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Las celebraciones más atípicas de Sant Antoni

Bendiciones virtuales, desfiles sin fieles o suspensión íntegra de los actos transforman este año una tradición más que centenaria

Bendición de una mascota a través de una pantalla de TV llevada a cabo en Benifaió. | LEVANTE-EMV

Bendición de una mascota a través de una pantalla de TV llevada a cabo en Benifaió. | LEVANTE-EMV

Las tradiciones asociadas al patrón de los animales, Sant Antoni, siempre han tenido una gran importancia en la comarca. La sociedad agrarista las potenció y la metamorfosis social acontecida antes y después del cambio de siglo las ha generalizado ante la masiva irrupción de las mascotas. Las procesiones y bendiciones de los animales domésticos han sido multitudinarias en los últimos años. Así ha sido hasta este desdichado 2020 en que la pandemia ha roto los esquemas. No ha habido hogueras, tampoco desfiles y en pocos municipios se han habilitado alternativas para mantener vivas esas celebraciones.

El párroco de Benifaió, por ejemplo, aprovechó las nuevas tecnologías para mantener la bendición de animales de manera virtual. Instaló una gran pantalla en un lateral del altar, sobre el que aparecían imágenes cedidas por familias locales de sus mascotas . La iniciativa permitió mantener la tradicional bendición al tiempo que se respetaban la distancia social y todas las restricciones sanitarias.

El único rastro que quedó Alzira de una costumbre que supera ampliamente los 200 años de antiguedad fue la instalación de un pequeño dosel en la casa, por supuesto de la calle Hort dels Frares, de Consuelo Sifre, la feligresa que escondió la pequeña imagen de Sant Antoni durante la Guerra Civil para librarla de los ataques de los más radicales inonoclastas.

En Llombai , la imagen de Sant Antoni, patrón del municipio, fue bajada de la ermita, pero sin multitudes. Colocada sobre un carro, iba acompañada de seis caballos con sus jinetes y cuatro tambores. Recorrió sin detenerse algunas calles del municipio «para que todo el pueblo pudiera verlo desde sus casas y expresarle la devoción que siente», según el alcalde Josep Forés. Luego fue llevado a la iglesia, que quedó cerrada hasta la misa del domingo. «La devoción popular a San Antonio se remonta siglos atrás y no debemos dejar que se pierda», añade el primer edil.

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