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Sandra Ferrús | actriz
Sandrá Ferrús Actriz

Sandra Ferrús: "Con el Max ya he ganado en motor e impulso"

La actriz valenciana es una de las finalistas a los XXV Premios Max, en el apartado de autoría revelación y mejor actriz

Sandra Ferrús, nominada a los Max Sofía Torroja

El lunes, y en Teatro Principal de Mahón (Menorca), se entregarán los Premios Max que concede la SGAE. Sandra Ferrús está doblemente nominada a Mejor actriz y Mejor autoría revelación por ‘La Panadera’. La obra, la segunda que escribe, dirige e interpreta, cuenta la historia de Concha, una mujer de cuarenta años, encargada de una panadería, casada, con dos hijos. Una mujer con una vida tranquila y feliz que un día se despierta con la noticia de que por las redes sociales corre un vídeo íntimo suyo manteniendo relaciones sexuales con una pareja que tuvo hace 15 años. El vídeo sale a la luz y se extiende de manera incontrolada porque ese hombre se ha hecho famoso en Italia gracias a un reality televisivo. Sandra Ferrús (Alzira, 8 de marzo de 1979) dice que está «tan feliz» que .ya se siente «ganadora».

Ferrús nació en Alzira sofía torroja

Sandra Ferrús es actriz, pero la necesidad de compartir preguntas, le llevó a escribir ‘El silencio de Elvis’ ; ver cómo el público recibía su función le empujó a escribir, dirigir y protagonizar’ La panadera’. La obra es una de las finalistas a los XXV Premios Max, galardones que cada año concede la Sociedad General de Autores de España, en el apartado de autoría revelación y mejor actriz. La valenciana, dice, que los primeros dias se despertaba pensando que lo había soñado.

Si un premio es un reconocimiento, una nominación es...

Guau... Yo ya me lo tomo como un premio y por lo tanto como un reconocimiento y un motor para seguir. Estoy superilusionada. Ser finalista a dos premios Max es un sueño; de hecho, los primeros días, me despertaba pensando si era algo que había soñado.

Y todo en tu segunda obra como autora.

Me considero una afortunada. ‘La panadera’ es la segunda función de teatro que escribo y dirijo y que me den este reconocimiento es impresionante. De verdad que aun no me lo creo.

Desde que se anunció que estabas nominada al Max por mejor autoría revelación y a mejor actriz, ¿qué has ganado?

Sobre todo he ganado en motor e impulso. Ahora me siento más fuerte y pienso que puedo seguir haciéndolo porque veo que lo que hago llega y conmueve al público.

Sé sincera, ¿te ves ganando?

Es que no lo visualizo. Sinceramente no lo sé. Lo que pase me parecerá bien. Que gane una de mis compañeras lo voy a entender porque hay gente con mucho potencial y gente a la que admiro muchísimo. No me va a descuadrar nada. ¿Ganar? no lo sé. No me he atrevido a pensarlo y ni a visualizarlo.

¿’La panadera’ es un punto de inflexión en tu carrera?

Para mí un punto de inflexión ya fue ‘El silencio de Elvis’ porque fue cuando me sentí capaz de escribir y dirigir y sobre todo porque tuve un feedback muy potente con el espectador. Eso ya me lo tomé como un gran reconocimiento. El verme capaz de hacer algo en lo que había soñado y de lo que no me sentía capaz me dio muchísima fuerza y la valentía para escribir ‘La panadera’, mi segunda función. Todo lo que ha pasado alrededor de esta función es, como poco, sorprendente, ilusionante y muy bonito.

Para escribir un guion me tiene que pasar algo en el cuerpo, tengo que tener la necesidad de contar esa historia.

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¿Qué te impulsa a escribir un texto?

Me tiene que pasar algo en el cuerpo, tengo que tener la necesidad de contar esa historia. Tanto en ‘El silencio de Elvis’ como en ‘La panadera’ trato de temas sociales que es algo que a mí me mueve. En ambos casos tuve la sensación de que no podía no escribirlo. No sé si me explico.

Perfectamente. ¿Al escribir buscas respuestas a los porqués?

En realidad busco compartir porqués. En ‘La panadera,’ en concreto, lo escribí tras leer una noticia y pensar en cómo estaría esa mujer, cómo se sentiría, qué pensaría su familia.. ¿Somos conscientes del daño que hacemos con un tic? también pensé ¿puedo tener yo algún vídeo de estos? Recuerdo sentir un nudo en el estómago, un nudo real, casi un pequeño mareo. Pensé muchísimo y todas las preguntas que me invadieron fueron las que me llevaron a indagar y luego a trasladarlas a un guion para poderlas compartir. Soy de las que piensa que estamos más cerca de conseguir respuestas cuántas más preguntas nos hacemos.

‘La panadera’ recuerda al episodio que vivió y denunció la exconcejala de Los Yébenes Olvido Hormigos en 2019 y a lo vivido por una trabajadora de Iveco en Madrid, madre dos niños, que tras difundirse un vídeo sexual entre sus compañeros de trabajo se suicidó. ¿Fue una de las dos cosas las que te inspiraron a hacer este texto?

Es que son temas que nos tocan de cerca. Concha, la protagonista, podía ser cualquiera de nosotras y tomar conciencia de eso nos hace plantearnos las cosas de otra manera.

¿Cuándo escribes ya lo haces invitando al público a reflexionar sobre ello?

Pensar que la obra tiene que tener un poso creo que me bloquearía porque me sentiría prepotente. ¿Quién soy yo para hacer pensar a alguien? Mi sensación es que tengo que escribir porque no puedo no hacerlo. Lo mío es un acto de querer compartir.

Ferrús sueña con ganar el lunes un Max Sofía Torroja

Escribes, diriges e interpretas. Un ‘yo me lo guiso yo me lo como’ es ¿más fácil o difícil?

Cuando me dirigen también me siento muy bien. Ahora estoy haciendo en Madrid ‘La ternura’ en el Teatro Infanta Isabel y disfruto una barbaridad con ese pedazo de texto y esa dirección. Me entrego totalmente y como actriz trato de dar lo mejor de mí. Lo que pasa es que a mí me encanta escribir y dirigir. Estoy deseando hacer las tres cosas. Creo, es más, que lo necesito. Si alguien me preguntara qué prefieres hacer seria como si alguien me preguntara si quiero más a papá o a mamá.

¿Pero no dudarás de que si aúnas las tres cosas la responsabilidad es mayor?

El peso es mayor, sí, y así lo siento.

¿Estás escribiendo algo?

He terminado de escribir una función de teatro que tengo recién sacadita del horno y está muy tiernecita. Estoy contenta.

Imagina que ganas uno o los dos premios a los que estás nominada y mira hacia atrás, ¿qué ves?

Que he pasado de todo. He pasado por momentos muy buenos, otros no tan buenos, otros duros, otros maravilloso... en realidad esta profesión es tan bonita que tienes un enganche con ella que es brutal. Lo difícil es cuando no sale, cuando no llega, cuando miras el teléfono y no suena.. Eso es lo malo, todo lo demás es una maravilla.

El audiovisual valenciano está en un buen momento y se están haciendo cosas muy potentes.

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¿Cuándo pensaste que querías dedicarte a esto?

De siempre. Mi primera actuación fue en un concurso de fallas en Alzira y luego con los compañeros de clase. Con 20 años me fui a Madrid a estudiar Arte dramático y ahí fueron mis inicios profesionales .

¿Y por qué te fuiste a Madrid?

No sé, fue como una especie de inercia. Conocía a un amigo que se había ido a vivir allí y pensé que por qué no. Y no más. Fue algo así como dejarme fluir. Sigo viniendo mucho a València porque aquí tengo a mis padres, hermanos y demás familia. Cuando llega marzo el olor a pólvora y azahar me pone los pelos de punta. Tengo un arraigo muy potente. Vivo, desde hace once años, en Donosti pero le hablo a mis hijos en valenciano, y mi marido lo hace en euskera, imagina el popurri. De momento no me planteo volver porque sobre todo trabajo en el País Vasco y en Madrid y ahí es donde tengo mi hueco laboral y donde más me conocen.

¿Desde allí como ves el audiovisual valenciano?

Está en un buen momento y se están haciendo cosas muy potentes. Me gusta lo que veo y creo que irá a más y mejor.

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