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Una joven de Alginet idea una cápsula para ingerir moléculas de alto peso

Maria Cholvi recibe un premio de investigación farmacéutica en Italia por su magnitud innovadora

Lluís Pascual, Maria Cholvi e Irene Santos en la entrega de premios Alfathon en Roma | LEVANTE EMV

La joven de Alginet Maria Cholvi, junto a sus compañeros Irene Santos y Lluís Pascual, ha sido la ganadora del Alfathon, un concurso internacional sobre investigación farmacéutica que organiza la multinacional italiana Alfasigma.

Los tres han sido premiados por la reconocida empresa por elaborar el desarrollo teórico de una cápsula entérica para la administración de moléculas grandes. Esta cápsula, al llegar al intestino, se disgregaría y liberaría un gel que contendría un fármaco determinado.

El objetivo de la idea, explica Maria Cholvi, es «poder administrar moléculas muy grandes que antes, por razones de tamaño, no podían encapsularse y, por tanto, no se podían administrar por vía oral».

Maria Cholvi es estudiante de Farmacia en la Universitat de València. Ella e Irene Santos han estudiado parte de la carrera juntas y, a Lluís Pascual, que se dedica a la tecnología farmacéutica, lo conocieron en la asociación de estudiantes. Después de muchos años, decidieron formar un equipo y trabajar juntos en este concurso, saliendo vencedores con su proyecto «SituGel», entre los más de 40 que se presentaron a la competición procedentes de diez países diferentes del mundo. La gala de premios tuvo lugar en la sede principal de la empresa, situada en Roma, y el conjunto ganador se llevó una recompensa en metálico de 5.000 euros.

Durante un par de meses se unió al proyecto Ana Melero Zaera, profesora del Departamento de Farmacia, Tecnología Farmacéutica y Parasitología de la UV, que les proporcionó la bibliografía necesaria y les ayudó a entender los conceptos básicos que necesitaban para llevar a cabo el desarrollo teórico.

«La intención es seguir trabajando los tres juntos. Compartimos pasión y nos hemos entendido muy bien», afirma Maria.

Grandes beneficios

«Nosotros hemos hecho una aproximación teórica, pero para hacerla realidad hace falta una inversión muy elevada. Se tienen que hacer muchos ensayos in vitro, clínicos... y eso requiere de financiación», comenta la estudiante de Farmacia.

Al ser preguntada sobre la magnitud de la idea desarrollada, la alginetina no duda: «Para mí, si se materializa la idea, es comparable a cuando Bayer inventó la aspirina», concluye Maria.

Esta afirmación viene secundada por el catálogo de beneficios y aplicaciones que tendría la teoría desarrollada por el joven grupo. Al permitir encapsular moléculas más grandes, fármacos que anteriormente solo se podían administrar por vía intravenosa se podrían aplicar oralmente.

Con este cambio, se reducirían los costes de producción, la demanda de personal especializado y los pacientes no deberían desplazarse a los centros de salud para que les administrasen los medicamentos porque lo tendrían al alcance de la mano en su propia casa.

«Imagínate que los enfermos de insulina no tuvieran que utilizar las agujas para curarse. Además del alivio de dolor que supone, no es lo mismo seguir un tratamiento desde el hospital que desde tu casa. El entorno es muy diferente», expone Maria.

Por otra parte, al desarrollarse cápsulas capaces de administrar moléculas grandes, el número de pautas que necesitaría el paciente se reduciría considerablemente. «Por ejemplo, en vez de consumir un medicamento cada ocho horas, se podría hacer cada doce o incluso cada 24 horas», explica la alginetina. Este hecho ayudaría a mejorar la adherencia terapéutica, es decir, el grado de seguimiento del tratamiento por parte del paciente.

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