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Caso Abierto - Levante-EMV

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Juzgados

Graba a su hija menor con cámara oculta: "Me iba a duchar y vi que el móvil de mi padre estaba escondido y grabando"

El acusado alega que lo hizo para comprobar si consumía drogas

El acusado, ayer durante el juicio celebrado en un juzgado de lo penal de Palma. M.O.I.

La fiscal reclamó ayer una condena de cuatro años de cárcel para un hombre acusado de grabar a su hija menor de edad con una cámara oculta en el baño y el dormitorio de su casa, en el Port d’Alcúdia. "Me iba a duchar y vi el móvil de mi padre en el perchero, tapado con una gorra. Estaba grabando. Había otro vídeo de mi cuarto", explicó en el juicio la adolescente, que ha precisado terapia psicológica a raíz de estos hechos. "Le perdono. No me gustaría que fuera condenado, pero yo no tengo autoridad", señaló. La defensa se aferró a esta declaración para reclamar la absolución del hombre, quien negó que las grabaciones tuvieran un ánimo sexual. "No quería grabarla desnuda. Había oído conversaciones de que iban a pillar drogas. Quería protegerla", declaró el sospechoso, imputado por un delito contra la intimidad con la agravante de parentesco.

Los hechos ocurrieron el 14 de junio de 2019 en el domicilio donde convivían el acusado, su mujer y sus tres hijas. El sospechoso reconoció durante la vista oral que a lo largo de ese día escondió su teléfono móvil en el dormitorio de la adolescente y en el cuarto de baño para grabarla. Según explicó, su intención era comprobar si mantenía alguna conversación relacionada con el alcohol y las drogas, ya que aquella noche tenía una cena de fin de curso. "No puse el móvil para grabarla desnuda, sino para velar por su seguridad. Había oído conversaciones de pillar drogas", afirmó.

La fiscal, que sostiene que su objetivo era filmar a su hija desnuda, le preguntó si no contempló grabar solo el audio. "No pensé en eso", replicó. El acusado admitió que en cuanto la menor salió del baño, él entro para recuperar su móvil y borró los vídeos.

La adolescente, por su parte, relató que estaba a punto de ducharse cuando descubrió el teléfono. "Estaba en sujetador y vi un móvil en el perchero, tapado con una gorra. Vi que había dos vídeos míos, uno en el baño y otro en mi dormitorio, y dejé allí el teléfono", explicó. La chica confirmó que aquella noche tenía una cena de graduación y que es posible que hablara con alguna amiga de comprar alcohol, pero precisó que ella no consumía este tipo de bebidas. Añadió que sus padres se divorciaron a raíz de este caso y que ha asistido a terapia psicológica. "¿Perdonas a tu padre?", le preguntó el abogado defensor. "Sí. No me gustaría que fuera condenado, pero yo no tengo autoridad", respondió.

La madre contó que el acusado no le había comentado nada de sus supuestas sospechas del consumo de drogas de su hija ni le comentó que iba a grabarla. Según dijo, supo de lo ocurrido cuando se lo contó la menor. "Ella no quería denunciar porque no quería que le pasara nada malo", dijo la mujer, que añadió: "No me creo que fuera para ver si tomaba drogas".

La psicóloga que ha tratado a la chica explicó que estaba "muy afectada" por lo ocurrido y presentaba síntomas ansiedad y baja autoestima.

La fiscal reclamó al concluir el juicio una condena de cuatro años de cárcel por un delito contra la intimidad, mientras la defensa pidió la absolución o una condena menor.

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