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Tribuna

Godella

Hay festivales diseñados a imagen y semejanza de su fundador. Es el caso del de Música de Cámara de Godella, personalizado poderosamente en la figura del clarinetista local Joan Enric Lluna (1962), figura inquieta de la música valenciana que en 2009 fundó esta cita anual que, «desde entonces», reivindica el certamen en su página web, «se ha convertido en referencia de la música de cámara en la Comunitat Valenciana». La actual edición, iniciada el pasado viernes con un concierto en el Teatro Capitolio en el que participaron la violinista Leticia Moreno, el Trío Arbós y el propio Lluna, se apunta a la filología reciente de la «resiliencia», a la que está dedicada junto al asunto del «mestizaje».

Ubicada en el corazón de la comarca de l’Horta Nord y con una población creciente de 13.131 vecinos, a apenas unos kilómetros del mar y de la ciudad de València, Godella es desde siempre, como buena localidad de la Comunitat Valenciana, tierra benigna de músicos y artistas, entre ellos el tenor y pintor Lamberto Alonso, el saxofonista Perico Sambeat o el propio Joan Enric Lluna, quien ha plantado su festival en dos espacios emblemáticos de su ciudad: el Teatro Capitolio y el recinto de Villa Eugenia. En estos lugares, y hasta el domingo 1 de agosto, músicos valencianos, del resto de España e internacionales defienden una programación en la que se suceden muy diferentes tipos de repertorios en un festival que también podría llamarse «Lluna y sus amigos». «Moon & Friends», si prefieren.

Desde Bach, cuya Tercera partita para violín solo abrió el Festival en manos de la virtuosa violinista madrileña afincada en la vecina La Canyada dels Pins Leticia Moreno, hasta la música siempre actualísima del madrileño Mauricio Sotelo, quien redunda en su pasión flamenca en Escultura de roja luz interna, escuchada en la jornada inaugural al percusionista Agustín Diassera, el Trío Arbós y Joan Enric Lluna, en un programa completado con la «reinterpretación» que el compositor Mauricio Sotelo ha publicado de cinco sonatas de Domenico Scarlatti, y en las que actuó la bailaora Fuensanta «La Moneta».

Para Joan Enric Lluna, «en una situación como la actual», el lema del encuentro no podía ser otro que el de la resiliencia y el mestizaje. «Por ello hemos diseñado una edición que resurge de entre los escombros de la pandemia para devolverle al mundo lo que es suyo. En la que participan músicos muy reconocidos que han contribuido a configurar un programa atractivo que esperamos que guste al público». Enfatiza el fundador y director del festival que la agenda festivalera incluye, «además», algunas obras que no se interpretan habitualmente, «así como propuestas que se escucharán por primera vez en España».

La programación abarca un total de nueve programas. El sábado, hubo doble jornada, de tarde y noche, como en el teatro de antaño. Mientras que en el Teatro Capitolio el «conjunto instrumental del festival» y el Trío Arbós presentaron por la tarde un programa titulado «Músicos valencianos en tiempos de guerra y postguerra», por la noche, Villa Eugenia fue testigo de la actuación del clarinetista serbio-indio Robindro Nikolic, quien junto con su grupo Transit Trio se adentró en «composiciones del mundo con influencias de jazz y música clásica».

La condición de clarinetista de Lluna y su empeño como director marcan con determinación el repertorio y los particulares planteamientos de programación. Es el caso del Cuarteto para el fin del tiempo, obra maestra del repertorio camerístico de todos los tiempos, compuesta por Oliver Messiaen durante la Segunda Guerra Mundial, en 1940, cuando era prisionero de un campo de concentración nazi en Silesia. Será el propio Lluna, quien junto a sus amigos del Trio Arbós, dará vida a esta obra capital cuyo lenguaje es, en boca de Messiaen, «esencialmente inmaterial, espiritual y católico». El programa se completa con una pieza de John Williams «llena de luz y esperanza», escrita para la toma de posesión de Barak Obama, y otra del compositor británico de origen africano Samuel Coleridge Taylor.

Son éstas solo algunas citas de una edición toda ella relevante, por la que también desfilarán el violinista francés Philippe Graffin, el violonchelista Voro Bolón, la pianista radicada en Sevilla Benedicte Palko -colega de Lluna en la fundación de festivales-, y, siempre, el hiperactivo y en Godella omnipresente Joan Enric Lluna, que también tocará con ellos.

Pero quizá la cita más original llegue el próximo jueves 29, con la puesta en escena en Villa Eugenia de la «ópera de bolsillo» Bese: Aigua, Ordi i Llúpol (Ópera, cerveza y brujería), del compositor de Moncada Daniel Blanco Albert. La operita, estrenada en Birmingham en 2019, transcurre en una cervecera del siglo XIV acusada de brujería. Los protagonistas vocales son las sopranos valencianas Aurora Peña y Belén Roig y el tenor Vicent Romero.

Como de costumbre, el festival será clausurado por su alma mater, Joan Enric Lluna, el 1 de agosto. Al frente de su grupo instrumental Moonwinds, el clarinetista godellenc dirigirá en el Teatro Capitolio un «sinfoniquísimo» programa de cámara con La creación del mundo, de Milhaud, El ruiseñor y la mora, de Matilde Salvador, una sinfonía de Haydn y una curiosa versión para cuerdas de La Valse, de Ravel. ¡Para no perdérselo! Aún quedan entradas.

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