El presunto asesino de la joven de Estivella Marta Calvo, investigado como principal sospechoso de la muerte de otras dos mujeres en València entre marzo y junio, mostró tal desprecio por el fallecimiento de Marta que poco después de ser consciente de que yacía sin vida en la cama de su casa de Manuel llamó a tres teléfonos distintos de una web de contactos sexuales para contratar nuevas citas, que, al parecer, no llegaron a producirse.

Así consta en las diligencias previas que está instruyendo la jueza de Instrucción número 6 de Alzira, en un informe sobre la actividad desarrollada por Jorge P. J. en las horas y días siguientes a la desaparición de Marta Calvo, después de acudir con él en el coche del acusado a la casa que tenía alquilada en Manuel, a última hora de la madrugada del pasado 7 de noviembre, con el fin de celebrar su cumpleaños, que era al día siguiente, sábado, día 8.

Tal como adelantó en exclusiva Levante-EMV el pasado 23 de noviembre, Marta envió a su madre un wasap con su ubicación a las 5.55 horas de ese 7 de noviembre, posiblemente cuando llegó con Jorge P. J. en el coche de éste a la casa. Era un pacto entre madre e hija: siempre enviaba su ubicación cuando tenía un encuentro con un hombre, como medida de seguridad para estar localizada. Esa acción ha terminado siendo fundamental para que ahora Jorge P. J. esté en prisión provisional.

Una vez que el grupo de Homicidios de la Guardia Civil de València, antes de la llegada de la UCO, identificase al sospechoso, precisamente gracias a que la madre disponía de la última ubicación geográfica de su hija, los agentes solicitaron a la jueza la intervención de las comunicaciones. Para entonces, el sospechoso ya había puesto pies en polvorosa, dejando tras de sí una casa limpia de cualquier vestigio que pudiera incriminarle en la muerte de Marta y en el tráfico de cocaína al que, al parecer, seguía dedicándose.

Del análisis de ese tráfico de llamadas, la Guardia Civil ha sabido que llamó poco después de la muerte de la joven de Estivella a tres números distintos. Cuando los agentes los comprobaron, pensando que estaba pidiendo ayuda a alguno de los colegas de 'negocio', se toparon con que tres de esas llamadas lo fueron a teléfonos asignados a casas de citas.

Otra 'fiesta blanca' a los tres días

El ansia de Jorge Ignacio P. J. no descendió en los días siguientes. Ni siquiera habiendo tenido que afrontar, como dice que hizo, el descuartizamiento del cuerpo de Marta y su posterior arrojamiento a contenedores de Alzira y Silla.

Así lo atestigua, una vez más, el análisis de la actividad con varios teléfonos que manejaba el sospechoso y que acreditan, afirma la Guardia Civil en su atestado, que solo tres días después del homicidio de Marta Calvo, el 10 de noviembre, Jorge Ignacio P. J. volvió a solicitar un encuentro sexual pagado «con 'fiesta blanca'», como exigía siempre, a una mujer que ejerce la prostitución.

Según ese análisis, Jorge P. J. solo esperó a deshacerse del cuerpo de Marta y a que su madre partiese de regreso a Mallorca -había venido a pasar el fin de semana con él a l'Olleria para celebrar el cumpleaños de su hijo con él- para contratar otra 'fiesta blanca' en la noche del domingo, día 10.

Es más, esa demanda se produjo al día siguiente de que la madre de Marta, siguiendo la ubicación recibida desde el teléfono de su hija, se desplazase a Manuel para preguntar por su hija en la casa donde aparecía la geolocalización.

Más denuncias

De momento, la Guardia Civil y la Policía Nacional tienen constancia cierta de su relación con la muerte de tres mujeres y de al menos otras tres chicas que han sobrevivido a su encuentro con Jorge Ignacio P. J., la que declaró ante los agentes de Homicidios del instituto armado la semana pasada y de la que ayer informó en exclusiva Levante-EMV, otra joven que también se puso en contacto con la Guardia Civil, como la anterior, al ver publicada la imagen del presunto asesino en varios medios de comunicación, y al menos una tercera que confirma el modus operandi del investigado.