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Falsa agresión

Detienen a un hombre en Gijón por imitar la voz de una mujer siendo agredida en su casa

El acusado, que estaba solo, gritaba “escóndete ahí” y “tírate al suelo”, lo que motivó que la Policía registrase toda la vivienda

Parte de la intervención en la calle Juan Alonso.

Media docena de vecinos de la calle Juan Alonso, en Gijón, llamaron en la noche del lunes a la Policía NacionalTodos refieren un testimonio similar: escuchaban la voz de una mujer pidiendo auxilio y las respuestas de una voz masculina, que le gritaba. La alerta motivó un amplio despliegue policial y varias dotaciones de bomberos que facilitaron la entrada forzosa al domicilio, en una primera planta, a través de la terraza. Y la sorpresa de los agentes fue mayúscula cuando vieron que en ese domicilio solo había un hombre, que se revolvió contra los agentes y acabó detenido por atentado a la autoridad, aunque quedó en libertad horas después. Tras inspeccionar a fondo la vivienda, comprobaron que no había ninguna mujer en casa, por lo que entienden que el acusado –en cuyo domicilio se encontraron restos de estupefacientes– había imitado una voz femenina.

A la Policía Nacional le costó creerse esta escena. Tenían a unos siete testigos que aseguraban haber escuchado dos voces, hombre y mujer, en una violenta discusión que apuntaba a un delito de violencia de género. También refirieron haber escuchado golpes, como muebles cayéndose al suelo. Cuando los agentes se personaron rápidamente en el domicilio, a hacia las 23.00 horas, golpearon la puerta e insistieron varias veces para que se les abriese, pero a cambio solo escuchaban a un hombre gritar frases como “tírate al suelo” y “escóndete ahí”. Este comportamiento de negar la entrada a la Policía y amenazar a la víctima para que no hable es muy habitual en agresiones machistas, así que los agentes estaban convencidos.

Al no poder entrar, llamaron a los Bomberos, y utilizaron su grúa para poder acceder al inmueble a través de la ventana de la terraza, todos ellos equipados con cascos y escudos. Todo seguía apuntando a una agresión sexista cuando vieron que el hombre se volvía contra ellos, con actitud muy violenta, y gritándoles palabras incoherentes. Fue apartado por la fuerza para poder inspeccionar la vivienda, que se saldó sin ninguna mujer a la vista. Llegaron a mirar bajo la cama y dentro de los armarios. Incluso comprobaron que la televisión y la radio estaban desenchufados, por lo que descartaron también la posibilidad de que el hombre estuviese viendo o escuchando algún programa a demasiado volumen. Eso, sumado a la incoherencias que les gritaba después, les hace sentenciar que el acusado imitó la voz femenina que puso a buena parte de la calle en alerta.

La entrevista posterior a testigos parece confirmar la teoría de las voces imitadas. Todos los vecinos que escucharon la escena aseguran que parecía una discusión a gritos entre un hombre y una mujer. La voz femenina pedía auxilio y la masculina le ordenaba que se callase, que apagase la luz, que se escondiese, que se asegurase de que no le viese nadie.

El hombre no tenía antecedentes, si bien en su domicilio sí se hallaron restos de sustancias estupefacientes y tampoco se descarta que el incidente responda a un problema de salud mental. En cualquier caso, ante la falta de delitos previos, fue puesto en libertad ayer mismo.

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