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Anaïs Vauxcelles, puro talento

Ganadora de la Mercedes-Benz Fashion Talent , la creadora de la firma 404 Studio,es, posiblemente, la diseñadora valenciana con más proyección internacional. Kylie Minogue, Beyoncé o Dua Lipa han lucido sus prendas

Diseños de 404 Studio presentados en Madrid.

Anaïs Vauxcelles quiere ser feliz y hacer feliz a los demás. Todo en su vida gira alrededor de ese concepto. Un anhelo, utópico, pero que a ella le sirve para aceptar, descartar o reconducir. Mañana, la valenciana presentará su última colección en el CLEC Fashion Festival, la cita con la moda que se realiza este fin de semana en el Hemisfèric, y al que llega tras desfilar por primera vez en Los Ángeles y proclamarse vencedora de la Mercedes-Benz Fashion Talent por su visión contemporánea de una técnica tradicional como el punto. De su firma, 404 Studio, visten artistas como Kylie Minogue, Beyoncé, Dua Lipa o Ed Sheeran. «Tampoco creo que ellos me elijan, este tipo de gente se pone lo que le dicen sus estilistas -bromea-, pero sí que reconforta saber que lo que haces gusta», afirma rodeada de ‘burros (percheros)’, máquinas de coser, planchas, cajas transparentes llenas de ropa, lanas, bobinas de hilo, telas, muestras, papeles...

Anaïs Vauxelles, ganadora de la Mercedes Benz Talent

La colección «La Planète Sauvage», inspirada en la película de culto francesa basada en la novela de Stefan Wul y dirigida por René Laloux, ya está preparada y lista para ser mostrada en València. «Estoy como loca porque mi gente la vea. Todo va muy rápido. Desfilar en Los Ángeles ha sido todo un subidón. Todo es muy guay», exclama feliz -su palabra mágica- pero un poco «sobrepasada» por la expectación que su participación en el CLEC, un festival que quiere ser una plataforma multidisciplinar para reivindicar el talento creativo, ha despertado.

«La moda emergente no se compra mucho y si los diseñadores aguantamos, en parte, es por la venta por internet. Parece que 404 Studio es una marca más global que nacional y que soy perfecta para el mercado americano donde buscan cosas diferentes», se sorprende. «Pero es curioso, mientras para el público nacional mis prendas son caras, para el extranjero no lo son», explica la diseñadora que ha hecho de las prendas de punto su seña de identidad aunque, últimamente, ha incluido «un poco de tela» en sus diseños. «Lo que tengo claro, clarísimo, es que la marca tiene que ser reconocible», lanza. Quizás, por ese empeño, la diseñadora se encerró durante ocho meses para establecer las líneas de su estilo, los valores o los criterios estéticos antes de lanzar al mercado su firma. «Las cosas no se pueden hacer arreu. Yo sabía lo que quería y cómo comunicarlo», recalca.

Pero, aunque todo parecía indicar que lo suyo era la moda porque a los 9 años cosía ropa para sus muñecas, a los 14 empezó a estudiar patronaje y a los 16 ya se hacia prendas para ella y para sus amigas, Anaïs quería ser ingeniera industrial aunque, asesorada por su madre, desistió y estudió Bellas Artes e hizo un máster en dirección de arte y comunicación. «Empecé a trabajar en Barcelona en publicidad y me di cuenta que así no iba a ser feliz, así que pensé que era el momento de volver a casa, prepararme y lanzar mi marca. Me di tres años de plazo y me prometí que, si en ese tiempo no conseguí nada, lo dejaba. Desde ese día soy mucho más feliz», se emociona, mientras se apoya en una verde y vieja máquina de coser, Singer, que era de su abuela. La clave de su éxito, reflexiona, «talento, suerte y saber comunicar lo que hago».

404 Studio es la firma de Vauxelles Urban

Para Anaïs, en una colección, lo importante es que el concepto sea «potente» y tenga interés. «La moda no es ni insustancial ni tonta». «Por ejemplo -explica- en lo que se verá mañana, La Planète Sauvage, las prendas toman como referencia visual tanto los colores como el imaginario de la película que es un drama psicológico entre las dos razas que habitan un planeta en el que no hay buenos ni malos, sino posiciones de ignorancia» explica la diseñadora para la que la moda es, sobre todo, una forma de expresarse. Arte», remarca.

Anaïs, a la que le encantaría vestir a Rosalía o a Úrsula Corberó, rechaza hablar de básicos o prendas fondos de armario porque, justifica, a cada mujer le gusta o le puede sentar bien una cosa u otra. «Es absurdo forzar a alguien a tener un estilo que no es el suyo», dice. La diseñadora que siempre lleva los labios pintados rojos y se define como «un poco macarra» , desvela que en su armario hay muchos jeans oversize, vestidos «muy locos» , joyas «para cerrar los looks» y sobre todo botas Doctor Martens, su fetiche. «Es un error pensar solo en ropa y no en los complementos», advierte. Y hoy, con el Hemisfèric como escenario, se verá. «A ver qué pasa», lanza «un poquito» inquieta. «Ojalá la gente sea, por un ratito, feliz», desea.

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