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El futuro del exjefe del Estado

El Rey Juan Carlos I asume que no podrá volver a instalarse en España

El emérito da por hecho que, aunque la fiscalía archive, no recuperará su estilo de vida anterior a la salida del país y solo regresará de visita

Juan Carlos I. EFE

Juan Carlos I lleva ya casi 17 meses fuera de España. En agosto de 2020, el emérito tomó la decisión de irse a Emiratos Árabes Unidos para intentar atenuar el desgaste que su hijo, Felipe VI, estaba sufriendo por las numerosas informaciones sobre su presunta fortuna oculta. Desde Abu Dabi sigue con atención las noticias españolas y vive con "pesar" las que ha leído estas últimas semanas sobre sus supuestos deseos de volver y las condiciones que estaría reclamando. Esta semana ha consultado con su abogado, Javier Sánchez-Junco, la posibilidad de emitir un desmentido. El consejo fue que no vale la pena, porque "debería salir con un comunicado casi cada día".

El emérito ha consultado la opción de dar un desmentido por las informaciones sobre su supuesta vuelta inminente, pero su abogado se lo desaconsejó

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"Él ha asumido que no volverá a instalarse en el país del que fue jefe de Estado casi 40 años", afirman quienes hablan con él casi a diario. Esas fuentes no quieren comentar el proceso de Juan Carlos I hasta llegar a esa conclusión ni tampoco si cambiaría de opinión si se pusiera gravemente enfermo. El monarca se ha hecho a la idea de que no puede recuperar la vida anterior a agosto de 2020. "Ir de regatas, entrar y salir del país cuando quiera. Eso ya no podrá ser así nunca más pase lo que pase con los asuntos que tiene pendientes de la justicia y la Agencia Tributaria", apuntan.

Relación "suficiente" con el hijo

Como publicó este diario en octubre, su deseo es pasar algunas "temporadas" en España y ya ha concluido que eso nunca podrá ir alargándose hasta quedarse. Su domicilio estará siempre fuera. Por ahora, en Emiratos Árabes Unidos. Y no ha puesto fecha a esa primera visita a España ni le ha comunicado al Gobierno ni a su hijo su deseo de que se produzca en las próximas semanas. Porque la vuelta, sobre todo la primera, estará preparada hasta el último detalle: cómo se comunica a los ciudadanos, dónde se aloja, el motivo o excusa para que se produzca. Pero nada de eso hay por ahora, insisten fuentes del entorno de Juan Carlos I y ministros del Gobierno obligados a estar al tanto de esa posible operación. "No hay plan", subrayan. También tendrán que dilucidar entre padre e hijo si esa primera vez pisa o no el Palacio de la Zarzuela, aunque sea por unas horas y de manera simbólica, un gesto que el emérito sí que desea. La comunicación entre ambos es escasa, aunque desde Abu Dabi se ve como "suficiente".

Tampoco tiene intención Juan Carlos I de pedir a su hijo que le vuelva a dar una asignación a cargo de los Presupuestos Generales del Estado después de que la fiscalía, previsiblemente, archive las tres investigaciones que tiene abiertas. Felipe VI le retiró ese ingreso en marzo del 2020 cuando, tras informaciones sobre las cuentas opacas de su padre, se decidió a romper con él públicamente y comunicó también que renunciará a la herencia que le pueda corresponder cuando muera. En todo 2020, Juan Carlos I habría recibido 194.232 euros de las arcas públicas. Finalmente, solo ingresó unos 40.000 euros.

El monarca retirado está pendiente de una posible "reprobación" por sus actos en el decreto de archivo de la fiscalía y también de la investigación de la Agencia Tributaria

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Posible delito fiscal

Aunque se confirme el anunciado decreto de archivo de la fiscalía (porque los delitos están prescritos, se produjeron cuando gozaba de la inviolabilidad del cargo o han sido subsanados con las regularizaciones ante la Agencia Tributaria), el exjefe de Estado se teme un "reproche moral" sobre sus actos que quede negro sobre blanco. También está pendiente de la investigación de los inspectores de Hacienda que deben confirmar que las declaraciones complementarias que hizo Juan Carlos I son "completas y veraces" y no ha cometido ningún delito fiscal, un proceso independiente que es paralelo al de la fiscalía.

Entretenido y con buen tiempo

Y mientras espera a que se cierren esos dosieres y el de la justicia británica (ante la que su examante Corinna zu Sayn-Wittgenstein ha demandado al emérito por acoso y difamación, entre otros delitos), Juan Carlos sigue con su vida en Abu Dabi, donde disfruta de la protección y las atenciones de la familia del jeque Mohamed bin Zayed Al Naan, príncipe heredero de Emiratos Árabes Unidos.

Se aloja en una residencia que le ha dejado en una de las islas del país, donde goza de seguridad y discreción, además "de buen tiempo y de una excelente asistencia sanitaria", apuntan quienes le han visitado. Recibe a amigos españoles y extranjeros y acude a acontecimientos culturales y deportivos. El último, el torneo que disputó Rafa Nadal la semana pasada. Le permitió pasar un buen rato aunque incluyó un susto a posteriori, ya que el tenista le comunicó dos días después que se había contagiado de Covid-19. El monarca se hizo una PCR y resultó negativa.

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