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Baleares

Can Forteza Rey, el edificio de Palma que se baña en oro de 24 quilates

Los trabajos de rehabilitación en la fachada de la casa modernista más emblemática de Ciutat alcanzan su fase final con la aplicación de este metal precioso sobre los ornamentos florales y fáunicos de hierro forjado

Oro de 24 quilates para cubrir la fachada de Can Forteza Rey.

En Palma sólo hay un edificio cuya fachada exhibe elementos bañados en oro fino. Es Can Forteza Rey, la joya modernista que enfila la recta final de la primera fase de su rehabilitación. El restaurador Pere Terrassa lleva días colocando el pan de oro fino en los elementos de hierro forjado que decoran los balcones y ventanas del edificio situado en la plaza palmesana del Marqués del Palmer esquina con la calle de les Monges. El trabajo requiere subirse a un andamio que puede ser elevado y movilizado según las necesidades gracias a una plataforma articulada que ocupa parte de la vía pública. Este miércoles es el último día que va a ser empleada esta grúa. 

Durante la mañana de ayer, parte de la labor se centró en los balcones del tercer piso. "Trabajamos con oro fino doble de 23,75 quilates [24 equivale a oro puro], que para este tipo de trabajos en el exterior es el más elevado en pureza", señala Terrassa a este diario, que es testigo de cómo se colocan estas hojas del metal precioso. "El oro al ser un material noble no se oxida", comenta. "El oro que no es puro sí sirve para la decoración de interiores, pero para exteriores no, porque en dos meses se oxidaría por completo por efecto de la contaminación ambiental".

Antes de aplicar el metal precioso, Terrassa extiende con un pincel una preparación adhesiva o mixtión al agua sobre las hojas decorativas de hierro. Pasados varios minutos, cuando la mezcla ya tiene mordiente, coloca la lámina de oro sobre el hierro, da unos toques sobre ella, presiona con la mano y va retirando el papel sobrante. Repite esta operación varias veces hasta que el elemento está cubierto por completo de oro. "Este oro y esta técnica es la que se aplica en los palacios y algunos edificios emblemáticos de Francia. Aquí en Palma no hay inmuebles con decoraciones exteriores en oro, Can Forteza Rey es el único", sostiene.

Las aplicaciones en este metal precioso se han llevado a cabo después de que el pasado mes de junio el restaurador descubriera en los elementos de hierro forjado de la fachada restos del mismo, una técnica de la que no se tenía constancia en esta casa familiar que proyectó Luis Forteza Rey, que fue orfebre de la Catedral en los tiempos que Gaudí junto a su colaborador habitual Jujol reformaron el templo.

"Éste es un edificio que nos está dando muchas sorpresas y que seguirá dándolas a las generaciones que vengan después de nosotros", vaticina Terrassa. "Es una casa muy extensa en información". Sin duda, se refiere también a la nueva tonalidad de las persianas, que ya han recuperado su color original (hasta ahora lucían el típico verde carruaje de Mallorca): un verde agua que no se presenta uniforme sino que emula, para el ojo más entrenado, diferentes tonalidades del mar y que le proporciona al conjunto un efecto marmolizado. Todo ello, sumándole el efecto que proporciona la luz, ha mejorado muchísimo el aspecto de la fachada y la hace mucho más interesante y rica. 

El trencadís es otro de los elementos para detenerse en la observación de esta fachada que es fotografiada con frecuencia por los visitantes y turistas de la ciudad. "Hemos estado estudiando las baldosas del trencadís y sabemos que hay muchas de La Roqueta, pero hay otras que son catalanas", revela Terrassa.

Asimismo, muchas de las piezas de hierro forjado fueron compradas al parecer en Barcelona, a un herrero que montó un taller en plan mayorista. "Algunos arquitectos catalanes modernistas invirtieron en esta empresa. Estas hojas que podemos ver aquí salen en los catálogos de esta compañía que fabricaban elementos de forja, troquelados y piezas de fundición", subraya. 

El proceso de reforma de Can Forteza Rey arrancó hace un año. "Estamos muy contentos con el resultado de esta primera fase de la rehabilitación", explica Neus Forteza Rey junto a su padre Josep, propietario del edificio. "Ahora falta la instalación de unos cristales de colores que estaban rotos y los hemos encargado en Barcelona. Calculamos que en un mes la reforma exterior estará terminada y haremos una inauguración en el mes de marzo", avanza. "También ofreceremos una sesión explicativa e informativa al colegio oficial de guías turísticos de Balears".

Los propietarios del edificio anuncian una segunda fase de restauración, la de los interiores. "Sabemos que también va a haber muchas sorpresas en el interior y vamos a seguir investigando. Ahora vamos a esperar un tiempo y cuando podamos tiraremos adelante con la segunda fase. Es complicado invertir en este tipo de inmuebles porque no hay subvenciones, pero es muy importante que el patrimonio de la ciudad no se pierda y que cada uno de nosotros nos preguntemos qué podemos hacer por él, porque mantenerlo parte también de una responsabilidad individual", sostiene Josep Forteza Rey.

Los esfuerzos de esta familia se centran en recuperar esta joya modernista que con los recientes descubrimientos cobra valor. El modernismo de Can Forteza Rey no es ni superficial ni epidérmico como en ocasiones se ha sostenido. Luis era inquieto, viajó a París, conoció de primera mano el Art Nouveau y escribía artículos en revistas catalanas sobre artes decorativas. También estaba en contacto con la intelectualidad barcelonesa de entonces. El permiso para construir Can Forteza Rey se concedió en 1907, en el momento que se acababa de edificar la Casa Batlló de Gaudí, que es contemporánea y paralela a la edificación palmesana en tiempo y estilo. 

Un ‘trencadís’ con baldosas diseñadas por el célebre pintor modernista Ramon Casas

Otra de las gratas sorpresas que se han llevado tanto los propietarios como el restaurador de Can Forteza Rey es que parte del trencadís de la fachada (un tipo de aplicación ornamental del mosaico a partir de fragmentos cerámicos) está elaborado a partir de una colección de baldosas que fueron diseñadas por el célebre pintor modernista Ramon Casas. En concreto se trata de las baldosas Els adelantos del segle XIX, inspiradas en los oficios tradicionales.

Esta colección de 1902 surgió directamente de la colaboración entre Ramon Casas, Miquel Utrillo y otras personas vinculadas a la revista Pèl & Ploma. Esta publicación anunció en 1902 la salida de una edición coleccionable de 25 azulejos estilo Manises que se vendía a los suscriptores por un precio de 25 pesetas. Gracias a este hallazgo, no cabe duda de que Forteza Rey estaba conectado con el modernismo catalán antes de la llegada de Gaudí a Mallorca.

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