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«Este espectáculo es donde me siento más cómoda porque me encuentro como en casa» Alba Molina | Cantante

"No soy Lole, pero soy su niña y se nota"

Alba Molina llega a València para interpretar «Homenaje a Lole y Manuel», un espectáculo de flamenco en el que recuerda la trayectoria artística de sus padres

La cantante Alba Molina.

Alba Molina, hija del conocido dúo de flamenco Lole Montoya y Manuel Molina, cantará el próximo martes en el Teatro Talía, en una actuación muy especial en la que homenajea a sus padres. Con más de veinte años de carrera a sus espaldas, la andaluza ha tocado diferentes géneros, desde el pop hasta el jazz, pasando por el flamenco tan arraigado a su familia. Publicó su primer disco en 1997 y desde entonces no ha parado de hacer música. Su espectáculo «Homenaje a Lole y Manuel», con el que pisará el escenario del Talía, va de la mano con una trilogía de discos en los que recopila canciones de sus padres, que comenzó a grabar tras fallecer Manuel y publicó a modo de homenaje.

¿Cómo fueron tus inicios en la música?

Empecé a cantar a los 17 años, pero profesionalmente a los 19. Era lo que había en casa. Lo que se hacía en casa era todo el rato eso y yo, pues lo hice, pero no era la típica niña que desde chica empezó a cantar. Yo tenia otras fantasías, y adiviné que me gustaba cantar haciéndolo, ya de mayor. Mi padre me hizo un primer disco casi jugando, no era nada intencionado, simplemente jugamos a la música y nos salió bien.

¿Y en el flamenco?

Desde los 19 he hecho muchas cosas: Las Niñas, Alba Molina... He hecho lo que me ha apetecido. Yo no he cantado flamenco hasta ahora, en etos tres últimos discos homenaje a Lole y Manuel. Entonces canto este tipo de flamenco espiritual desde hace unos siete años. Antes hacía pop y música fusión andaluza.

El espectáculo con el que giras ahora es un homenaje a Lole y Manuel, tus padres. ¿Qué significa para ti?

El homenaje a Lole y Manuel lo llevo haciendo ya siete años. Este espectáculo diría que es donde me encuentro más cómoda, y no exactamente por el poco esfuerzo físico o psíquico que hago, sino porque me encuentro como en casa. Me resulta muy familiar, nunca mejor dicho. Pero a la vez es bastante duro cantar estas canciones después de que no esté tu padre. Y la dificultad que tiene ejecutar estas canciones, que tienes que ser Lole para cantar así, y por supuesto no lo soy, no tengo su voz, ni su carisma, ni su clase ni su energía. Pero soy su niña y se nota, y eso es lo importante. Creo que las cosas hechas con respeto y conamor es de la única manera que salen bien. Y este proyecto creo que, hasta ahora, es el más importante de mi carrera en solitario. Después vino «El Beso» y demás, pero creo que completa y redondea la carrera de Alba Molina el homenaje a mis padres.

Este espectáculo va de la mano con la trilogía de discos dedicados a ellos, y con el acompañamiento de Joselito Acedo a la guitarra.

Sí, Joselito es una persona que conozco desde chiquitilla y ha tocado con la familia Montoya toda la vida, entonces es conocedor de esta manera tan peculiar y tan genuina de Lole y Manuel. No vi posible empezar esto sin él, y creo que se ha superado con creces.

¿Qué dice tu madre cuando ve este espectáculo?

No te creas que me ha visto tantas veces, igual un par. Yo normalmente me pongo bastante nerviosa, así que imagínate si está Lole. Es difícil de por sí llevar a cabo estas canciones y que esté ella es un placer, pero a mí me da muchísima vergüenza. Ella la verdad que es generosa, siempre se emociona. Pero habría que preguntarle a ella qué es lo que piensa, yo nunca lo he hecho.

Tu último disco es ‘El Beso’. Llegó en un momento en pandemia, en el que se nos prohibía justamente esos saludos con besos tan propios de nuestra cultura. ¿Qué quisiste contar en él?

‘El Beso’ fue un disco que parecía que venía solo, rodado. Era un momento que lo estaba pasando muy mal y me ayudó muchísimo. Hice el disco con la ayuda de los músicos y amigos que me gustaban, pero sin vernos casi porque en el estudio no podíamos juntarnos. Pero creo que fue un disco bastante completo. Muy sencillo, es música sincera, no hay muchos tapujos ni cosas donde puedas esconderte. No hay una producción muy elaborada, pero sí muy sentida ya que la hice yo misma e hice una producción muy a mi medida, con toda la intención del mundo. Pero no ha habido trampa ni cartón, lo que suena es lo que hay, no hay muchos retoques. Es un disco en el que me vinieron, por suerte, todas las canciones de golpe, que eso no suele pasar nunca. Normalmente para encontrar canciones bonitas es complicado, por eso me extrañó, pero lo aproveché. En un momento, además, tan difícil, el título de «El Beso» venía perfecto.

En el disco también participan tu madre y tu hija. ¿Cómo fue eso para ti?

Ya te digo, estábamos en familia porque no podíamos vernos con nadie, y fue más fácil también desarrollar algún momento íntimo con la familia. En este caso, a mi madre le gustaba mucho la canción «Loca me llama» desde siempre, y a mí también. Nunca habíamos encontrado el momento de grabarla, y en este disco venía de perlas. Al colaborar ella conmigo se hace mucho más rica. Y mi hija fue porque vino conmigo un día al estudio y le dije: «grábate unos coros», y al final grabó la estrofa, pero fue muy natural, no fue premeditado. Y lo mismo pasó con Vicky Luna, mi compañera en Las Niñas. Ella apareció en el estudio un día y le dije: «métete y grábate algo», y así fue.

Hablando de Las Niñas, fue tu grupo de la juventud con el que conseguiste un doble disco de platino y varios premios. ¿Qué queda de aquella Alba?

De esa Alba queda todo. Además, Las Niñas hemos vuelto hace solo unos meses, lo que pasa es que todavía no hemos sacado nada nuevo. Pero estamos en ello, estamos grabando ahora una base para nuestro single nuevo. Volvemos con ganas, con fuerza y, por supuesto, más maduras, no tendría sentido otra cosa. Pero sí que tiene todo el sentido volver, porque era y es un grupo formidable, lo tiene todo. Y ahora que se llevan tanto esas fusiones y esas cosas que nosotras con 22 años hacíamos, lo hemos retomado. Y lo hemos hecho porque lo sentíamos, y ya está.

¿Cuándo podremos escuchar algo nuevo de Las Niñas?

Yo creo que ya en primavera, si todo va un poquito mejor que como estamos ahora.

¿Seguiréis por el mismo sendero?

Sí, sí. Hombre, algo nuevo saldrá, pero todavía no tenemos mucho, tenemos solo un tema. Bueno, tenemos más temas por ahí, pero no sabemos todavía qué haremos. Grabaremos un disco en algún momento, supongo. De momento vamos a grabar un single, que tenemos una colaboración súper chula, y estamos ahora dedicadas a ello, en plena cocina.

Y antes de Las Niñas te dedicaste a la moda. Fuiste modelo de adolescente. ¿Qué recuerdas de aquélla época?

Pues yo era modelo porque lo pasaba bien. Disfruté muchísimo y conocí muchísimos sitios y a muchísima gente. También gané bastante dinero. Estuvo muy bien, pero no es mi vocación ni mi personalidad. Me gustaba en ese momento, pero con lo vergonzosa que yo soy, que aunque no lo parezca tanto soy bastante introvertida, en ese momento me fue bastante bien. A una le gusta siempre que le vean guapa, eso siempre funciona cuando eres una niña, porque yo tenía quince años. Y modelé hasta los diecinueve. Y de la niña aquella sí queda, pero del personajillo no queda mucho (risas).

¿Encuentras alguna similitud entre una pasarela y un escenario? Por ejemplo, esa etapa de tu vida te ayudó de alguna forma a tener una mayor confianza en los escenarios?

No, no. El modelaje no tiene nada que ver con lo que es subirse a un escenario.

Además de lo que hemos comentado antes de que vuelven Las Niñas, ¿tienes algún otro proyecto personal entre manos?

Yo soy un culo inquieto. Me gusta hacer de todo siempre. Pero de momento quiero centrarme en Las Niñas y creo que nos lo merecemos. Para hacer las cosas bien creo que hay que centrarse en una sola cosa, entonces de momento voy a hacer Las Niñas, y a ver qué pasa.

Actúas en el teatro Talía en València el próximo día 18 ¿Tienes ganas de volver?

Claro que sí. València me gusta mucho. Y además, yo necesito subirme a un escenario contínuamente para ser feliz. Para mí es un placer siempre, por supuesto.

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