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«Hay una conexión entre las pantallas y el textil precolombino»

El artista Daniel Canogar imparte hoy en el IVAM una conferencia en la que desgrana el vínculo entre el arte antiguo y las nuevas tecnologías

El artista Daniel 
Canogar. alberto Feijóo

El artista Daniel Canogar. alberto Feijóo

El artista Daniel Canogar (Madrid, 1964) imparte hoy en el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) la conferencia «El telar universal: del textil precolombino a la pantalla algorítmica», en el marco de la exposición «Imaginarios mecánicos y técnicos en la Colección del IVAM», en la que hay presente obra suya.

El hijo del también artista Rafael Canogar hablará en València de la conexión entre los textiles precolombinos con las pantallas como objeto artístico. «Una visita a la deslumbrante colección Amano de textiles precolombinos en Lima me hizo consciente de la relación de la pantalla contemporánea con la tradición textil. Ambas generan imágenes a través del entrelazado visual, y aunque distantes en el tiempo, ambas son superficies utilizadas para representar una cosmovisión del mundo. Como artista que frecuentemente trabaja con pantallas, empiezo a ver una relación directa del cableado interno de las pantallas con los hilos y nudos de una alfombra o un tapiz. Esta relación me permite ver la pantalla no como una ventana neutra al mundo, sino como un artefacto cultural que tiene un riquísimo bagaje histórico», explica Canogar.

Además, el artista señala a Levante-EMV que «el tejido también tiene la idea de recubrir, calentar paredes, es decoración interior pero también arquitectura, y eso tiene relación con los videowalls actuales. Son actualizaciones tecnológicas. A veces pensamos que la tecnología viene de la nada y que todo es novedoso, pero hay una serie de tradiciones que están construidas y que se alimentan de lo anterior. Es importante y fascinante conectar el videowall que cubre edificios con los tapices, por ejemplo, de la Casa Real».

Pero para Daniel Canogar el vídeo no tiene mayor ventaja que otras disciplinas artísticas. «Cada soporte tiene su historia, funciones y características. Yo iría más allá del vídeo: la imagen generativa y algorítmica, creada con informática. Son animaciones en movimiento que nunca se repiten, que no tienen bucle como el vídeo. Deja patente la realidad algorítmica que nos ha tocado vivir. Podemos reflexionar sobre la realidad».

Sobre la introducción de nuevas tecnologías en los museos, Canogar cree que esa «revolución» aún no ha llegado a las salas. «No noto que haya más interés en los museos. El mundo del arte siempre va un poco por detrás. El museo no es la institución más ágil que uno se puede encontrar en el arte. Hay un desfase entre el punto del arte y lo que se refleja en los museos. Yo detecto mucho más interés por parte de empresas y sus colecciones corporativas por el arte con componentes tecnológicos que por el museo tradicional. Eso se debe a que estas empresas están totalmente inmersas en la revolución digital. Pero todo llegará», dice esperanzado. Considera, en este sentido, que la pandemia ha hecho que crezca el interés por el arte más tecnológico. «Ha acelerado la velocidad a la que la sociedad se ha digitalizado».

Sobre la influencia de su padre, Canogar apunta, más que a motivos o referencias, a «la profesionalidad de tomarse muy en serio su trabajo». Y tiene muy claro, también, a quién señalar : «Quizás la figura que nunca aparece en esta relación padre e hijo es la madre. Mi madre sigue teniendo esa pasión por el arte que me transmitió a mí y a mis hermanos», concluye.

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