«Raffaella nos ha dejado. Se ha ido a un mundo mejor, donde su humanidad, su inconfundible risa y su extraordinario talento brillarán para siempre». Así anunció ayer Sergio Iapino la muerte de su compañera, la actriz, cantante, bailarina y coreógrafa Raffaella Carrà. La italiana falleció en su casa de Roma a los 78 años de edad tras una larga enfermedad. El torbellino italiano de Raffaella Carrà se coló en los corazones españoles a partir de los años 70 gracias a desenfadadas y traviesas canciones discotequeras y coreografías que sacudían décadas de conservadurismo, también a su naturalidad como conductora en televisión hasta convertirse en una estrella tan de aquí como de allí. En su país ya era conocida por sus apariciones en la pequeña pantalla y en musicales cuando decidió probar suerte en el cine en España, primero con ‘El caballero de la rosa roja’ (1965) y luego con ‘Comando al infierno’ (1969), pero el séptimo arte no fue donde más brilló. La artista, que venía de escandalizar en la televisión italiana al mismísimo Papa por su interpretación con el ombligo al aire de uno de sus más célebres temas, «Tuca tuca», aterrizó en España en loor de multitudes a través de RTVE en un momento de enormes audiencias.

«Raffaella nos ha dejado. Se ha ido a un mundo mejor, donde su humanidad, su inconfundible risa y su extraordinario talento brillarán para siempre», anunció al mediodía su pareja Sergio Iapino

Su primera aparición en un programa español, «¡Señoras y señores!» en 1975, la confirió suficiente popularidad como para que la ofrecieran nuevas oportunidades de seguir en contacto con la audiencia española, que la convirtió en un icono sexual justo cuando se despertaba de décadas de blanco y negro y moral ímproba. Entre bambalinas no todo era brillo. «Recién llegada a España tras la muerte de Franco, yo empezaba en TVE. Fue un período muy difícil para mí, porque era muy complicado trabajar. La única música que sentía siempre en la radio era la de Paco de Lucía y me daba fuerza para seguir», revelaba la propia artista hace años. 

 Pero así llegó un primer recopilatorio en el que sus temas más emblemáticos hasta la fecha aparecían traducidos al castellano, ‘Raffaella Carrà’ (1976), en el que ya figuraban cortes como «En el amor todo es empezar» o «Rumores», versión de su famosísimo «Rumore». Unido a su éxito, llegó la experiencia de su primera espacio como presentadora, «La hora de Raffaella Carrà». No sería el último. En los años 90 retornó a la RTVE para el no menos icónico espacio de entrevistas y actuaciones musicales «¡Hola Raffaella!», emitido entre 1992 y 1994 con gran éxito. Habría más: «A las 8 con Raffaella», el maratón solidario «Contigo», la preselección «Salvemos Eurovisión» y, en 2006, intervino en la gala de celebración de los 50 años de Televisión Española. En el tiempo entre medias, la dimensión musical de «la Carrà» no hizo sino crecer, también en castellano, a medida que se consolidaba su popularidad a uno y otro lado del Mediterráneo. Ahí quedan cortes emblemáticos como «Caliente, caliente», «Fiesta» o «Mamá dame cien pesetas», también «Hay que venir al sur», «Qué dolor», «53 53 456», «Adiós amigo» o «Felicità, tà», siempre joviales y un pelín atrevidos. Perenne, eterna, no le digan adiós, díganle siempre: «¡Hola, Raffaella!».

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Muere Raffaella Carrà a los 78 años EFE