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Crisis del coronavirus

Los expertos, sobre el fin de la cuarentena para positivos: "Es arriesgado"

Médicos y epidemiólogos avisan de que la incidencia aún es muy alta y con el sublinaje de la omicron, más transmisible, en ascenso se mantendrán los casos elevados

Un sanitario realiza una prueba PCR.

La decisión de la Comisión de Salud Pública, que reúne al Ministerio y las autonomías, de que a partir del lunes los casos leves o asintomáticos de covid no sólo no se contabilicen y se les hagan las pruebas oportunas, sino que tampoco guarden aislamiento, ha causado sorpresa y preocupación entre los médicos y epidemiólogos. Por mucho que Pedro Sánchez en enero, en plena ebullición de la sexta ola, se mostrase partidario de ‘gripalizar’ el covid, la ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha aclarado en multitud de ocasiones que se esperaría a “amainara” la sexta ola. Sin embargo, la curva no sólo ha frenado su descenso en torno a 400 casos por 100.000 habitantes sino que en algunas autonomías repunta.

De ahí que la mayoría de los expertos consideren “arriesgada” la decisión, aunque emane de la reunión en la que el Gobierno y las comunidades, el 10 de marzo en Zaragoza, acordaron el inicio de una fase de “transición” en el sistema de vigilancia de covid, en el que sólo se contabilizarán los casos graves y en entornos vulnerables. La flexibilización obedece a que, gracias a la amplia cobertura vacunal, la presión asistencial se mantiene en “riesgo bajo”, con menos de un 5% de pacientes covid en los hospitales y menos de un 10% en las ucis. Pero en aquella declaración no se hablaba de relajar los aislamientos y después de que Sánchez abriera, el 21 de febrero, la puerta a desterrar la mascarilla en interiores, esta flexibilización, que aún está en estudio, era más esperada que el fin de las cuarentenas para los contagiados en estado leve o asintomático.

“Ha sido una sorpresa”, admite el epidemiólogo Joan Caylá, quien asegura que es “prematuro” relajar los aislamientos con una incidencia de 400 casos y que sube en nueve comunidades. Si dejamos de aislar a positivos, pueden contagiar y los contactos, pueden enfermar, no es bueno para propiciar el control de la enfermedad”, avisa. Por ello, en su opinión, el covid continuará “en cifras elevadas durante tiempo”.

Falta de pruebas

A su vez, el presidente de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), el doctor Marcos López Hoyos, apunta que la decisión de la Comisión de Salud Pública obedece más a otras cuestiones que “a las estrictamente sanitarias”. Además, advierte, existe “un problema” porque ya actualmente “mucha infección asintomática o sintomática leve” no se detecta porque el número de test que se están haciendo “ha disminuido claramente”.

El presidente de la SEI indica que en los países europeos donde se han levantado todas las restricciones “está habiendo problemas y ya empieza a haber un pequeño repunte de hospitalización”. En España, continúa, “no se sabe qué incidencia hay” porque, insiste, se están haciendo menos pruebas. Por eso, pide que, en este nuevo escenario, “en el momento en el que haya el mínimo cambio de tendencia, remitamos y volvamos a controlar”.

Para el doctor López-Hoyos, por tanto, “es posible que todavía sea demasiado pronto” para eliminar las cuarentenas en positivos y por ello pide a la población que tenga especial cuidado y que quienes estén contagiados lleven mascarilla FFP2 para proteger a los más vulnerables y eviten lugares muy concurridos.

La 'sigilosa'

El investigador y epidemiólogo Oriol Mitjà recuerda que el sublinaje BA.2 de la omicron, que está causando un “repunte en muchos países europeos”, es más transmisible y tiene potencial para infectar a los que no han pasado la ómicron y los que hace más de tres meses que se vacunaron, por lo que, en esta situación, “supone un riesgo grave” que se prescinda de aislar a positivos.

“En toda la Europa se está imponiendo la idea de que la pandemia se ha acabado”, alerta desde el Reino Unido el médico y escritor Salvador Macip, apuntando además que en aquellos países en los que se ha prescindido de aislamientos, test o mascarilla “inmediatamente los casos han empezado a subir”. Por ello, la situación demuestra que la pandemia no se ha acabado y que “hay que actuar con cuidado” para evitar un nuevo aumento de hospitalizaciones y muertes.

También incide en la peligrosidad de la nueva variante de ómicron, llamada sigilosa o silenciosa, el doctor Lorenzo Armenteros, portavoz de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). “Aunque tiene menos riesgo de enfermedad grave, puede diseminar los contagios de manera alta, por lo que es una medida poco meditada y precipitada en una situación de riesgo alto de incidencia”.

Carga a la Primaria

El médico se queja, además, de que Sanidad “vuelve a cargar sobre Atención Primaria la responsabilidad de distinguir los casos de más gravedad o de decidir los aislamientos, además de dejar en manos del paciente la responsabilidad de declarar o no qué le ocurre”. El doctor Armenteros insiste en que se trata de una medida no justificada porque, recuerda, cuando la incidencia del virus “era de 40 o 50 casos, no se adoptaron iniciativas similares”. 

Por su parte, para Quique Bassat, epidemiólogo y coordinador del grupo de trabajo para la Reapertura de la Escolarización de la Asociación Española de Pediatría (AEP), es razonable “dejar de testar sistemáticamente a todo el mundo y obsesionarse con detectar nuevas infecciones”. Sin embargo, advierte de que, en los casos en los que se confirme que son positivos y con la actual incidencia es “arriesgado” eliminar las cuarentenas.

“La curva ha bajado muy bien, pero estamos todavía en una incidencia muy alta, con mucha transmisión. Por eso me parece arriesgado, pero entiendo que es hacia donde va el mundo y los países que han asumido la estrategia de permitir que haya casos y minimizar los daños. Muchos países europeos ya han avanzado y es difícil venderle a la población que no vamos dando pasos en aras de recobrar la normalidad”, añade.

"Imposible que bajemos"

Si se continúa con una transmisión alta “pero se van quitando medidas, es imposible que bajemos, aunque hayamos resuelto el problema clínico”, apunta el pediatra. Todos los epidemiólogos, añade, consideran que para adoptar una medida “tan drástica” como la anunciada por la Comisión de Salud Pública, la incidencia debería estar “por debajo de 100”. Abunda en que, igual que para la eliminación de la mascarilla en interiores siempre se ha hablado de estar por debajo de ese arco, “para esto hubiéramos podido esperar a lo mismo”. Concluye que, para proteger a las personas más vulnerables, “que una persona se tenga que encerrar siete días si es positivo, no es una medida nada disruptiva”.

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