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Todos los puertos de Boluda

El grupo de remolcadores cumple 100 años y "crece en tiempos de crisis" como le gustaba a su fundador: Vicente Boluda Marí, abuelo del actual timonel

Vicente Boluda Fos, en su despacho ubicado en el Puerto de València. F. Bustamante

Hubo una época en la que el conocido naviero valenciano Vicente Boluda Fos -antes de estos tiempos recios de coronavirus- pasaba más tiempo a bordo de su avión particular, en la cubierta de algunos de sus remolcadores o sus buques portacontenedores que en los despachos de sus múltiples empresas de servicios marítimos. Ahora esa función toca más a sus vástagos. El hijo y nieto de armadores, debido a la pandemia de covid-19, lamenta desde su cuartel general en el Puerto de València no poder celebrar «como toca» el centenario de la empresa fundada por su abuelo. Vicente Boluda Marí (València, 1904-1998) fue un auténtico emprendedor a principios del siglo XX. Un visionario que veía negocio en todo lo que flotaba en el mar. Con tan sólo 16 años dedicó el importe de una herencia familiar a la compra de un remolcador a vapor con otro socio. Un lustro después, con tan solo veinte años, ya era el propietario de toda la flota de remolcadores del recinto del Grao. Su hijo, Vicente Boluda Crespo (València, 1929-2007), asumió el negocio familiar y proyectó su expansión en España a partir de los años setenta.

La actual Corporación Marítima Boluda es heredera de aquella firma puesta en marcha por el fundador de Remolcadores Boluda, creada en 1920, y de la Naviera Fos, constituida en 1837 por la rama materna del ahora presidente. De la expansión internacional se encargó el hoy máximo responsable de la compañía, cuyos activos están valorados en 1.024 millones de euros y la cifra de facturación alcanza los 511 millones, según las cuentas de explotación de 2018 de Boluda Corporación Marítima, que emplea ya a 9.000 trabajadores en todo el mundo. 

Vicente Boluda Fos (València, 1955) aún piensa frecuentemente en su admirado abuelo desde una sala donde conserva muchos recuerdos de infancia. Allí tiene enmarcados dos ‘contratos laborales’, escritos de puño y letra por su abuelo en una hoja de libreta de gusanillos, para poder trabajar en la empresa. Pero esta relación laboral tiene algunas cláusulas cariñosas: «Tienes que cortarte el pelo». Y el nieto propone otra cláusula: «Debes comprarme una bicicleta». El precursor de este imperio marítimo era hombre de pocas palabras pero sabias, mecenas de actividades culturales, deportivas (avaló al Levante UD para que no perdiera su estadio de fútbol) y sociales. Sostenía que en tiempos de crisis había que comprar buques porque tenía visión de futuro al esperar que la economía se recuperara para luego crecer. «Y es que un barco tarda mucho tiempo en amortizarse porque requiere mucha inversión», cuenta el mandatario de la mercantil. «Ese sabio consejo lo hemos mantenido», indica Vicente Boluda Fos a pesar del retroceso del comercio internacional marítimo durante 2020. «Es fundamental que una empresa esté preparada para el cambio de ciclo económico porque luego todo el mundo quiere correr», puntualiza.

La flota de remolcadores ya tiene 300 buques que operan en 99 puertos de todo el mundo

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En estas últimas décadas, el imperio marítimo no ha dejado de crecer. Por eso lidera el sector del remolque en Europa. Y es segunda en el ranking mundial con una flota de 300 embarcaciones, que operan en casi un centenar de emplazamientos marítimos del viejo continente, África, Latinoamérica y Oceanía. En estos últimos tres años la división de remolcadores, piedra angular de la corporación marítima, ha dado el gran salto adelante con la compra de la empresa de los Países Bajos Kotug Smit Towage (KST) y de la alemana Urag. Estas adquisiciones permiten a Remoladores Boluda desembarcar en grandes recintos portuarios del norte de Europa y de Reino Unido. Eso elevó también su deuda, aunque ha colocado en el mercado una emisión de deuda de 890 millones para financiar aquellas compras y ha soltado lastre vendiendo su visión de petroleros para centrarse en la naviera y los remolcadores.

«Tuvimos la financiación asegurada para acometer estas operaciones de adquisición», explica el naviero. Por otro lado, destaca que no para de crecer en la explotación de terminales de contenedores en España: Canarias, Vilagarcía, Santander, Sevilla... Sin embargo, otras navieras tienen serios problemas financieros y necesitan el rescate del Estado. Es el caso de la canaria Armas, propietaria de Trasmediterránea. «Prefiero no hablar de los problemas de los demás. Son empresas con deuda y cuyo cincuenta o sesenta por ciento de los ingresos se han venido abajo por la crisis del coronavirus. Lo importante es llegar al final cuando todo esto pase. Veremos cómo está el sector», sentencia.

Todos los puertos de Boluda

Terminales de contenedores

Se siente orgulloso de que la corporación «sume y siga adelante» en estos tiempos de crisis en otros negocios marítimos. Así las cosas, los 15 buques de Boluda Lines (resultante de la fusión de las navieras Pinillos y Fos) transportan unos 350.000 contenedores cada año que cubren 11 líneas de navegación, con 45 oficinas repartidas en un centenar de puertos de todo el mundo. Paralelamente, la flota de remolcadores presta servicios en España, Francia, Alemania, Marruecos, Senegal, Costa de Marfil, Camerún, Togo o Mauritania. Incluso en las islas Mayotte y Reunión (departamentos de ultramar de Francia) o en la isla de la República de Mauricio. Boluda Corporación Marítima es la compañía de capital valenciano más internacionalizada. Aglutina sociedades propias en 32 países.

Una de las últimas aventuras empresariales de Boluda Lines ha sido la ampliación de sus conexiones ferroviarias con un nuevo servicio que conectará Madrid y Sevilla. Esta nueva prestación enlazará con las actuales conexiones ferroviarias que opera la compañía, con su filial Boluda Rail, lo que le permite unir el puerto de Sevilla con el Mediterráneo y el Norte de España. Este proyecto forma parte de una innovadora apuesta para consolidar el liderazgo de la naviera en el transporte de mercancías entre la península y Canarias. La puesta en marcha de este servicio tiene mucho que ver con la demanda de uno de sus principales clientes: Mercadona. La nueva línea será operada por seis buques y tendrá un tiempo de tránsito orientado a los productos perecederos, clave para suministrar en tiempo y forma a la cadena de supermercados presidida por Juan Roig. 

Y puestos a diversificar, las actividades empresariales entre los negocios que mantiene la saga de los Boluda no faltan incluso bodegas de vinos (en la Rioja Alavesa) y de aceites (en València y Castelló) que comercializan bajo la marca comercial Fos. Los Boluda tienen buen paladar.

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