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Entrevista

Enric Ruiz-Geli: "Todo el tejido urbano debe ser intervenido con urgencia por la crisis climática"

«Este CaixaForum es una catedral del encuentro de la cultura contemporánea»

Enric Ruiz-Geli (Figueres, 1968). | G. CABALLERO

Enric Ruiz-Geli mantiene ese aire ampurdanés que tanto genio dio a Dalí. La primera vez que entró al Àgora pidió estar solo. Tras cinco horas dibujó lo que quería. Está como un niño con zapatos nuevos porque ha recuperado el Àgora de Santiago Calatrava.

¿Sabe que cuando los organizadores de la primera actividad que tuvo el Àgora, un torneo de tenis, entraron al edificio, no encontraron ningún enchufe?

Es verdad.

¿Tiene la sensación de haber intervenido en una especie de catedral del siglo XXI?

Sí. Cuando recibimos la carta de invitación decía: «Intervenir en un edifico de Calatrava». Mi primera reacción fue decir cuidado, porque no hay casos ahora donde puedas tener una referencia. Como arquitectos debemos asumir ese reto para tener una apuesta, porque toda nuestra generación, en teoría, tendría que estar interviniendo en escuelas, catedrales, mercados y aeropuertos existentes. Todo el tejido urbano construido debe ser intervenido con urgencia porque es la primera causa de la crisis climática. Por tanto, me dije que era la oportunidad de abrir ese camino para que otros arquitectos lo sigan.

¿Este CaixaForum es la catedral del siglo XXI de València?

La cultura es una industria importante y estos museos como la Tate o el MoMA de Nueva York se están convirtiendo en los grandes espacios de encuentro de la cultura contemporánea. Si podemos hacer una arquitectura para esta catedral de encuentro de la cultura contemporánea, lo es.

Una catedral en el cauce del antiguo río.

Ese dato es relevante. Viniendo de Barcelona nos equivocamos, pensamos que la cabeza de este animal era el opuesto al río, pero la frente es el río. Giramos todo el proyecto porque siempre debemos conectarnos al agua.

En esas cinco horas que estuvo solo cuando entró por primera vez, ¿cuántas veces cambió de opinión?

El dibujo que he enseñado es el único que hice. Salió lo escénico, estas células vivas que hay ahora, un estómago, unos pulmones, un cerebro. Fui confirmando ciertas intuiciones.

Ha hablado de Gaudí, Guastavino y Calatrava. ¿Ruiz-Geli hace póquer?

Sería un error. Mi cultura es Bob Wilson, con el que he aprendido arquitectura y teatro. Estas dos líneas me hicieron pensar, como Wilson, que la arquitectura y el teatro ocurre como capas de una cebolla. Todo está relacionado -iluminación, coreografía, escenario, guion- y todo es autónomo. No hay ego, aunque el Colegio de Arquitectos, y la prensa, necesita una firma.

Y usted es el autor de rescatar un edificio maldito.

Ojalá giremos la tortilla. No lo veo como un edificio maldito. Estaba en Washington durante la pandemia y vi durante casi un año y dos meses la obra en Zoom. Ver a los trabajadores como píxeles era horroroso. Conseguí un pase especial de la embajada y me curé hablando con ellos.

Me ha parecido transcendente la frase que ha dicho: «no será arquitectura hasta que no se llene de gente».

Si no hay respiración, no hay arquitectura. Llevo días observando a la gente como hace suyo esta ágora.

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