Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El sonido que hace historia

Cultura incoa el expediente para declarar Bien de Interés Cultural un total de 70 campanas, entre las que se encuentran una de Llombai y otra de Cogullada, las más antiguas de la Comunitat Valenciana

El sonido que hace historia

El sonido que hace historia

Son piezas de bronce fechadas entre 1250 y 1659. Las más antiguas de la Comunitat Valenciana. Y ahora, Cultura ha incoado el expediente para declararlas Bien de Interés Cultural (BIC). Las campanas góticas son patrimonio sonoro. Destacan por su valor histórico y su singularidad y la intención es otorgarles una protección especial. De las 70 que se encuentran en el inventario realizado por la Dirección General de Cultura, dos están en la Ribera. Una en la parroquia de la Santa Cruz de Llombai y otra en la iglesia de San Bartolomé de Cogullada, en Carcaixent.

Son, según el documento, «piezas de bronce, con bellas inscripciones y relieves góticos, que han sobrevivido al uso para el que se concibieron, y que numerosas veces es la causa de su rotura y desaparición en décadas recientes». Su lenguaje y su música, pese a su edad, siguen estando intactos. Y ahora, con estas medidas, se mejorará su protección. De hecho, cualquier proceso de restauración quedará a cargo de la Dirección de Cultura y Patrimonio y estará condicionado por criterios muy exhaustivos. Entre las condiciones que impone el BIC está la de evitar, siempre que sea posible, la mecanización en favor de los toques manuales, o la obligación de soldar y no refundir las campanas en caso de rotura, para conservar el sonido original.

El proceso de fundición de la de Llombai se llevó a cabo sobre el año 1350. Tiene un diámetro de 15 centímetros y es anepígrafa, es decir, no tiene ninguna leyenda o inscripción. Está rota y soldada y tiene cordones agrupados de dos en dos. Se encuentra en la parroquia de la Santa Creu, construida a mediados del siglo XVI. Fue fundada por Francesc de Borja, IV duque de Gandía y primer marqués de Llombai. Las obras comenzaron en 1543 y finalizaron en 1548. Desde sus inicios, el convento se convirtió en un referente y un foco cultural a nivel cultural y general del Reino de València, ya que por allí pasaron personajes muy relevantes a nivel intelectual como Joan Micó o San Luis Beltrán. Actualmente, el campanario cuenta con tres campanas: dos menores llamadas Antonia y San Francisco de Borja y la mayor, Rosario, con un peso de 625 kilogramos.

En cuanto a la campana la Grande de Carcaixent, data del año 1528 y en su estructura figura una inscripción poco habitual en minúscula, extendida en dos líneas: «+ títulos triumfalis ihs nasarenus rex iudeorum misere no/bis any mil ccccc xxviii». No obstante, reúne las características que podrían evidenciar que es un siglo más antigua. Entre medio de la segunda línea del texto hay dos Ecce Homo o Varón de Dolores y dos Virgen María con el niño Jesús. También tiene repetido «te deum laudamus» cuatro veces junto a una guirnalda vegetal, además de la típica hebilla con el «Ave María». Tiene un diámetro de 82 centímetros y pesa 319 kilógramos aproximadamente. Se encuentra en la sala de campanas de la parroquia de San Bartolomé, declarada Bien de Interés Cultural en 1981. La iglesia fue construida en el siglo XVI, después de que los vecinos de Ternils, un poblado morisco cercano al pueblo de Cogullada y el núcleo habitado más antiguo del término de Carcaixent, se trasladaran allí debido a las epidemias y las continuas riadas del Xúquer. La única portada se sitúa, al igual que su torre, a los pies, está labrada en piedra y presenta una ordenada armonía. De la primitiva estructura quedan pocos restos, solo en la zona del presbiterio y la sacristía. Lo demás es más reciente, del XVII, cuando se efectuaron reformas ampliándose la nave y construyéndose las capillas laterales.

De Ternils, solo queda la antigua iglesia de San Bartolomé, actual Ermita de Sant Roc, situada en la carretera que va desde Alberic a Cogullada, en un recodo a la izquierda junto a cipreses y aligoneros. Apenas quedan vestigios de la época, pero muchos objetos de culto del templo fueron llevados a Cogullada al quedar abandonado, por lo que la campana gótica no es el único tesoro que se custodia: también hay una tabla dedicada a Nuestra Señora de la Leche o la que donó el papa Paulo III de la Virgen de la Salut o los altares dedicados a Santa Margarita, San Juan y San Antonio Abad.

Compartir el artículo

stats