06 de agosto de 2019
06.08.2019

Aparentar lo que no somos

06.08.2019 | 11:26
Aparentar lo que no somos

Desde hace días Amedeo Clemente Modigliani tiene un alojamiento permanente en mi mente. Los combates del pensamiento, afortunadamente, son más apasionantes que los combates violentos... En esa época el aparentar no se estilaba, se franqueaban las dificultades con entereza y se sazonaba la esperanza con óleos y lienzos.

El aparentar lo que no somos tiene un arrebato de locura. Por encima de las cosas están las personas... A día de hoy las espadas de combate son los objetos, uno a uno, forman nuestros trofeos. Qué excitación más intensa nos produce mostrar. No es de extrañar; la vida de ahora nos conduce a ello. Sí, necesitamos poner en claro públicamente, lo que en privado es oscuro. Dicho de otra manera: aparentar. Es erróneo pensar que en la adquisición está nuestro valor; el hombre que apacigua su existencia con sus cosas, no es él, es sus cosas.

Amedeo Clemente Modigliani apaciguó las tempestades de la vida con el talento y la convicción. No, no necesitó aparentar riqueza mientras pasaba hambre. Las personas con talento son una suerte de naturalidad preciosa. Lo auténtico no bordea el espectro de la apariencia, sabe que su destino es duda, por lo tanto no vive la angustia de la tenencia.

En las conversaciones ruidosas de los días pasados, seguro que han coincidido con algún «amigo» que les narró enfáticamente las cosas que tiene. Por supuesto, sin soltar el teléfono último modelo de la mano, y emulando a los niños de San Ildefonso «mil euros». ¿A qué saben de lo que hablo?

Hay personas que se pueden permitir todo, a ellos no me refiero, generalmente suelen ser discretos y comedidos. Hablo de los que tienen la necesidad de aparentar lo que no son. Sí, los qué vemos en redes sociales con la nevera abierta, llena de marisco. Sí, los mismos que rubrican las fotografías con un "aquí sufriendo". En fin...

Aparentar es vestir de sirvienta nuestra existencia. No, jamás podrá renacer el hombre que para rehacerse tiene que montar un escenario a diario. Ser uno mismo es trepar por la pértiga del valor, por supuesto, con orgullo de respirar nuestra propia esencia. No, no somos nuestras cosas, somos nuestra vida. Es más fácil ser uno mismo, que aparentar lo que no somos. Pero para ello es necesario aceptarse...

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