que lo efectivo. ¿Correremos el mismo riesgo si vuelve otro «boom»?

No, creo que se ha pasado bastante. Lo que ocurrió en los años del «boom» es que coincidió con el inicio de la arquitectura postmoderna, que fue una ruptura con lo anterior. Surgió gente llevando al límite las posibilidades y para los medios era más noticia una silla de tres patas que una silla cómoda. Esto se hacía en el sector del mueble o la iluminación, pero nadie hizo una lavadora con cuernos ni nada de así. El diseño no puede ser tan rompedor ni extremista, porque al final el objetivo es que se compren los productos que se diseñan.

En los 70 y 80 parecía haber una relación bastante sana entre los diseñadores valencianos. ¿Sigue siendo así?

En cierto modo sí. Seguimos manteniendo muy buena relación los que empezamos en La Nave y de algún modo fuimos pioneros. Y los que están ahora han sido alumnos nuestros o han trabajado en nuestros estudios, de manera que nos conocemos todos y hay buena relación. Eso ha contribuido a que se hicieran bien las cosas, que se apoyaran las iniciativas...

Xavi Calvo, impulsor de la candidatura, dijo el martes que «desde fuera admiraban el diseño valenciano, pero no lo conocían del todo». ¿Resolverá esto la capitalidad del diseño?

No lo sé, pero tampoco sé que empeño tienen en que se conozca el diseño valenciano. Lo importante es que la gente aprecie el diseño, pero sobre todo poder hacer cosas que mejoren la ciudad. Todo el sector de diseño de toda España sabe el peso de València en relación a Andalucía, Castilla o incluso Madrid. Pero no le puedes pedir a una señora de Barakaldo que te nombre a dos diseñadores valencianos. Estoy convencido de que el fin de la candidatura no es ese.

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