02 de julio de 2018
02.07.2018

El 'Time to Market', no hay tiempo que perder

01.07.2018 | 20:39
Pablo Chuliá en la planta de Colorker Group

El Time to Market en el sector cerámico se plantea a veces como una utopía o algo difícilmente alcanzable. Sin embargo, para nuestra compañía, ya no responde a un deseo, sino a una meta real que nunca perdemos de vista y que nos sirve para mejorar cada día procesos y tomas de decisiones, siempre con el fin de mejorar los tiempos y las formas en que nuestros productos llegan al mercado.

Dada mi anterior trayectoria laboral en otros sectores, cuando comencé mis andaduras en la industria cerámica, no entendía por qué se presentaban en feria 'novedades' que después tardaban meses en llegar al punto de venta. En un paralelismo, era como si en un desfile de moda, el diseñador presentase su mejor colección y, con la boca abierta de los clientes dispuestos a adquirir sus creaciones, éste les dijese que no iban a poder lucirlos hasta dentro de 8 meses. Me parecía un 'engaño', ya que entendía que el cliente no iba a estar esperando por esa 'novedad' e iba a ir seguro a buscar otras alternativas. Y más sorprendido me quedaba cuando se me argumentaba que «en el sector es normal».

Mi trabajo, en este sentido, ha sido el de romper con esta dinámica e intentar implementar rutinas o timings exigentes, pero reales, que permitieran de una vez por todas mejorar los tiempos. Para mí y para muchos 'el tiempo es oro', y no nos podemos dormir en los laureles. El sector es feroz y la exigencia de los clientes, cada vez más sabedores e hiperconectados, es cada vez mayor. Es tiempo de ganar oportunidades, no de perderlas.

Existen ya muchas empresas que coordinan muy bien el trabajo de lanzamiento con el de promoción, que por lo menos es una garantía para validar la vida útil de un producto que puede estar de moda de 3 a 4 años. No podemos tardar casi un año en llevar un producto al mercado tras su presentación. Es hora de no perder oportunidades, sino de ganarlas.  

Si analizamos casos de éxito, tenemos en España multitud de ejemplos. Para mí, Zara es claramente el mejor. Su éxito radica en detectar oportunidades, en su caso tendencias de moda, y sacarlas rápidamente al mercado. En su sector se presentaban 2 colecciones al año y ahora tienen prácticamente una por semana. Si no eres capaz de llevar esa moda rápida al consumidor, el fracaso está garantizado. Por eso, aparte de contar con una logística increíble, tienen una serie de procesos muy claros que son la base y que intentamos replicar en nuestra compañía: + planificación + estandarización + recursos + compromiso.

Como todo, lo más difícil es encontrar el equilibrio de estos pilares. Por ejemplo, nosotros también apostamos por la customización de ciertos elementos de promoción, pero siempre bajo criterios de rentabilidad, en el que obtengamos una relación win-to-win con el cliente.

No es cuestión solo de llegar, sino de llegar bien preparado. Y en Colorker Group ya estamos trabajando con esta filosofía para que las nuevas colecciones se lancen como algo completo, con su stock y todos sus elementos de promoción. Las ferias no son para nosotros ya un test, sino el pistoletazo de salida real. No voy a negar que no sea un gran reto y hasta un pequeño riesgo, pero llegar rápido al mercado es hoy en día uno de los máximos valores añadidos que podemos ofrecer a un producto cerámico, sin perder de vista todos sus atributos.

Tecnología y digitalización, grandes aliadas.

Todo esto, es hoy cada vez más posible gracias a la tecnología, tanto en el seno de la empresa, con la Industria 4.0. de Colorker Group, como hacia afuera, a través de nuevas formas de Marketing Digital que nos hacen ser más efectivos.

Cuidar a nuestros clientes, es también ofrecerles todo lo que necesitan, y en el menor tiempo posible. Estamos desarrollando la dinámica de las «píldoras informativas», mediante las cuales estamos consiguiendo que dispongan de catálogos, ambientes, vídeos y, en definitiva, todos los elementos digitales imprescindibles para su trabajo, en tiempo récord.

Para que el engranaje funcione, todos los departamentos de nuestra compañía deben de ir alineados, para trabajar como una auténtica orquesta filarmónica. Nada puede fallar para que suene bien la melodía.

Una de mis biblias es el libro de Jason Jennings y Laurence Haughon: No es el grande el que se come al chico, es el rápido el que se come al lento.

Es tiempo de llegar, antes y preparados. Y vamos a por ello.

Impossible, is nothing.

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