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Abusos a menores

Una tercera víctima denuncia a un párroco de Ibiza por abusar de él siendo un niño

Los niños tenían 10, 11 y 16 años cuando el cura les sometió a tocamientos en repetidas ocasiones

Una tercera víctima denuncia a un párroco de Ibiza por abusar de él siendo un niño.

Una tercera víctima denuncia a un párroco de Ibiza por abusar de él siendo un niño.

José Juan Gomez, uno de los hombres que denunció a través de los medios de comunicación los abusos sufridos de pequeño por parte de un cura ibicenco, acudió ayer a la Jefatura Provincial de la Policía Nacional de Baleares, en Palma, a interponer formalmente la denuncia.

Durante una conversación telefónica con Diario de Ibiza, Gómez explicó que el motivo por el que ha decidido denunciar ahora se debe al cambio en la Ley de protección integral de la Infancia y la Adolescencia contra la violencia, o Ley Rhodes, publicada en el BOE el pasado 5 de junio, por el que la víctima de abusos puede denunciar hasta 35 años después de los hechos. Los supuestos abusos del cura hacia Gómez sucedieron en 1994, hace ahora 27 años.

Fue Sergio Lleó el primero en denunciar, a través de las redes sociales, que fue víctima de abusos sexuales, cuando tenía diez años de edad, por parte del expárroco de las iglesias de Santa Cruz y San Pablo. "Vi que cuadraba la información que él daba con lo que me sucedió a mí. La fecha, los datos...Él no decía quién era el cura, pero a mí me recordaba a mi historia», explicó Gómez. En la denuncia presentada, la víctima detalla que cuando tenía 11 años sus padres entraron en un grupo parroquial llamado Camino Neocatecumenal, a cuyos integrantes se les conoce como los ‘kikos’.

Con el tiempo, la familia entabló relación con el párroco, que dirigía las ceremonias que celebraba el grupo. Los abusos ocurrieron supuestamente cuando un día sus padres le dijeron que fuera hasta el domicilio del cura a confesarse. Durante su primer encuentro a solas el párroco comenzó a "tocarle las piernas y fue subiendo hasta llegar a sus partes íntimas». A continuación, introdujo sus manos por dentro del pantalón del niño y empezó a tocarle sus partes íntimas alrededor de 20 o 30 minutos, relata Gómez.

Cuando llegó a su casa, en estado de shock, decidió no contarles nada a sus progenitores hasta pasados unos días, pero éstos no le creyeron. Meses más tarde la situación se repitió y cuando la víctima acudió a casa del párroco a confesarse, enviado por los padres nuevamente, el cura volvió a abusar de él. Esta vez el niño decidió no contárselo a nadie.

En su opinión y tras las numerosas denuncias que existen sobre abusos de curas a menores, "la Iglesia católica está teniendo una actitud lamentable por no abordar el tema con la contundencia que se merece». A pesar de que desde que ha confesado lo sucedido, aunque su madre ya lo sabía con anterioridad, se ha sentido apoyado y respaldado por sus familia y amigos, confiesa que todo está siendo "muy intenso" y que se siente "agotado mentalmente".

El cura ha sido denunciado por un total de cuatro víctimas, que relataron hechos similares cuando eran menores, a excepción de uno de ellos, que tenía 28 años y asegura que se encontraba en "una situación muy difícil, tanto en lo económico como en lo personal", y que el párroco le ayudó económicamente y se aprovechó de su situación de vulnerabilidad con fines de índole sexual. La Unidad de Atención a la Familia y la Mujer (UFAM) de Ibiza investiga los hechos. El pasado marzo, la Iglesia comenzó una investigación para esclarecer los hechos, debido a la denuncia de Sergi Lleó. El Obispado de Ibiza anunció en marzo, a través de su página web, el relevo del cura de sus cargos en las dos parroquias de la isla en las que trabajaba. 

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