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La Tinença de Benifassà: La frontera verde

Este paraíso situado en la comarca del Baix Maestrat, a tan solo 40 kilómetros del Mediterráneo, fue declarado Parc Natural en el año 2006

El rio Sènia crea bellos parajes a su paso por la Pobla de Benifassà. | P.O.

Cuesta creer que a tan solo 40 minutos de la playa puedas encontrarte un paraje tan verde y frondoso. Su privilegiada ubicación, a 40 kms de la costa, y lindando con Aragón y Cataluña, hacen de la Tinença de Benifassà un espacio único de la Comunitat Valenciana desconocido para muchos. Esta gran frontera verde, de 5.000 hectáreas, fue declarada por la Generalitat Valenciana Parc Natural en 2006. No es para menos. Cuenta con todos los elementos para ello: cimas, valles, barrancos y una gran variedad de flora y fauna, con la presencia de animales protegidos como el quebrantahuesos, que acaba de ser reintroducido en el Parque Natural, el águila real, el halcón peregrino, zorros, tejones, jabalíes, el buitre leonado o la imponente cabra hispánica, que enriquece la experiencia de pasear por un paraje muy interesante. Todo ellos bañado por el agua del río Sènia que confluye en el embalse de Ulldecona, que permite la realización de actividades acuáticas e incluso el baño a los más atrevidos.

La Iglesia de San Jaume en Coratxà, de 1247, está considerada la más antigua de la Comunitat Valenciana. | J. LORMAN

A este gran riqueza natural y paisajista se le une la patrimonial. Aunque el Parque Natural de la Tinença de Benifassà tiene parte de su territorio en la comarca de els Ports y otra en la comarca del Baix Maestrat, se le considera una subcomarca ya que apareció como comarca natural en el mapa comarcal de Emili Beüt, «Comarques naturals del Regne de València», del año 1934.

LA FRONTERA VERDE

Imprescindible hacer una ruta por las siete poblaciones que engloba la Tinença de Benifassà como la Pobla de Benifassà, Coratxà, Boixar, Fredes, El Ballestar, Bel y Castell de Cabres. Y donde se pueden encontrar tesoros como la Iglesia de Sant Jaume en Coratxà, construida en 1247, y considerada como la más antigua de la Comunitat Valenciana, o el Monasterio de Santa María, el primer monasterio cistercense de la provincia de Castelló, que se edificó el año 1237.

Tampoco faltan las pinturas rupestres, situadas en una franja de roca junto al muro del pantano, que forman parte del Arte rupestre del arco mediterráneo de la península ibérica, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

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