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África

Saharauis criados en Canarias: "Nos han vuelto a traicionar"

Cuatro jóvenes nacidos en los campamentos de refugiados relatan la "humillación" que sienten ante el giro de España

Jalida Mohamed-Lamin junto a una amiga en la calle Triana, en la capital grancanaria.

El cambio de postura de España al abandonar la neutralidad en el conflicto con el Sáhara y considerar la propuesta de autonomía de Marruecos "como la base más seria, realista y creíble para la resolución del contencioso" en la excolonia española no pilló por sorpresa a muchos saharauis. Mohamed Nayem, Jali Moumou, Leghzal Boukhari y Jalida Mohamed-Lamin, cuatro jóvenes nacidos en los campamentos de refugiados y afincados en Canarias desde hace más de dos décadas, coinciden en señalar que el volantazo de Pedro Sánchez ha sido una nueva humillación a su pueblo. "Nos han vuelto a traicionar", apunta Nayem, quien al leer la información llegó a dudar de su veracidad. A los pocos minutos de que se hiciera pública la noticia, Boukhari comenzó a recibir mensajes de sus amigos españoles, "Todos eran de condolencias porque se sienten avergonzados por lo que ha hecho su país", señala Boukhari.

"Me enteré por mi madre española", explica Moumou, que llegó a Canarias con solo siete años desde el campamento de Tinduf. Este joven, de 29 años, afirma que la decisión de Sánchez significa que el Gobierno de España cede ante "los chantajes" de Rabat. "Marruecos siempre ha sido el niño mimado de Europa con la excusa de controlar la inmigración", defiende. Además, añade que ahora España se enfrente a Argelia, "para hacerle el gusto" a Mohamed VI.

"Marruecos es el niño mimado de Europa por controlar la inmigración", apunta Moumou

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Nayem, de 38 años, trabaja en el sector turístico y lleva 25 años viviendo en Canarias, a donde llegó con apenas 13 años desde el campamento de El Aaiún. "Somos un pueblo muy pacífico y confiamos en que se respete el derecho internacional, pero cuando ves que ocurre estas cosas sientes que el que manda siempre es el grande", lamenta. Considera que la decisión de España no es propia de un país democrático, porque "está apoyando al invasor". Moumou, autónomo y estudiante de Economía, califica como "pura hipocresía" la postura de Sánchez sobre el Sáhara. "España rechaza la invasión de Ucrania por parte de Rusia, pero acepta la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara, cuando debe ser un pueblo libre". 

Algo que todos lamentan es que los dirigentes españoles antepongan los intereses económicos a los derechos humanos y a la vida del pueblo saharaui. "Llevamos muchos años sufriendo y nos han dado la espalda durante tanto tiempo que esta traición no nos puede coger por sorpresa", relata Mohamed-Lamin, quien vive en las Islas desde que tenía nueve años. Para ella, España "ha regalado el Sáhara" a Rabat a cambio de garantizar la tranquilidad de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y de Canarias.

Para Boukhari, de 37 años, Marruecos se ha fortalecido y ha ido mejorando con los años sus herramientas para presionar a España y a Europa. "Antes permitía la salida de unas pocas pateras, pero ahora salen centenares de migrantes cada día y muchos de ellos son menores", apunta.

"En vez que coger las riendas y buscar una solución, ceden al chantaje", lamenta Mohamed-Lamin

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Estos jóvenes saharauis están de acuerdo en que España tenía que haber buscado una solución permanente para la antigua colonia hace 46 años, cuando abandonó el territorio tras la marcha verde. Pasado este tiempo, esperaban que el país fuera capaz de "jugar un papel serio" y defender acciones que primaran el bienestar de la población del Sáhara Occidental. "En vez que coger las riendas y buscar una solución, ceden al chantaje", sostiene Mohamed-Lamin, quien trabaja en Butigon, un proyecto de cooperación humanitaria para el Sáhara.

Las familias de los cuatro jóvenes residen en los campamentos de refugiados y destacan las duras condiciones de vida en las que están obligados a resistir. "Es el hamada, el desierto dentro del desierto", explica Nayem, quien apunta que en los campamentos la noticia reabrió la herida, pero no les hace perder el ánimo por seguir luchando. "Ya están curtidos después de todo lo que han pasado", detalla Moumou.

Si hay algo que une a estos jóvenes es su agradecimiento hacia sus familias canarias de acogida, que participaron en el programa Vacaciones en Paz. Sus lazos con el Archipiélago son tan estrechos que sostienen que los canarios y los saharauis son el mismo pueblo. "Tengo una familia española y otra saharaui. He podido creer aquí sin perder mis costumbres y mis raíces", apunta Boukhari. Para ellos, la población española siempre ha sido muy sensible con el pueblo saharaui, algo que, a su juicio, no ocurre con la mayoría de los políticos. Nayem reconoce que aquí se siente como en casa. "Nunca ha tenido un problema con la ciudadanía del Archipiélago, el problema son los políticos del país, que nunca han visto al Sáhara como un país", concluye.

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