07 de agosto de 2018
07.08.2018

Terror sexual: la herencia

07.08.2018 | 14:17
Terror sexual: la herencia

"Ser adolescentes nos implica volver de una fiesta con miedo. Cosa que a un chico no le pasa", declaran las integrantes de Girl Power, un grupo de autoprotección femenina en Villena, que utiliza redes sociales y aplicaciones como Whatsapp. En la librería y tienda asociativa La Repartidora, con sede en Benimaclet, se programó la primera presentación en Valencia del libro "Microfísica sexista del poder. El caso Alcàsser y la construcción del terror sexual", de la periodista Nerea Barjola Ramos. El público sentado hasta en el suelo, y en derredor a la conferenciante, atendió inmiscuido bajo el tenderete de camisetas impresas con mensajes reivindicativos: "Entre totes, tot". La obra fecundada en la tesina de un máster en Feminismo y Género de la Universidad del País Vasco, ofrece un discurso en torno a la violencia sexual a través del paradigmático caso de las chicas de Alcàsser. "¿Por qué Alcàsser gozó de tanta repercusión mediática? Porque cumplía el perfil de historia terrorífica patriarcal con la que aleccionarnos al resto", declara Barjola ("Todo por hacer", junio2018). Proyecciones de cortes televisivos de aquél tiempo referidos a la violación, tortura y asesinato de las tres niñas: Miriam, Desirée y Toñi, ilustraron la charla mostrando, entre otras, sarcásticas declaraciones, de un fatuo entrevistado que dijo: "Para reducir a tres valencianas hacen falta tres individuos". Palabras repulsivas unidas a recomendaciones de aleccionamiento en artes marciales para cualquier víctima. Aquella avalancha informativa que se generó patentizaba lo que Barjola asevera: "Banalización absoluta de la violencia sexual. ¿A quién va a juzgar el relato?".

Mujeres maduras, niñas, adolescentes e incluso ancianas -"Preocupación en Galicia por el segundo caso de agresión sexual a una anciana", (la sexta.com", 28/07/2018)- son cosificadas, minusvaloradas laboral e intelectualmente, violadas, asesinadas, perseguidas, oprimidas, golpeadas, desequilibradas emocional y psíquicamente, esclavizadas a costumbres abusivas. "Mientras mi cerebro no se deteriore, no olvidaré el terror de la persecución que sufrí en el parque de Maria Luisa (Sevilla), a media mañana. Observaba los cisnes del estanque y descubrí, mirándome fijamente y acercándose, a un hombre maduro. Nadie alrededor. Salí corriendo y él tras de mí. No podía respirar, temblaba, me fallaban las piernas. Noté que se aproximaba, pero temía mirar hacia atrás. Tras agobiantes e interminables minutos, vi la verja del recinto y a gente caminando por la acera. Crucé la valla mientras hipaba convulsivamente. El pecho lo sentía apuñalado. Estuve enmudecida durante un tiempo". Relatos como este retratan la incapacidad reactiva del organismo ante el acoso, el miedo y la violencia que en el caso de las mujeres es "esa herencia de terror sexual que nos transmitimos las unas a las otras". Treinta años han pasado y aún el pavor resurge al pasear por un parque, consolidando lo que Barjola afirmó: "El escenario donde lo traumático vuelve. Hay muchos sitios en los que las mujeres transitan y entran en contacto con un miedo; entran en la disciplina del terror sexual".

Mediante este trabajo, la joven autora quiere "estudiar la sutileza de la violencia, traspasar lo visible para ir a lo invisible", haciendo hincapié en el hecho de que cualquier mujer "cuando no tenemos compañía, somos públicas". La metáfora del aleccionamiento estuvo patente en todos los comentarios y entrevistas realizadas, en mil novecientos noventa y dos, .sobre el caso Alcàsser (Felipe González-PSOE- presidente de España). Se culpabiliza a las víctimas, a cualquier mujer, por salir, por hacer autostop, por su vestimenta, por maquillarse, por beber alcohol, por divertirse y, por la enseñanza de la madre a sus hijas. En Alcàsser "aparece por primera vez el hombre malo": Antonio Anglés Martins y Miguel Ricart, el segundo ya libre y con supuesta residencia en el país galo. Andrés Lozano para "el español, en artículo fechado en febrero del año en curso, recoge declaraciones de la madre de Anglés: "Se lo cargaron los peces gordos que estuvieron implicados en todo aquello. En este caso hubo gato encerrado. Fue todo un complot". Anteriormente había existido otro caso: "El crimen de Don Benito", en el que "La víctima no era la hija de unos jornaleros, como en otros casos, donde podían ser violadas y a continuación el señorito o sobornaba o amenazaba al padre. Como no la puede violar (Carlos García de Paredes, pariente del senador por Badajoz desde 1898 a 1901, Enrique Donoso Cortés y Solo de Zaldívar), la mata (a Inés María Calderón Barragán y a su madre). Los caciques ¿por qué terminan sacrificando a uno de sus vástagos? para detener una sublevación que acabe con el caciquismo", apuntaba el guionista Luis Ariño. Por su parte el periodista y cineasta Pedro Costa Musté, comentaba también en los extras de la película que: "La repercusión de Don Benito es impresionante, todo el país está pendiente. Los señoritos actuaban con una impunidad tremenda, no le temen ni a las policías, ni a las leyes, ni a los jueces". Tal como apunta Barjola: "Cada generación tiene su relato; podría haber sido nuestro hito", refiriéndose al caso Alcàsser.

Culturas y pueblos diversos ratifican la implantación dictatorial del "conjunto social misógino, machista y patriarcal", sembrador, en la historia y en el hoy, de enseñanzas que sistematizan un aviso aleccionador. "La ley de los hombres. Seguro que las niñas y mujeres recibían palizas a diario también en las otras casas. A menudo miraba a mi hermano, a quien toda la familia adoraba como yo, y pensaba: ¿Qué tiene él que no tenemos nosotras? La violencia entre los hombres de mi pueblo viene de muy lejos. El padre se la transmite al hijo, y éste a su vez la sigue transmitiendo al infinito. Me gustaría olvidar, pero mi deber es dar testimonio y revivir aquellas pesadillas", ("Souad (nombre ficticio).Quemada viva", traducción de Mar Vidal, con la colaboración de Marie-Thérèse Cuny). Autobiografía de una joven árabe, aldeana cisjordana, que no sabía ni el año de su nacimiento ni si la Tierra era plana o redonda.

En todas partes, en todo tiempo "la metáfora del aleccionamiento; esto es lo que os puede pasar". Tras el caso de "la manada", esgrimía la escritora: "El derecho es una invención que les permite juzgar impunemente", pero: "Ahora somos imparables". Una joven asistente compartió su realidad, la de volver siempre atemorizada a casa, sola, en una céntrica zona de la ciudad de Méjico. "El miedo es un instrumento super potente; no eres menos feminista por tener miedo". Feministas que también estaban activas en los noventa, poniendo dianas en las puertas de los violadores o señalándoles por la calle.

El director de cine Antonio Grove, aireando sus principios, juzga que: "Se puede ejercer la represión sin violencia. Es el sistema el que hace que los perseguidos piensen que los perseguidores tienen razón. La represión está interiorizada".

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