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Alerta por sequía en la provincia de Alicante

La situación más preocupante se registra en Las Marinas - El suministro urbano y el agua para los turistas está asegurado gracias al enganche de la desaladora de Mutxamel con Benidorm

El déficit de agua se agrava en España, aunque la situación no es todavía límite. / En la imagen de archivo, Orihuela MORELL/EFE

La sequía llega por el norte. La entrada de España en un nuevo ciclo seco, que según los climatólogos pudiera prolongarse, incluso, durante los próximos tres años ha disparado todas las alarmas en la provincia de Alicante, donde desde el pasado octubre, comienzo del año hidrológico 2021-2022, las lluvias se han reducido en torno al 70%, tanto en la cuenca del Júcar como en la del Segura. De momento, no hay problemas de suministro por las reservas que hay acumuladas en los embalses gracias a que el año pasado fue húmedo pero hay dos comarcas donde la situación es más preocupante, la Marina Alta y la Marina Baixa, donde, paradójicamente, llueve más.

La Confederación Hidrográfica del Júcar ha decretado la alerta en la primera y estado de prealerta en la segunda pero camino ya de la alerta. Con todo., esta vez se han puesto las medidas oportunas y el abastecimiento al turismo del próximo verano está completamente asegurado gracias al gestión eficiente del Consorcio de la Marina Baixa y que, además, esta comarca ha firmado con Acuamed, un convenio para recibir todos los años 500.000 metros cúbicos de agua desalada en la planta de Mutxamel a través de la conducción Rabasa-Amadorio.

Jorge Olcina, responsable del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, explica que "la sequía es algo consustancial al clima de nuestro país. Cada cierto tiempo se desarrolla un año seco o una secuencia larga de sequía. Además, tenemos varios tipos de sequía según las causas atmosféricas que la originan y el territorio afectado. El proceso actual de cambio climático lo que está provocando es una intensificación de los períodos sin lluvia. Dicho de otro modo, ya no se registran sequías de tres o cuatro años como tuvimos en la década de los ochenta y noventa del pasado siglo, pero se producen varios meses sin apenas agua que ponen en jaque los sistemas de abastecimiento urbanos y la dotación de los regadíos. 

En la zona sur, de Alicante hacia la Vega Baja tampoco habrá problemas para el consumo urbano por las desaladoras, y en el Alto y Medio Vinalopó tampoco faltará el agua pero continuarán sobreexplotándose los acuíferos. Lo pero se espera en el campo, que ve cómo avanza la sequía sin ver solucionada la garantía del agua a través del Tajo-Segura. De momento, este jueves, la Comisión de Explotación del Trasvase aprobó el envío máximo mensual para febrero de 27 hm³ pero esta cantidad sólo está garantizada hasta mayo. “A partir de ese mes entraremos en situación 3 y la ministra empezará a recortar por defecto”, advierte Lucas Jíménez, presidente del Sindicato Central de Regantes del Tajo-Segura. El nivel 3 implica que la Confederación del Tajo sólo esté obligada a enviar hasta 20 hm³ de agua a Alicante y Murcia y ni la historia, ni la estadística juega a favor de la provincia.

"El cambio climático agudiza la intensidad de los periodos de sequía en toda España"

Jorge Olcina - Laboratorio Climatología de la UA

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En la cuenca del Júcar, el anterior año hidrológico 2020-2021 fue un año húmedo con una precipitación anual acumulada de 522 l/m2, por encima de la media de los últimos 31 años, de 445 l/m2 Hasta el momento, el presente año hidrológico 2021-2022 es muy seco, con una precipitación anual acumulada muy escasa de 98 l/m2 sensiblemente inferior a la media de los últimos 31 años, de 178 l/m2. De acuerdo con los datos disponibles, el volumen total embalsado actualmente (1.414,2 hm3) empieza a ser ya inferior al existente el año pasado (1.468 hm3), pero todavía es superior al valor medio de los últimos 10 años (1.239,9 hm3). "El futuro es completamente incierto para el sector agrícola. El abastecimiento no va a tener problemas pero si no llueve en los próximos meses el secano lo va a pasar muy mal y los costes del regadío subirán ahogando a los agricultores", alerta Antonio Rico, director del Instituto de Geografía de la Universidad de Alicante.

En la cuenca del Júcar, el anterior año hidrológico 2020-2021 fue un año húmedo con una precipitación anual acumulada de 522 l/m2, por encima de la media de los últimos 31 años, de 445 l/m2 Hasta el momento, el presente año hidrológico 2021-2022 es muy seco, con una precipitación anual acumulada muy escasa de 98 l/m2 sensiblemente inferior a la media de los últimos 31 años, de 178 l/m2. De acuerdo con los datos disponibles, el volumen total embalsado actualmente (1.414,2 hm3) empieza a ser ya inferior al existente el año pasado (1.468 hm3), pero todavía es superior al valor medio de los últimos 10 años (1.239,9 hm3). "El futuro es completamente incierto para el sector agrícola. El abastecimiento no va a tener problemas pero si no llueve en los próximos meses el secano lo va a pasar muy mal y los costes del regadío subirán ahogando a los agricultores", alerta Antonio Rico, director del Instituto de Geografía de la Universidad de Alicante.

"Si no llueve y no hay trasvase, en el Vinalopó aumentará la sobreeexplotación de los acuíferos"

Ángel Urbina - Usuarios Vinalopó-L'Alacantí

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La Confederación Hidrográfica del Júcar, lanza, sin embargo, un mensaje de tranquilidad a la espera de las deseadas lluvias de la primavera. "La situación favorable de los embalses nos permite asegurar que, en las actuales circunstancias, todas las demandas, incluidas el abastecimiento urbano, estarían aseguradas. Por supuesto, estaremos atentos a la evolución meteorológica e hidrológica que se produzca durante las próximas semanas". El día 4 de abril, se celebrarán las comisiones de desembalse “ordinarias”, de primavera, en las cuales se analizará la situación hidrológica del momento, con vistas a la campaña agrícola. Si fuera necesario, en dichas comisiones se adoptarían las medidas que se consideren más adecuadas.

"El trasvase máximo del Tajo solo está asegurado hasta abril. luego la ministra recortará"

Lucas Jiménez - Sindicato de Regantes Tajo-Segura

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La prolongada escasez de lluvias que sufre en este momento gran parte de España amenaza al sector agrario con una siniestralidad por sequía que en los ejercicios más recientes con daños importantes por este fenómeno llegó a alcanzar los 210 millones de euros en indemnizaciones para los asegurados. Esa cifra se registró en 2012, y cinco años después, en 2017, se vivió otro episodio de sequía que supuso indemnizaciones por 143 millones de euros, según Agroseguro.

En este 2022, de nuevo tras un periodo de cinco años, ya han saltado las alarmas por la falta de precipitaciones, aunque aún es pronto para hacer una estimación de siniestralidad y si lloviera en las próximas semanas se podría atenuar la situación, han comentado fuentes del sector.

Las regiones de la mitad sur de España, junto a algunas zonas de Castilla y León, Cataluña y la Comunidad Valenciana, son las más afectadas, sobre todo en los cereales, las leguminosas, los hortofrutícolas y los pastos para la ganadería, y si la sequía persiste también sufrirán el almendro, el olivar y el viñedo. En la Comunidad Valenciana, la organización AVA-Asaja exige que se mantengan los caudales para riego del trasvase Tajo-Segura, que se invierta en obras hidráulicas y que se compete la modernización de regadíos.

"El futuro es incierto para el sector agrícola si no llueve, sobre todo el secano de la provincia"

Antonio Rico - Instituto de Geografía de la UA

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El Consell aboga por mantener el trasvase Tajo-Segura sin recortes de caudales y demanda al Ejecutivo central que estudie la adopción de medidas recogidas en la legislación para garantizar los recursos necesarios La situación en la Comunidad Valenciana no es, de momento, en su conjunto, tan alarmante, aunque AVA-Asaja ha indicado que ya está teniendo consecuencias negativas en los cereales de secano y que el almendro, ahora en fase de floración, también puede sufrir mermas de cosecha, así como viñedo y olivar, si persiste la sequía.

En Murcia, cuyos problemas son similares a los de la Vega Baja, el Gobierno autonómico ha indicado que «hay cierta preocupación» en algunas zonas y que los cultivos que más sufren un año de sequía son la viña, el olivar, el almendro y los cereales, junto con lo que puedan suponer las restricciones en cuanto a dotación de agua en el regadío.

La situación es especialmente «crítica» y «preocupante» en Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura, han señalado fuentes del sector, con una amenaza «real» de echar por tierra los cultivos si no llueve en las próximas semanas, mientras que la ausencia de pastos obliga a alimentar al ganado con piensos y aumenta los costes.

Los cereales, las leguminosas, las hortofrutícolas y el ajo están en peligro en esas regiones, con especial inquietud en Extremadura por el arroz, donde también se presenta «muy complicada y con restricciones» la campaña de riego, han asegurado desde la Junta, con la Confederación Hidrográfica del Guadiana limitando el uso del agua.

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