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Crónica

Una noche con las estrellas valencianas

Una delegación de cocineros de la Comunitat Valenciana celebró la designación de València como sede de los Michelin

Camarena en las cocinas del Ritz.

Camarena en las cocinas del Ritz.

Deessa, el restaurante del Hotel Mandarín Oriental Ritz, albergó la cena “Una noche con las estrellas valencianas”. La excusa era celebrar la designación de Valencia como sede de la gala de presentación de la guía Michelin 2022. Pero más allá de eso, se trataba de un evento en el que la alta cocina valenciana sacaba músculo ante lo más granado de la crítica gastronómica española.

Los invitados fueron elegidos con un criterio objetivamente irreprochable: los dos restaurantes mejor valorados por la guía roja de cada provincia. De Alicante fueron Kiko Moya y Alberto Ferruz, desde València acudieron Ricard Camarena y Lluis Valls, desde Castelló Miguel Barreda y Raúl Resinos. Todos bajo la coordinación de Quique Dacosta, al que todos los cocineros presentes reconocen un liderazgo indiscutible.

Kiko Moya y Ricard Tobella.

En esa trastienda que son hoy las redes sociales se criticó la elección de los representantes. Unos porque (como pasa con el fútbol) tienen su propia alineación a la que confieren más méritos. Otros porque echaron de menos alguna mujer. Yo creo con sinceridad que la elección seguía un criterio muy claro marcado por la calidad y la representación del territorio. Mi alineación hubiera sido también esta antes de haber disfrutado la cena. Después sólo me queda refrendarla. La cena fue un éxito. Me dan pavor estas celebraciones donde se juntan varios cocineros porque se hacen eternas y se come mal. Pero todo fue como la seda, con un ritmo buenísimo y una ejecución que recuerda la que disfruto habitualmente en casa de esos chefs. Sólo eché de menos a sus sumillers. Tal vez ellos también deberían haber viajado. En su ausencia, Silvia García, sumiller de Deessa, se multiplicó entre las mesas hasta conseguir dar a conocer aquellos vinos (todos valencianos) elegidos por sus compañeros. Músculo, mucho músculo tiene hoy la cocina valenciana.

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