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Carmen Andreu

Carmen Andreu: "La novela salió porque yo necesitaba sacar un duelo"

Carmen Andreu, fisioterapeuta de profesión y escritora por afición, presentará su novela ganadora del premio de narrativa erótica Berlanga «La habitación» el lunes en la Filmoteca

La escritora Carmen Andreu.

Carmen Andreu es una mujer joven, fisioterapeuta, madre y ahora también escritora. Residente en Mislata, Andreu ha conquistado las librerías de su localidad (y alguna más) con su primera novela, «La habitación». Un relato sobre las complicaciones de la vida y los amores imposibles que le ha hecho merecedora del Premio Extraordinario de Narrativa Erótica Luis García Berlanga.

¿Qué relación tiene con la literatura?

Mi relación con la literatura ha sido desde muy pequeñita. Mi madre leía muchísimo y eso me impulsó a mí a leer. Siempre he ido devorando libros. De hecho, mi premio cuando terminaba el curso era siempre regalarme libros, no quería otra cosa.

Escribía en Blogspot y luego en Instagram bajo un seudónimo falso. ¿Por qué no quiso dar su nombre?

Siempre he sido muy tímida, y sigo siéndolo. Es más fácil escribir o publicar desde una cueva que sabiendo quién está detrás. Sobre todo a la hora de mostrar sentimientos. Buscaba un poco el anonimato para eso.

¿Qué escribía?

Sobre todo historias. Historias cotidianas, historias de la vida… Ahora, en mi trabajo como fisio, mucha gente me cuenta historias que ha vivido y mi cabeza enseguida se pone a crear. Y bueno, a raíz de lo que me cuenta la gente me inspiro mucho. También observando. Por ejemplo, estoy en una cafetería y estoy observando lo que pasa a mi alrededor.

¿Y qué le hizo dar el paso a mostrar su identidad?

Yo me presenté a un concurso en Mislata, de literatura breve. Salió esta oportunidad de presentarlo para el Premio Berlanga, y eso requería que estuviera mi identidad detrás. Sí que es verdad que ha llegado un momento en mi vida, o he alcanzado una edad, en la que me da un poco igual lo que piense la gente. Entonces dije: «va, vamos hacia delante a ver qué tal». Y bueno, fue bien, resultó que ganó.

En su novela, «La habitación», retrata a una madre a la que le pesa la vida, pero a fin de cuentas su palabra favorita es «mamá». Soy consciente de que usted también es madre. ¿Se ha inspirado en su propia experiencia para crear el personaje de Alice?

En cuanto a esa parte sí, completamente. Realmente la novela salió porque yo necesitaba sacar un duelo. La parte que sí que es cierta es que yo estaba divorciándome y necesitaba sacar todo ese dolor. Y para mí la forma de sacarlo es escribir. Entonces sí, la parte de la maternidad es cien por ciento autobiográfica. Si no, dudo que pudiera haber reflejado el dolor tan bien como ha salido en la novela. Era lo que yo sentía en ese momento.

Entonces ha sido una especie de terapia, una vía de escape.

Sí, sí. Ha sido mi forma de exteriorizar todo el dolor que sentía. Sobre todo, en el tema de la custodia compartida. Porque yo creo que está muy en boca de todos pero realmente sentirlo es muy complicado. Yo ya llevo tres años divorciada y todavía no me adapto a la situación.

¿Qué le supone haber ganado el premio de Narrativa Erótica Luis García-Berlanga?

Un comienzo hacia algo que me gusta. No tiene nada que ver con mi profesión, pero siempre me apasionó escribir. Por eso para mí ganar este premio es el comienzo de algo que me gusta mucho y que tal vez pueda continuar.

Entonces está en sus planes continuar con su rama literaria.

Sí, pero desde algo que me apasiona, no dedicarme a ello, porque para mí la fisioterapia es totalmente vocacional. Pero escribir es algo que disfruto haciendo y, como complemento a mi profesión, por supuesto que no descarto continuar.

¿Tiene algún proyecto literario más entre manos?

Sí, sí. Hay alguna otra cosilla empezando a nacer. Lo que pasa es que con todo esto, estoy tratando de disfrutar del momento y de lo que viene ahora. Me queda poco tiempo, pero sí que hay algo en mi cabeza.

¿Me avanza algo?

Va en la misma línea que «La habitación». No sería una continuación, pero hay un personaje similar, y también sería en un plano más romántico y de superación. Porque al fin y al cabo, lo que me han enseñado a mí los últimos años de mi vida es que la vida es una continua superación de obstáculos, y va un poco encaminado a lo mismo.

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