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Pederastia

Una abogada admite que su cliente abusó sexualmente de una niña de cinco años en Ibiza

La Fiscalía pide seis años de prisión con agravante de abuso de confianza y 12.000 euros por el daño moral a la víctima dado su escaso desarrollo intelectual

El acusado de espaldas durante el juicio celebrado ayer en Ibiza.

La defensa de un hombre acusado de un delito por abusar sexualmente de una niña de cinco años en un bar de Sant Antoni el año pasado reconoció los abusos en el juicio que se celebró ayer en Ibiza, que quedó visto para sentencia, y pidió al Tribunal una reducción de la pena a un año y medio, respecto a la petición de seis años del fiscal y la acusación particular.

El acusado dijo no recordar nada sobre los hechos que se le imputan debido al estado de embriaguez que tenía el día del suceso. El hombre manifestó recordar solo lo sucedido "momentos antes y después, pero no durante".

Sin embargo, la fiscalía sostuvo que el acusado presentaba claridad mental por la forma en que adaptó su lenguaje al de la menor a la hora de realizar los actos delictivos, llegando, incluso, "a buscar la empatía con la menor", según las declaraciones testificales.

Psicóloga forense: "La menor estaba en una situación fácilmente sugestionable dada la relación de confianza con el acusado"

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Los hechos ocurrieron el 27 de julio de 2020 en torno a las 19 horas, cuando el acusado, un hombre de nacionalidad paraguaya, se introdujo en el baño del bar Urban en Sant Antoni en compañía de la menor. Con "ánimo libidinoso la desvistió, le realizó tocamientos y rozó sus partes íntimas con las de la niña", según aseguró la madre de la menor.

Según relató el acusado en el juicio, llevaba "desde por la mañana bebiendo cerveza en su casa en compañía de su pareja hasta aproximadamente las 16 horas, que se separaron". Él se marchó al bar y ella se quedó al cuidado de la menor que, debido a la relación de amistad que tenían con la madre, le dejó a la niña para que se la llevara a la piscina. El acusado conocía a la madre desde hacía tres años y llegaron a convivir durante algunos meses en ese periodo.

En el bar

En torno a las 18.30 horas se encontraron en el establecimiento de Sant Antoni el acusado, su pareja y la menor. En estos momentos el hombre presentaba signos claros de "bastante embriaguez", según los testimonios de los trabajadores del local.

Debido a la relación de confianza, la menor le pidió al acusado que la llevara al baño porque necesitaba hacer sus necesidades. Fue entonces cuando ambos se dirigieron al aseo. El hombre "cerró la puerta con pestillo y allí permanecieron entre 10 y 15 minutos", según afirmaron los testigos.

En ese momento fue cuando llegó la madre de la menor al bar. La pareja del hombre, que estaba sentada en la terraza, le indicó que él y la niña estaban en el aseo. Algo que no despertó sospechas en un primer momento para la madre ya que, al haber vivido juntos, en alguna ocasión el acusado ya había cuidado de la pequeña.

Pasado un tiempo y al ver que no regresaban, la camarera fue a comprobar si ocurría algo pero no pudo abrir la puerta ya que "estaba el pestillo echado», declaró. Tras varias llamadas a la puerta, la niña abrió y la camarera la encontró "totalmente desnuda" y al hombre «con el pantalón desabrochado, sin camiseta y descalzo". Inmediatamente, avisó a la madre que sacó a la menor del baño y se marcharon del local a denunciar los hechos ante la Guardia Civil.

"Aunque había bebido, me parecía muy consciente de lo que hacía", afirmó la madre de la menor, que añadió que no fue hasta que iban camino al hospital cuando su hija le confesó que el hombre le había realizado tocamientos y le había hecho daño intentando penetrarla. Cuando la niña le preguntó por qué le había quitado la ropa, este respondió: "porque ahora vas a ver algo bonito", concluyó la progenitora.

Desde lo ocurrido, la menor, que actualmente se encuentra en terapia, tiene pesadillas, ideas confusas, no deja que su madre le lave el cuerpo y tiene que acompañarla siempre que va al baño, aunque luego no la deja entrar, según declaró la madre de la pequeña en el juicio. La niña fue examinada en Can Misses por una pediatra y una ginecóloga. Según refleja el informe médico, presentaba «la vulva levemente enrojecida con una leve dilatación. Sin signos de penetración". La psicóloga forense apuntó que en el momento de los abusos, "la menor se encontraba en una situación fácilmente sugestionable dada la relación de confianza que le unía con el acusado".

Adicto al alcohol

El acusado y su pareja se marcharon a su domicilio, donde tuvieron una fuerte discusión a causa de lo ocurrido. Ante la actitud agresiva del hombre, su madre, vecina de la pareja, llamó a la Guardia Civil, aunque una vez se personaron los agentes no se interpuso ninguna denuncia. El acusado reconoció en el juicio haber tenido problemas anteriormente por su afición al alcohol, llegando a sufrir la retirada del carné de conducir durante dos años y discusiones con su madre, que en una ocasión llegó a echarle de casa.

La fiscalía pide para el acusado una pena de seis años de prisión por un delito de abusos sexuales con el agravante de abuso de confianza, una indemnización a la víctima de 12.000 euros, considerando el daño moral debido al escaso desarrollo intelectual de la menor, y siete años de libertad vigilada con posterioridad a la pena, bajo un programa formativo de educación sexual.

La acusación particular añade a esta petición el alejamiento de la menor, quedándole prohibido acercarse a menos de 500 metros durante los siete años posteriores de la pena de cárcel.

La defensa pidió reducir la pena a año y medio de prisión y la indemnización a 6.000 euros, importe que ya se ha consignado en los juzgados.

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