Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La ayuda social destinada a mayores que viven solos sigue al alza en Alzira

El ayuntamiento no detecta en el resto de los servicios de atención un aumento de solicitudes durante la segunda oleada de la pandemia

Una mujer sola en su vivienda junto a su mascota, en una imagen de archivo. | GERMÁN CABALLERO

Una mujer sola en su vivienda junto a su mascota, en una imagen de archivo. | GERMÁN CABALLERO

El confinamiento total es una opción de la que ningún gobernante quiere oír hablar mientras mantiene un tenso tira y afloja con la pandemia y la economía. Un encierro sería la vía más eficaz para reducir contagios y evitar el colapso sanitario pero también un golpe crítico a innumerables comercios y puestos de trabajo. Este escenario que permite muchas de las actividades previas a la irrupción del coronavirus pero con restricciones ha supuesto un cierto alivio para los departamentos de Servicios Sociales, como en el caso de Alzira. Tras la fuerte demanda de la primera oleada, en estos momentos las personas mayores que viven solas concentran buena parte de la atención de estos profesionales.

El escenario sanitario es prácticamente tan preocupante como lo era en marzo pero el económico y social resisten el envite como buenamente pueden. En aquel momento, muchos puestos de empleo desaparecieron mientras otros formaron parte de algún ERTE. La ayuda de los ayuntamientos se volvió vital para muchísimas familias, aunque ahora la presión es menor, según confirmó a Levante-EMV la concejala de Polítiques Inclusives, Marina Mir: «Nuestros vecinos trabajan, en su mayoría, con la normalidad que permite la pandemia, por lo que no hemos detectado un incremento significativo de peticiones de ayuda».

En ese sentido, buena parte de los beneficiarios de los servicios sociales alzireños «son familias que ya tenían una situación delicada antes de la pandemia», matizó la edil. Sí que existe, no obstante, una diferencia con respecto al que podría considerarse un escenario normal. «Lo que llamamos servicios de proximidad sí que han crecido», explicó Mir, para continuar: «Nos encontramos en un escenario con restricciones en residencias y Centros de Día y hay muchas personas mayores cuyos familiares no pueden prestar toda la atención que desearían. También hay cierto miedo por la pandemia. Es ahí donde entran tanto la ayuda como la comida a domicilio», resaltó.

Las semanas más duras

Aunque ahora son menos las familias que requiere su labor, durante las semanas más duras del confinamiento, el personal del ayuntamiento y los voluntarios se enfrentaron a situaciones muy comprometidas dado el incremento de casos que requerían ayudas alimenticias o psicológicas. De hecho, el área de Servicios Sociales del ayuntamiento abrió en un periodo muy corto de tiempo casi cuatrocientos nuevos expedientes de ayuda. La situación se normalizó tras el fin del estado de alarma, aunque continuaron las ayudas, por ejemplo, a la infancia.

Carlet garantiza la alimentación de 57 niños de 29 familias

El Ayuntamiento de Carlet garantizará la alimentación de 57 niños de 27 familias a través de unas subvenciones que buscan asegurar este derecho básico entre los colectivos más vulnerables. El área de Servicios Sociales repartirá la prestación económica en dotaciones de 120 euros mensuales y se entragarán siguiendo los criterios de los técnicos de dicho departamento. Los beneficiarios serán niños de entre 3 y 18 años sin necesidad de que estén matriculados o que ya reciban una beca de la Conselleria d’Educació, Cultura i Esport.

Compartir el artículo

stats