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«José Morea nos quiso enseñar que la vida, para disfrutarla, hay que morderla»

El MuVIM estrena hoy el documental «Big Bang Morea» sobre el artista de Chiva

La entrevista con Morea en el documental. p.u. | P.U

El artista José Morea, o Pepe como le llamaban sus amigos, fue una de las figuras clave de la renovación pictórica de finales del siglo XX. Vinculado a la «Movida madrileña», y a todo en general, Morea resumió su motor artístico en una palabra: libertad. Esta ferocidad por la vida y por el arte salta ahora a la gran pantalla en un documental Big Bang Morea, que estrena hoy el Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat (MuVIM).

«Él nos quiso enseñar que la vida, para disfrutarla, hay que morderla», explica a Levante-EMV Pedro Uris, director de esta producción que se vertebra a través de una larga entrevista con Morea en su casa de Chiva, la cual es según Uris, un personaje más en el documental. «Volvió a vivir en su casa familiar de Chiva ya de adulto. Convirtió la casa en un ser vivo y la hizo a su imagen y semejanza. Convirtió su casa en un espacio de color y armonía para acoger cientos y cientos de obras suyas», explica el director.

El proyecto, producido por Homo Videns Produccions, se rodó entre abril y mayo de 2017, pero el «proceso de posproducción se alargó». Cuatro años en los que sucedieron dos cosas fundamentales. La muerte de Morea a los 69 años, en 2020 a raíz del cáncer que padecía, y una pandemia que paralizó las vidas de todos. Aunque, en realidad, el proyecto se remontaba aún más atrás. Tanto, que Morea tomó el título del documental -que antes de rodarse ya tenía nombre- para una exposición suya, «Big Bang Morea», que se inauguró en Godella en 2017.

«José Morea nos quiso enseñar que la vida, para disfrutarla, hay que morderla»

Todo surgió a raíz del «flechazo» entre las personalidades de Uris y Morea. «Le conocía de los ambientes progres de la Transición. Pero entré en contacto con él 10 o 12 años después por otras circunstancias. Tuvimos una amistad muy estrecha. A raíz de ir a su casa de Chiva y conocerle más, surgió la idea de hacer un documental, no sobre su obra, sino sobre su vida y sobre su idea del arte. Pronto vi que había una historia que yo quería contar», explica el director.

Morea, nacido en 1951 en Chiva, recibió varias becas para desarrollar su obra pictórica cuando era joven. Pero su espíritu intrépido le llevó a Madrid y Barcelona, pero también a Italia y a Brasil, donde vivió 12 años. Cambió constantemente de estilo pictórico, lo que le cerró más de una puerta. Sin embargo, esto no desanimó a Morea.

«Estuvo vinculado a la ‘Movida madrileña’, fenómeno surgido de la llamada década del entusiasmo en los 80. Es la época en la que los líos de la Transición se olvidan, cuando el contenido político del arte se supera y entran las ganas de vivir. En este contexto es cuando se desarrolla la primera obra de Pepe Morea», explica Uris.

Fue un momento de esplendor para él, aunque según el director de la producción, el artista no recordaba esta época con «nostalgia». «Era un artista muy reconocido, sus cuadros se vendían muy bien. Pero decidió marcharse a Italia, donde cambió radicalmente de estilo. De obras coloristas, mediterráneas, alegres y decorativas, pasó a hacer piezas de un estilo barroco, sangriento, siniestro. Su galerista le dijo que con eso no iba a ninguna parte. Luego se fue a Barcelona y entró en contacto con otras tendencias. Acabó en Brasil, donde volvió a cambiar de estilo. Él no recordaba sus fases con nostalgia, sino afirmándolas», añade Uris. «Creía que la vida hay que vivirla por encima de todo. Sin embargó, asumió que el arte te exige renunciar a cosas en tu vida personal y afectiva, y si realmente quieres seguir tu camino en el arte, tienes que perseguir tus metas. La vida es libertad, al igual que el arte».

«José Morea nos quiso enseñar que la vida, para disfrutarla, hay que morderla»

Sus creencias hicieron que Morea no fuese un «artista comercial». «Morea hizo una defensa rabiosa de la libertad que le impidió ser un artista comercial. De no haber cambiado de estilo, Pepe hubiera sido mas reconocido y podría haber vivido más desahogado».

Burlarse de la muerte

En noviembre se cumplirá un año del fallecimiento del artista. Dos años antes, la Diputación de València le dedicó una exposición en la que Morea, que había visto la muerte de cerca a raíz de su enfermedad, se burló de ella en el cubo del MuVIM. Según él, su propuesta era totalmente autobiográfica, por eso, el cubo estaba plagado de «momias y de sexo», bromeó en su momento. Con esta puesta en escena celebró sus 40 años de trayectoria.

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