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Operación policial

Detenido un militar ebrio tras huir a 180 km/h de la policía por la V-30

El coche patrulla de Xirivella tuvo que perseguir ocho kilómetros al fugitivo hasta darle alcance

Un infante de Marina de 27 años fue detenido el domingo por agentes de la Policía Nacional de Xirivella tras una espectacular persecución de más de ocho kilómetros en la que el fugitivo llegó a alcanzar velocidades de hasta 180 kilómetros por hora. Tras conseguir pararlo y detenerlo, una prueba de alcoholemia realizada por la Guardia Civil certificó la sospecha: arrojó un resultado de 0,74 miligramos de alcohol por litro en aire expirado, por encima del límite (0,61) que convierte la infracción administrativa en delito.

Los hechos sucedieron el pasado domingo, sobre las ocho de la mañana, cuando una patrulla del Cuerpo Nacional de Policía advirtió a un conductor de que la maniobra que se disponía a realizar estaba prohibida. Al parecer, trató de hacer un giro para entrar en contradirección en una calle del casco urbano de Xirivella.

Lejos de hacer caso a los policías, el conductor siguió adelante con la maniobra, por lo que los policías intentaron darle el alto. Tampoco ante esa orden hizo caso. Es más, aceleró y emprendió una alocada huida, por lo que los agentes iniciaron su persecución para conseguir pararlo e identificarlo.

El fugitivo tomó la calle Camí Nou de Xirivella, la arteria que atraviesa el municipio y una de las más transitadas de la localidad, y se dirigió a toda velocidad hacia la V-30, en dirección al puerto. El coche patrulla, con las señales acústicas y luminosas conectadas, fue tras el sospechoso, que llegó a alcanzar los 180 kilómetros por hora en varios momentos de la persecución.

Intentó echarlos de la carretera

El ahora detenido incluso intentó sacar de la carretera a los policías dando volantazos cuando el coche patrulla se puso en paralelo para indicarle que se detuviese de inmediato. Por fin, tras recorrer unos ocho kilómetro de la citada vía rápida, los policías pudieron hacerle parar.

Los agentes salieron del vehículo tomando precauciones y obligaron al conductor a salir del automóvil, un Toyota alquilado. El sospechoso se resistió hasta tal punto que ambos agentes resultaron lesionados, aunque finalmente consiguieron colocarle los grilletes.

Una vez que lograron tranquilizarlo, fue sometido por una patrulla de la Guardia Civil de Tráfico a la prueba de alcoholemia, que dio un resultado de 0,74, por lo que fue imputado por dos delitos contra la seguridad vial, además del de resistencia y desobediencia a agente de la autoridad. El soldado profesional incluso trató de sobornar a los agentes para evitar que advirtieran de lo sucedido a sus superiores.

El detenido resultó ser militar y, al parecer, se estaba preparando para presentarse al examen de ingreso en la Guardia Civil, proyecto que se verá truncado tras este arresto. El sospechoso, de 27 años y destinado en el acuartelamiento de Marines, iba acompañado por una joven que también dio positivo en la alcoholemia, por lo que no se pudo hacer cargo del vehículo. El detenido pasó ayer a disposición judicial en Mislata.

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