José Segrelles fue un hombre adelantado a su tiempo, y en muchos sentidos. Fue conocido por un estilo pictórico que rayaba con la ciencia ficción, pero también por ser un cartelista e ilustrador internacional, creador del primer cartel de las Fallas de València, en 1929. El dibujo que confeccionó Segrelles para dar a conocer las fiestas valencianas es el protagonista de la lámina que Levante -EMV entrega hoy en su colección «Iconos del diseño valenciano. Del 1930 al 2022», en colaboración con València Capital Mundial del Diseño y el Arxiu Valencià del Disseny. El cartel pertenece al Museu Faller de València.

La Sociedad Valenciana del Fomento del Turismo quería promocionar las Fallas a nivel internacional, un ámbito donde se movía Segrelles como pez en el agua. «Era el candidato perfecto», comenta Joan J. Soler Navarro, historiador y crítico de arte que lleva 40 años estudiando y divulgando la obra del artista valenciano, con quien comparte municipio de origen, Albaida. «En aquel momento, Segrelles estaba en la cima de su carrera artística. Se encontraba en Barcelona, donde estaba a punto de culminar una fructífera trayectoria como ilustrador de libros para editoriales de gran tirada, como Gallach, Salvat, Molina o Araluce. También estaba dirigiendo la empresa de publicidad Riusset, una de las referentes del cartelismo de la primera mitad del siglo XX», explica el investigador.

josé segrelles: cartelista e ilustrador sideral carla melchor. València

En 1929 también se produjo otro hito en la carrera de Segrelles, la Medalla de Oro de la Exposición Universal de Barcelona. Se trasladó a Nueva York, donde trabajó hasta 1932, dibujando para revistas como Cosmopolitan, Redbook, Illustrated London News, The American Weekly, The Art Digest, The New York Times, Fortune, y las españolas La Esfera y Blanco y Negro. Como diseñador gráfico, trabajó en los carteles y portfolios de Ford, Pachard y Lincoln.

josé segrelles: cartelista e ilustrador sideral carla melchor. València

El cartel de las Fallas es uno de los más reproducidos de Segrelles, junto al cartel de les Noces d’Argent del F.C. Barcelona de 1924. «En el cartel de Fallas vemos la ciudad de València con los edificios más iconográficos de aquel momento perdiéndose en el horizonte. Sobre València se eleva un oleaje de llamas, con colores llamativos como el rojo y el amarillo, que coronan el escudo de la ciudad con oros, del que brotan figuras fantásticas, correfocs y brujas que llevan en sus manos lámparas de aceite. Una valenciana con otro par de iluminadoras, con la esquemática figura de San José trazada entre blancos, cierran la composición con la Luna creciente», detalla el historiador valenciano.

Los personajes del cartel aparecieron después en la cinta Mientras arden las Fallas (1929), de Miguel Monleón, padre del popular actor y presentador Joan Monleón.

La técnica y la imaginación son dos elementos indispensables en la obra de Segrelles. Estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos y en la Escuela de Artesanos de València. Sorolla y José Benlliure fueron sus profesores. De hecho, se cuenta que el «maestro de la luz» espetó a su amigo Benlliure en referencia al joven de Albaida: «Tengo un alumno que dibuja mejor que tú». Después de trasladarse a Barcelona para continuar sus estudios y a Nueva York para saborear las mieles del éxito profesional, regresó a España para residir hasta el día de su muerte.

josé segrelles: cartelista e ilustrador sideral carla melchor. València

Para entonces, ya se había labrado fama de artista ducho en fantasía y ciencia ficción. València le dedicó una plaza junto a la Finca Roja y le organizó diversos homenajes. Pero la llegada de la Guerra Civil lo cambió todo. Segrelles, que había colaborado con revistas republicanas, fue detenido, ingresado en prisión y juzgado en Consejo de Guerra por un delito de auxilio a la rebelión, acusándole de haber dirigido el saqueo de alguna Iglesia. Pudo demostrar que su intervención se limitó a salvar las obras de arte antes de que fueran destruidas, lo que unido a su fama internacional y al apoyo de alguna personalidad hizo posible su absolución. Se trasladó a su pueblo, donde fundó la casa-museo que lleva su nombre.