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James Rhodes Pianista

«La música viene muy bien en esta época de mierda»

El pianista y escritor británico James Rhodes visita el festival Sagunt a Escena el próximo 12 de agosto

El músico británico
vive en España
desde 2017.  Richard Ansett

El músico británico vive en España desde 2017. Richard Ansett

Saltó a la fama mundial tras la publicación de Instrumental (Blackie Books), su primera novela, en la que confesaba tanto su amor por la música clásica como su tormentoso pasado marcado por los abusos sexuales de un profesor de su colegio. Años después de aquello, este pianista autodidacta ha escrito cinco libros más, está apunto de casarse por segunda vez y recorre los auditorios con un DNI español. Made in Spain (Plan b) es su último libro, en que declara su amor por España, país en el que decidió vivir hace cuatro años por su amor a la gastronomía, el buen tiempo y la cultura. El favor que le hizo España -su estilo de vida le cambió para siempre- intentó devolvérselo hace algunos años, impulsando la ley de protección a la infancia, que impide que los casos de abusos queden impunes por más tiempo. Lo que no previó fue la polaridad de este país marcado por una Guerra Civil. Su acercamiento a los partidos de izquierda para el avance de esta ley le hizo ganar muchos ‘haters’ desde la derecha. Ahora ha abandonado Twitter, al igual que los círculos políticos. Asegura que «este puto virus lo ha cambiado todo», pero pese a todo, «España es la hostia». El próximo jueves se subirá al escenario del Teatro Romano en el marco del Sagunt a Escena. Será su segundo concierto después de que tuviese que cancelar toda su gira a causa de la pandemia.

Interpretarás a Beethoven y a Brahms. ¿Por qué estos compositores?

A Beethoven hay que interpretarlo siempre, sin motivo. Pero la verdad es que el año pasado fue el 250 aniversario de su nacimiento y como este puto virus canceló todos mis conciertos, no me quería quedar sin hacerle un homenaje. El coronavirus podrá cancelar todos mis conciertos otra vez pero nunca podrá cancelar a Beethoven. Por otro lado, tocaré a Brahms porque tiene muchos vínculos con Beethoven. Las piezas que tocaré muestran los dos lados de estos compositores. Muestran facetas bondadosas, oscuras y alegres. Para mí, es una manera de explicar sus vidas a través de la música.

¿Para entender la música clásica hay que explicarla?

No siempre. Pero a veces para quererla hay que llamar la curiosidad del público. En mi caso, durante mis conciertos, doy datos biográficos de los compositores. Necesitamos una historia para poder vivir mejor la música, como ocurre con las bandas sonoras. Para mí, es mucho más importante explicar estas obras que empezar a tocar sin hablar con el público, que tiene que adivinar qué va a escuchar por el programa escrito.

La música ha sido un refugio para muchos durante la pandemia, un sentimiento que tú ya conocías. ¿Sigue evolucionando tu relación con la música?

Sí, ha cambiado mi perspectiva, pero no solo con la música, con todo. Estoy muy agradecido por la vida. Simplemente, cocinando o estando de sobremesa con amigos se puede disfrutar de la vida. Para mí, la música, es una manera de escapar. Y en esta época de mierda, de polémicas y de mentiras, viene muy bien. Cada vez necesito evadirme más y hacer cosas bonitas. Paseando, tocando el piano, sacando fotos, cocinando… Algo que te permita permanecer en la parte creativa de la vida.

Si tuvieras que ponerle música al tiempo que vivimos…

Pues fíjate, le pondría música de Joaquín Sabina, la de «19 días y 500 noches». Mira, estamos como al principio de la pandemia, esto parece que no acaba nunca. Esa canción de Sabina viene a decir: «Mira, aquí estamos otra vez, no salimos».

¿Es todo malo?

No, la verdad. Yo en el confinamiento estuve de puta madre. No quiero dar lástima porque no lo merezco. Aproveché el confinamiento para escribir Made in Spain y tocar el piano. Tenía todo lo que necesitaba, una terraza, unos pitis, un café… Sin embargo, hay gente en muy malas condiciones por culpa de este virus. En mi caso, para ser músico y vivir hay que tocar, así que ahora viene una época de mucho trabajo. He de decir que la pandemia nos ha pasado factura a todos. Estamos tensos. Pero en el escenario eso desaparece. Ojalá pueda contagiarle eso al público en 90 minutos, con tal de escapar de esta época de mierda, llena de mentiras, publicidad y ‘trols’ en las redes sociales.

Estás muy enfadado.

(Ríe)

Decidiste salir de Twitter a principios de este año. Esta semana el presentador Christian Gálvez ha tomado la misma decisión .

¡Bien! Cada vez somos más. Cuánto me alegro. Recomiendo a todo el mundo que se vaya de Twitter. Es como una puerta que abres y solo oyes gritos. Me han llamado ‘guiri’ de mierda, maricón, rojo… También me han amenazado de muerte. Ahora vivo mejor, incluso con Instagram. Ahí la gente no tiene esa actitud. En Twitter, el mal rollo no solo viene de los ‘trols’, sino de algunos políticos, periodistas y seguidores de VOX. Se escriben cosas imperdonables. Hay demasiadas cosas feas en el mundo como para que ahora tengamos que incluir Twitter en nuestra vida. Por eso dije: «Hasta luego Mari Carmen». Es una mierda.

¿Crees que es fácil radicalizarse en Twitter?

Muchísimo. A mí me ocurrió. He escrito cosas horribles que jamás escribiría ahora. Es muy fácil actuar sin pensar, pero luego no hay vuelta atrás, porque siempre hay alguien preparado para hacer una captura de pantalla. Es bastante peligroso porque todo el mundo tiene una opinión y es fácil discutir. Cuando varias personas tienen opiniones contrarias y nada que perder, ni siquiera su reputación, la suerte está echada.

¿Te has arrepentido de escribir algo?

Sí. De hecho, he borrado algunas cosas. Si lo buscas en internet están. Tenía muchos ‘haters’ de VOX y más de una vez puse tuits muy agresivos contra este partido de ultraderecha y contra Santiago Abascal. Me arrepentí porque esa no es mi manera de discutir.

¿Vives mejor?

Mucho mejor. Prefiero tener un perfil bajo.

Se habló mucho de ti cuando conseguiste la nacionalidad española y cuando se aprobó la ley de la Infancia, apodada la ‘Ley Rhodes’.

Estoy completamente en contra de ese nombre. Eso solo ha circulado en prensa. Es la ley de protección a la infancia frente a la violencia y no tiene que llevar mi nombre. Esta norma amplía el plazo para iniciar la prescripción de los delitos graves hasta que la víctima cumpla 35 años para evitar que los casos queden impunes. Para mí ya es tarde, pero para otros niños no. VOX decidió votar en contra. Y sobre lo de la nacionalidad prefiero no hablar, la verdad. Estoy harto de lidiar con mentiras y con políticos.

A principios de este año publicaste ‘Made in Spain’, donde describes un país polarizado y atractivo para los británicos.

España es la hostia. No me canso de conocerla más y más. Viajar me parece muy inspirador.

¿Qué más le inspira de este país?

Vivimos en España, tía. Encontrar cosas inspiradoras aquí es muy fácil. Pasar 10 minutos en el Museo del Prado o simplemente andar por las calles. Es tan bonito... Vivir en España me ha cambiado la vida para siempre. Este país me descubrió un mundo de sensaciones y un nuevo estilo de vida al que amo con locura. He descubierto la cocina, a mí mujer y una manera de disfrutar de la vida que yo no conocía.

Por ahora, tu agenda tiene dos compromisos musicales, el próximo concierto en Sagunt a Escena y un concierto en Ferrol para el mes de febrero. ¿Habrá más?

Por supuesto. Voy a tocar en Madrid, San Sebastián o Bilbao. ¡Pinchos! Hay fechas en el horizonte. Estamos viendo que los auditorios están más animados a seguir adelante con la programación. Han sido dos años muy malos para los promotores de música. Con un poco de suerte, podré anunciar más conciertos el próximo mes.

¿Volverás a escribir?

Sí, sí. Pero dejaré pasar un tiempo. Siempre tengo en mente escribir sobre alguna historia... ¿Sabes qué? Ha sido tan duro involucrarme con la ley de la infancia y con los políticos que estoy agotado. Compaginé esa campaña con la redacción de mi último libro. Por eso, ahora solo quiero hacer música. No quiero involucrarme más con políticos y con polémicas. Por ahora, solo quiero música y amor. Ya está. Viajar, estar con mi mujer, con mis amigos y tocar a todos estos genios de la música.

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