16 de febrero de 2019
16.02.2019

Obama, los versos de un presidente

16.02.2019 | 20:51
Obama, los versos de un presidente

 
La admiración, a veces. tiene su punto de vehemencia, con carácter propio nos transfigura la realidad y nos la convierte en idílica. Qué entretenimientos tiene la mente...
 
No soy amante de la política, pero siempre he sentido debilidad por Barack Obama. Sus dotes poéticas igual agigantaron mi admiración, aunque su carácter me ha mantenido en ella. Las personas de abundante inteligencia enamoran, suelen ser propósito de exactitud en todo. Sus hechos son su fuerza y suelen vencer sin haber combatido. El liderazgo, creo yo, es cosa del temperamento; claro, en la vida hay amigos y enemigos. El contraste de ideas no siempre es fácil de manejar, un hombre agitado no piensa; pero el hombre tocado por el carisma endereza hasta los huracanes.
 
Quizá Barack Obama no sería Barack Obama sin haber sentido la sed de la poesía. Los conocimientos son importantes, pero los talentos también: él es un poeta. La vida es un torrente de fracasos, pero hay personas que constituyen la antítesis de lo que acabo de decir...
Un líder debe tener un copioso bagaje, por supuesto, a todos lo niveles. Obama es colega de la prudencia, en sus apariciones siempre dibuja concordia. Me fascina escucharle, sus discursos son el resultado de un gran manejo de la lengua y la observación, desde los comienzos de su vida supo que muchas partidas se pierden por hostilidad. La verdad, su infancia decidió con esperanza su futuro antes de tiempo. El destino le hace confidencias a la teta de la madre...
No puedo terminar mi columna sin decir que Obama es un caballero de muy buen ver. El carisma también le arrebata fuerza a la belleza y con ímpetu desencadena cercanías comunicables. En la maravillosa gruta de la vida hay personas excepcionales, únicas e irrepetibles, que desencadenan sentimientos a pesar de no conocerlas. Sí, así es la construcción firme de la admiración, un monumento aparentemente acabado que en silencio nos llena de fecundidad y franqueza. Entre la manifestación lírica de un poema nació un gran presidente de los Estados Unidos: Barack Obama.
 

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