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Silvia Adela Kohan

"Está comprobado que la escritura es sanadora"

«Una buena historia deja de serlo si no está bien contada. Lo más difícil es poder crear un universo propio, contar en lugar de explicar»

La filóloga Silvia Adela Kohan. | LEVANTE-EMV

La filóloga Silvia Adela Kohan. | LEVANTE-EMV

Es una autoridad en métodos de escritura. La filóloga Silvia Adela Kohan creó en 1975 en la Universidad de Buenos Aires el mítico grupo Grafein tutelado por el escritor y crítico literario Noé Jitrik. Tras publicar las mejores Guías + del escritor en Alba Editorial, la autora sostiene que leer es el mejor taller de escritura y propone en Aprende de los maestros fijarse en cincuenta genios de la literatura, con ilustrativos ejemplos.

¿Se escribe más que se lee?

Durante la pandemia se ha escrito y se ha leído más. De hecho, se abrieron nuevas y hermosas librerías en Barcelona y dicen que este Sant Jordi se vendió más que el del año pasado.

El otro día hice un cálculo sobre cuantos libros puede leer una persona en su vida. Con una media de un libro a la semana durante 40 años salen unos 2.100. ¿Qué le parece?

No lo había pensado, pero me parecen pocos.

¿El escritor nace o se hace?

Diría que ni nace ni se hace. Decir que uno escribe desde niño o que de adolescente llevaba un diario, no es una garantía de haber nacido escritor, sino una actividad común a esas edades. Muchos de los mejores escritores descubrieron su necesidad apremiante de escribir a los 30, a los 40 y más… El caso de Saramago o de Murakami, entre otros, es ilustrativo.

Invita al lector a que le mande sus ejercicios de imitación. ¿Qué tal la experiencia?

Muy productiva. Realmente «copiar» es uno de los mejores métodos para dominar el oficio de escritora o escritor.

«Aprende de los maestros» es una guía de autoaprendizaje basado en 50 genios de la literatura. ¿Cuántos «maestros» se ha dejado fuera?

Elegí los que me provocaron ganas de escribir, los que me parecieron más útiles en los distintos planos de la escritura y los que constituyeran un buen conjunto, incluso para los que no escriben y desean conocer los estilos. Traté de incluir a todos, pero tuve que dejar fuera a muchos.

El primero de la lista es Chéjov.

Porque es el mejor cronista de lo cotidiano y un psicólogo de las pasiones ajenas, solo deseaba narrar lo que acontecía a su alrededor, y porque La dama del perrito, me parece un cuento perfecto en el que las vidas fracasadas de sus protagonistas nos conmueven.

Sobre los inicios, ¿se ha superado el: «En un lugar de La Mancha de cuyo nombre...»?

Estos son inicios memorables, y hay más. El de Anna Karenina, de Lev Tolstoi: «Todas las familias felices se parecen; cada familia infeliz es infeliz a su manera». El de El proceso de Franz Kafka: «Alguien debió de haber calumniado a Josef K., porque sin haber hecho nada malo, una mañana fue detenido». El de Rayuela, de Julio Cortázar: «¿Encontraría a La Maga?». El de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez: «Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre le llevó a conocer el hielo».

¿El mejor final?

El de Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago: «Ahora me toca a mí, pensó. El miedo súbito le hizo bajar los ojos. La ciudad aún estaba allí».

De todos los «maestros» destaca sus logros, pero no los puntos débiles.

Puntos débiles tenemos todos, pero no todos somos genios de la literatura.

Noé Jitrik en la «Historia Crítica de la Literatura Argentina» aboga por la memoria como gran espacio de la escritura.

Todo lo que diga Noé Jitrik será para mí una gran verdad. Fue mi mejor maestro en la universidad, gracias a él y con él creamos el método de «Taller de escritura y la consigna», que tras publicar un libro traje a España, especialmente a Madrid y Catalunya, y formé a muchos que hoy son escritores en todo el país. En cuanto a la memoria como gran espacio para la escritura, digo como Siri Husdvedt: «Se trata de trabajar con la invención como si se tratara de recuerdos». Sí, pienso que la memoria es una gran cantera. De todos modos, es traicionera, uno recuerda lo que lo marcó emocionalmente; y así y todo, los hechos vividos nunca son exactamente como uno los recuerda, por eso dediqué uno de mis libros a la ‘Autoficción’ (mezcla ideal de autobiografía y ficción).

¿Eso más atractiva la novela de autoficción que la de ficción?

Depende. No son absolutas las fronteras entre ficción y autoficción. En realidad, todo lo que escribimos es autobiográfico, así sea una nota de la compra, una novela de ciencia ficción o un mail. En cualquier caso, hay que sentirse libre para escribir y enfrentarnos a verdades de todas las clases. Si escribimos con franqueza, resultará esclarecedor tanto para el lector como para nosotros mismos.

¿Un poeta que miente es un impostor?

No hay mayor verdad que la mentira poética. Dice mucho con muy poco. Es el poder de la metáfora y de la imagen.

Escribió sobre los 65 errores más frecuentes del escritor. ¿Los tres más incorregibles?

Una buena historia deja de serlo si no está bien contada, con el lenguaje preciso y la mejor construcción. Entonces, lo que me parece más difícil es poder crear un universo propio, contar en lugar de explicar, decir algo diferente y crear una atmósfera particular.

¿Puede desvelar el secreto profesional sobre la consulta de algún escritor mediático?

Sé de varios que contratan a amigos míos escritores para escribir los libros de éxito, uno es un best-seller de Barcelona.

Ahora que las redes están en decadencia, ¿se escribe más pero peor que nunca?

Hay de todo. Pero al menos la escritura ya no le es ajena a la gente.

No sé cómo terminar la entrevista…

Actualmente, imparto talleres de escritura por Zoom y presenciales con el lema «Nada está escrito», con Francesc Miralles, y siempre tenemos listas de espera y tengo un taller por Zoom de «Escritura emocional» para el autoconocimiento, un sábado al mes. Últimamente, me da mucho placer la Escritura terapéutica, y cada vez profundizo más en este aspecto, los psicólogos la aplican en la consulta con excelentes resultados. La escritura es sanadora, está comprobado.

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