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12 de junio de 2014
12.06.2014

23.360 días después del gol de Ghiggia

Tan sólo el autor del gol más famoso de los Mundiales sobrevive a la final más asombrosa y triste

12.06.2014 | 03:08
23.360 días después del gol de Ghiggia

Deuda histórica. Brasil no puede permitirse un fracaso como el de 1950, donde celebraron el título antes de tiempo.

Sesenta y cuatro años después, que suman unos 23.360 días, Brasil inaugurará como anfitrión el segundo Mundial de su historia con viento a favor para conquistar el título, como comenzó aquél 24 de junio de 1950, pero con fantasma del fracaso que supuso haberlo perdido al final en Río de Janeiro.

Llegar a la final el próximo 13 de julio en el estadio Maracaná y ganarla, al contrario de lo que ocurrió el 16 de julio de 1950 en los hechos conocidos desde entonces como «el Maracanazo», habrá sido la culminación de un camino que se puso empinado tras la euforia provocada por la obtención de la sede, el 30 de octubre del 2007.

El gol de Schiaffino, el que inició la remontada, queda en el olvido por la trascendencia del de Ghiggia, pero ambos sirvieron para estigmatizar al portero Moacyr Barbosa, al que se acusó durante décadas causar la derrota. Él, negro, y, por ese orden, Bigode y Juvenal, negro y mulato, respectivamente, fueron los señalados como principales causantes por sus errores defensivos.

Se cuenta que, años después, tras una carrera deportiva sobresaliente, pero siempre despreciado, a Barbosa, que trabajaba en el estadio de Maracaná, le regalaron los postes cuando la portería fue sustituida por una nueva de metal. Y que troceó la madera y la utilizó para un asado. «En Brasil la condena por un crimen es de treinta años de cárcel. Hace 43 años que yo pago por un crimen que no cometí» dijo en 1993, cuando, aparentemente, no le dejaron pasar a una concentración de la «canarinha» por si daba mala suerte.

Tan sólo hay una filmación del gol de Ghiggia, a pesar de que la película del partido incluye numerosas cámaras. A pesar de tratarse de una toma a ras de suelo se aprecia que es un grave error. Ghiggia marca con un disparo al palo corto. Maracaná y sus soceicnta mil almas, enmudeció y los jugadores y el técnico Ferola fueron estigmatizados. Los más fanáticos se suicidaron.
Actualmente, de los 22 jugadores que saltaron al césped, sólo sobrevive Ghiggia. El recuerdo de Barbosa, Maspoli, Bigode, Ademir, Chico, Obdulio Varela, Schiaffino,, Andrade, Friaça y tantos otros planeará hasta el día de la final.

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