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Flamenco

Montse Cortés: "El flamenco puro es actual porque es sentido y tiene alma"

La cantaora catalana con ecos de blues afronta esta tarde su primer concierto del año en el Teatre Talía

Montse Cortés.

Montse Cortés. L-EMV

El cante es una válvula de escape para esta artista que con solo dos años ya cantaba por María Jiménez y Camarón, pero que en su adolescencia admiró a Michael Jackson y Whitney Houston: "Camarón es la perfección del cante por su voz, su manera de cantar y su sentir", señala.

¿Cómo ha preparado el concierto de esta tarde en el Talía?

Cantaré los mejores temas de mis álbumes «Alabanza» (2000), «La rosa blanca» (2004) «Flamencas en la sombra» (2013) y «Dominio Flamenco» (2016). Va a haber una parte de flamenco puro y otra parte de flamenco fusión.

¿Cómo es esa fusión?

Es más moderna con nuevos instrumentos, pero sin perder la esencia del flamenco. Por ejemplo, antiguamente en el cante solo había guitarra, voz y palmas. Ahora hemos introducido percusiones peculiares como bolsas de basura, ceniceros con escobillas de la batería o golpes de los propios pasos de las personas.

¿De ese flamenco fusionado nace una nueva música?

Sí, es un nuevo flamenco para enamorar a los jóvenes. De hecho, a mí me pasó cuando era niña. No acababa de engancharme cuando escuchaba a Manuel Vallejo o Antonio Mairena porque prefería a Ketama por una cuestión de edad. Este nuevo flamenco que hago tiene ritmos brasileños y aires africanos.

¿El flamenco puro es actual?

Como le pasa al blues o al jazz, el flamenco puro es actual porque es sentido y tiene alma. Si no siento esa alma cuando viene una seguiriya, no la canto y paso a otro palo porque con el flamenco tan puro no se puede mentir.

¿Por qué no se puede mentir?

Porque el flamenco puro refleja el estado de ánimo de cada cantaor. Todas las experiencias de una vida se reflejan en el cante. Por ejemplo, si estoy mal de ánimo cuando canto por seguiriyas, me sale mucho mejor. Es una vía de escape para sacar el sentimiento doloroso de la pena.

¿Quiénes son sus referentes?

Principalmente, la cantaora La Pirula de Málaga, porque tenía mucha personalidad. Su voz no se parecía a la de nadie. A Tomás Pavón también lo he escuchado mucho porque tenía una velocidad en la voz inigualable.

¿Y Camarón?

Con tan solo dos años cantaba por María Jiménez y Camarón. Cuando con trece años escuché los «Los pícaros tartaneros» en su voz, me obsesionó el flamenco hasta tal punto de imitarlo en la respiración y en los tercios.

¿Cómo lo definiría?

Camarón es la perfección del cante por su voz, su manera de cantar y su sentir. Y no hay que olvidarlo, con él también arrancó el flamenco fusión gracias a su disco «La leyenda del tiempo».

¿Cómo fue colaborar con Paco de Lucía?

Fueron cuatro años donde aprendí de él mucha templanza, porque ver su cara sin tensiones y escuchar sus rondeñas me daban la relajación necesaria para afrontar el concierto, y humildad porque nunca se creyó nada y era muy exigente en el compás, en que todo saliera muy bien.

¿Qué salud tiene el cante?

El flamenco está muy convaleciente por la pandemia y no hay casi trabajo porque no hay casi conciertos. Por ejemplo, hoy voy a hacer el segundo concierto desde que arrancó la pandemia, mi primero en este año.

Y solo un 10% de los tablaos siguen abiertos.

Están cerrando casi todos y sin tablaos no se puede crear afición al flamenco.  De hecho, yo me aficioné a cantar en el Tablao El Cordobés de Barcelona con trece años. Creo que al cante no se le da la importancia que tiene y no sirve de nada que estemos reconocidos como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco si no nos ayudan.

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